A Larreta se le prendió la lamparita

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En medio de la disputa por las tarifas, el jefe de Gobierno salió a anunciar una rebaja temporal de impuestos a Metrogas y Aysa (a las empresas, no a los usuarios), y prometió repartir cinco millones de lamparitas LED. El polémico antecedente que involucra a la familia Peña.

Publicado originalmente en Nueva Ciudad

Una vez más, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, se mostró parte de una cadena política. Una cadena nacional, que involucró a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal en la pelea para garantizar la rentabilidad de las privatizadas que proveen luz y gas. Pero también de una cadena de negocios. El mandatario porteño se plegó a esa estrategia con algunos anuncios que merecen un análisis pormenorizado. Planteó que, con la aprobación de la Legislatura, le bajará el impuesto a ingresos brutos a las empresas de gas y agua. Esta decisión, que tendrá un costo fiscal de 1500 pesos, impactará en las finanzas de las empresas y habrá que ver si lo trasladan a las facturas o no, dado que no es un ítem que se cobra directo a los habitantes. La otra decisión fue comprar cinco millones de bombitas LED y repartirlas gratis, además de acelerar el recambio del alumbrado público. Y acá es donde entran a tallar los negocios: la licitación de esto último la ganó una empresa de la familia de Marcos Peña.

Rebobinemos: el gobierno de Macri, siguiendo la lógica que tuvo en la Ciudad del aumento indiscriminado de la tarifa del subte y del ABL, aumentó las tarifas de luz, gas y agua en forma exponencial. De igual manera crecieron las ganancias de las empresas. Al igual que con el servicio del subte, las mejoras brillan por su ausencia (nunca mejor dicho que cuando hay cortes de luz). Cuando las distintas facciones del peronismo, el kirchnerismo y la izquierda avanzaron en el Congreso para frenar la nueva ola de aumentos, Macri primero le aprobó una modesta opción de pago en cuotas y sus aliados y, al ver que la avanzada opositora no paraba, recurrió a un giro discursivo: le reclamó a los gobernadores que bajen los impuestos específicos que cobran las provincias y los municipios en las facturas.

En una acción orquestada, Vidal anunció que sería la primera en eliminar impuestos (no el aumento, que no se toca). Esta jugada le trajo problemas con los intendentes bonaerenses, que le trabaron parte del proyecto en el Congreso provincial. Larreta, para su suerte, cuenta con mayorías holgadas en la domesticada Legislatura porteña.

Aportaron al PRO y cobraron 90 millones

Al jefe de Gobierno le tocó ser el segundo en anunciar rebajas de impuestos. Lo hizo con buena parte de sus ministros acompañándolo (todos sin corbata y con la camisa blanca algo desabrochada) en la futurista sede del Gobierno porteño en Parque Patricios. Es interesante analizar por partes lo que dijo en esa conferencia de prensa:

* Primero vinieron todos los argumentos relacionados con la pesada herencia. Sabemos que después de tres años en el Gobierno nacional y más de una década en la Ciudad, esos planteos pierden fuerza, pero Larreta no dejó de plantearlos. “En esta Ciudad de Buenos Aires tuvimos casi la mitad de la Ciudad sin luz producto de la política energética de la última década . Cuando nos decían antes que la energía era gratis nos mentían”, sostuvo sobre la evidente desproporción entre las tarifas y la calidad del servicio. “Todos somos conscientes de la catástrofe energética que nos han dejado”, aseguró.

* Luego vino el primer anuncio. Este tuvo una marcada contradicción: al igual que otros 12 gobernadores, Larreta destacó que no existen los impuestos específicos sobre las tarifas que Macri pretende que eliminen: “En la Ciudad no tenemos ningún impuesto específico sobre los servicios que se traslade a los consumidores. La carga es cero”, sostuvo.

* No obstante, y en pos de concederle a Macri alguna medida que muestre que ceden en el reclamo (mientras el plan general de aumentos sigue intacto), Larreta anunció que bajaran a cero por este año el impuesto de Ingresos Brutos para Metrogas y para AYSA. Atención acá, porque la rebaja es para las empresas y no para los usuarios. Luego corresponderá a cada empresa decidir si traslada esto a las facturas o si se “come” el menor pago de impuestos. En AYSA, controlada por el macrismo, esto se supone que debería ocurrir en forma automática. De todas formas, se trata de una rebaja muy pequeña para el usuario (en una boleta de mil pesos, representaría 60 pesos). El jefe de Gobierno calculó el costo fiscal de esta medida en 1500 millones de pesos. “Lo vamos a financiar y tendremos que postergar alguna obra”, indicó. No aclaró que obras resignarán. Tampoco queda muy claro por qué resignan fondos mientras le aseguran a los docentes que no hay más plata para pagar salarios.

* La segunda medida que anunció Larreta tiene que ver con el ahorro energético: “Vamos a acelerar en lo que es el cambio de la matriz energética. El cambio de la iluminación pública a luces LED nos significa un ahorro del 40 por ciento”, indicó sobre el Plan de Reconversión del Alumbrado Público que está vigente desde 2016. Esto, en los hechos, no implicará otra cosa que seguir con ese plan hasta fin de año, cuando debería estar cien por ciento recambiado. Sí tal vez se cambien algunas prioridades y se recambien primero las peatonales, pero no mucho más. También prometió “distribuir a los vecinos cinco millones de bombitas LED gratuitas”, por un costo de entre 300 y 500 millones de pesos.

En el Gobierno porteño aseguraron a Nueva Ciudad que esto último deberá hacerse mediante alguno de los procedimientos licitatorios previstos en la Ley de Compras, aunque no aclararon cómo será ni con qué plazos. En principio, comenzarán con un stock que tenían para el recambio de lámparas en edificios públicos. Lo cierto es que existe un antecedente que prende un alerta sobre este último anuncio multimillonario que hizo Larreta. Según contó hace apenas dos meses el periodista Alejandro Bercovich en el diario Bae Negocios, la empresa ganadora del reemplazo de las luminarias públicas fue General Lighting Systems (GLS). ¿Quién es su dueño? Nada menos que Alejandro Braun Peña, primo segundo del jefe de Gabinete Marcos Peña. Braun Peña además comparte negocios con uno de los amigos cercanos del presidente Macri, el secretario de Legal y Técnico Pablo Clusellas, con el que el dueño de GLS tiene negocios agropecuarios en Salta de los que también participa el Grupo Macri. Cuando le consultaron por este tema, Peña se limitó a responder que tiene 150 primos y que no se juntan todos los domingos a comer.

GLS ganó la licitación del Gobierno porteño por 238 millones de pesos y tuvo que pasar por una polémica dado que otras empresas la acusaron de incumplir especificaciones técnicas. La gestión PRO compró otras 120 mil lamparitas que se repartieron en las villas como parte del mismo plan, pero estas eran de la marca BGH. Según pudo saber este sitio, hubo mucha insistencia en que se repartieran. Hay alguien muy interesado en repartir lamparitas. Ahora habrá que ver si la empresa del primo del jefe de Gabinete cobra algún extra por esa “aceleración” del recambio de luminarias que propuso Larreta (en el Gobierno porteño sostiene que no ocurrirá). También habrá que ver de qué manera adquieren y quien les vende las lámparas LED que, de forma tan generosa, Larreta decidió regalarle a los porteños.

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