Chicha Mariani: “Que los jóvenes tomen la posta”

Compartir

En una entrevista en la que repasó su historia de lucha, la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, contaba cómo se enteró de que su nieta Clara Anahí estaba viva. Ayer Chicha Mariani falleció, pero su nieta seguirá siendo buscada.

Publicado en La Izquierda Diario

 

-¿Qué dos o tres imágenes te quedaron grabadas de los primeros momentos de la lucha de Abuelas, cuando la búsqueda individual ​se transformó en una lucha colectiva ​junto a otras mujeres?
-De mi lucha individual está grabado en mi memoria el momento en el que el comisario Sertorio, de la Comisaría Quinta de La Plata, me dijo que a Clara Anahí la habían sacado de la casa viva. Siete días habían transcurrido del ataque donde murieron Diana y sus compañeros. Creí que todos habían muerto y reclamaba que me dieran los cuerpos de la nena y sus padres. Me dijo que si yo repetía esto fuera de su despacho, lo negaría.

Fue una conmoción, una locura escuchar eso. ¿Adónde ir? ¿Dónde buscar? ¿A quién preguntar? En absoluta soledad comenzó la búsqueda de mi nieta. Este hecho me marcó para lo que vendría después. A los veinte días recibí un llamado, era mi hijo Daniel que no se podía acercar a mí, que estaba vivo y ya se comunicaría.

Otra imagen grabada a fuego fue cuando fui a la Catedral de La Plata para hablar con Monseñor Monte. Él había preparado y casado a los chicos en una sentida ceremonia religiosa, como él mismo la describía. Le pedí si podía averiguar sobre Clara Anahí; me dijo que tenía el caso muy presente y que volviera en unos días. Así lo hice. Regresé esperanzada, pero su actitud cambió. Me dijo que me dejara de molestar, que Clara Anahí estaba en buenas manos y que yo estaba poniéndola en peligro al andar de aquí para allá y que también corría la misma suerte para la gente que la estaba protegiendo. Me largué a llorar desesperadamente; me señaló la puerta y me dijo “rece, le falta fé”. Sentí desmoronarse el mundo. No tuve contención ni apoyo. La traición de él y lo que representaba fue como una puñalada. ¿Por qué? Porque ignoró y negó a la familia que conocía tan bien, a los chicos. Y porque Montes sabía dónde y con quién estaba Clara Anahí en ese momento. A los pocos días del ataque sentí con crudeza cómo se acrecentó mi soledad. Caminando, preguntando, tocando puertas, siempre buscando a mi nieta. Y hasta hoy llevo 40 años buscándola.
 
-​¿​Cómo nace ​específicamente la Asociación ​Abuelas​ de Plaza de Mayo​?
-En mi andar, un día llegué a un juzgado y la jueza me dijo que no era el único caso, que había otra abuela que buscaba a su nieta. Me dio la dirección de su casa y me encontré con quien sería mi fiel compañera y amiga, Alicia “Licha” de De la Cuadra. Ella comentó que otras señoras buscaban a sus hijos y nietos. Tomamos contacto con el grupo de Madres de Plaza de Mayo, recién iniciado, nos pusimos de acuerdo con ellas naciendo así “Abuelas Argentinas con Nietos Desaparecidos”.

Pronto cambió de forma natural ese nombre por el de Abuelas de Plaza de Mayo, porque nos reuníamos ahí en la Plaza. Todavía no funcionábamos como institución organizada. Pronto se sumaron diez abuelas más.

Concurrimos las doce abuelas a un acto oficial realizado en Plaza San Martín, frente al Círculo Militar, con la presencia de Cyrus Vance, enviado de Estados Unidos por los derechos humanos. Todas llevábamos cartas dando cuenta de cada caso. Había que acercarse a este señor y entregárselas. Todas lo hicieron menos yo, que la apretaba con mis manos y no reaccionaba. Una de las Madres llegó y me la arrebató, salió disparada sorteando a los soldados armados, entre las botas y los perros, los custodios, armas por todos lados, y se la entregó a Vance. Esa Madre fue Azucena Villaflor.

Era 21 de noviembre de 1977. Fue el bautismo público y nacimiento de Abuelas de Plaza de Mayo. Ese día fue consensuado por quienes integrábamos la asociación.

 Estela de Carlotto, Licha de De la Cuadra y Chicha Marianani (foto gentileza Estela de la Cuadra)

-A lo largo de las décadas se recuperó a más de 120 nietas y nietos, casi todos por acción de Abuelas y de los propios jóvenes que dudaron de su identidad y encararon el camino de su recuperación. ¿Cómo ​debería continuar la lucha por encontrar a ​quienes faltan?
​-Siempre fue una tarea de Abuelas y familiares buscar a los nietos. El Estado nunca se ocupó de reparar, investigar y restituir a los niños apropiados. Es una deuda pendiente que se está saldando un poco con la creación de la Unidad Fiscal de Apropiación, pero esperamos 35 años para que el Estado se haga cargo de lo que provocó. Además, aún el Estado tiene que destrabar todos los archivos de la Fuerzas Armadas y de Inteligencia; lo que se hizo fue parcial e insuficiente y no aportó claridad. Y además debió solicitarse mucho antes al Vaticano la apertura total de los archivos de la Iglesia, el mayor archivo de datos. Se hizo hace poco y no sé si será efectivo.

-¿Qué mensaje le darías a la juventud?

-A la juventud le digo que del camino recorrido en estos años rescato, además de los nietos recuperados, que defiendan el legado del Derecho a la Identidad y que desnaturalicen cualquier modo de apropiación. Pasó antes de la dictadura, durante, después y ahora. Y que tomen la posta para encontrar a los nietos que faltan.

Comentarios

Comentarios

Hacé tu anotación Sin anotaciones