El tiro de gracia

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El vaciamiento de los canales Encuentro, Pakapaka y DXTV da cuenta del viraje de un Estado que pensaba, producía y gestionaba contenidos educativos y culturales a otro que los desguaza.

Hace poco más de dos años, en octubre de 2015, Canal Encuentro recibía el premio Martín Fierro de la televisión por cable en el rubro Mejor Producción Integral. En la misma ceremonia, Pakapaka era reconocido con la estatuilla por el rubro Infantil Juvenil. Lejos de la apología a los Martín Fierro, el dato da cuenta del lugar que ocupaban en ese entonces los canales del Ministerio de Educación dentro de la industria televisiva y de la consideración de la sociedad en general.

No fue de un día para el otro que estos canales fueron ganándose su lugar. En el 2007 comenzamos a ver en nuestros televisores un canal que emitía una entrevista de casi dos horas de duración, en blanco y negro, a Julio Cortázar. Para colmo, no tenía tanda publicitaria. Durante un largo tiempo Encuentro fue conocido como el canal que pasaba a Cortázar.

El desafío de construir una propuesta audiovisual cuyos contenidos educativos y culturales fueran atractivos dentro del medio televisivo estaba en marcha. Se hacía desde el Estado Nacional, se involucraba a distintos productores y realizadores del ámbito privado y también a las universidades nacionales. Tres años más tarde, hacia 2010, Canal Encuentro ya era sinónimo de calidad y contaba con un enorme prestigio a nivel nacional e internacional.

La historia de los medios de comunicación tiene reservado un capítulo no menor a estos proyectos. Hay un antes y un después de Canal Encuentro y Pakapaka. Y no solo por sus formatos –que fueron eficaces e innovadores–, ni por sus contenidos que buscaban distribuir capital cultural en nuestra sociedad de manera equitativa e inclusiva, ni tampoco solo por sus programas, que aún hoy se utilizan como insumos didácticos en todos los niveles de nuestro sistema educativo: lo que marcó para siempre estas propuestas fue que Encuentro, Pakapaka y luego DXTV fueron pensados, producidos y gestionados desde la esfera de lo público, el Estado.

Canal Desencuentro

Ese Estado que parió a estos canales fue un Estado que invertía en la formación de sus recursos humanos, que equipaba tecnológicamente sus proyectos, que se ocupó de que contenidos de calidad llegaran a cada una de sus escuelas, estuviesen estas en la Puna o en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Eran otros tiempos… y otro Estado.

Hoy nos hablan de “grietas” y de “herencias”, de grandes desfalcos, de populismos, de cambios. Nos hablan y hablan mientras se lleva a cabo el vaciamiento de los canales de televisión que alguna vez pertenecieron al Ministerio de Educación. Hoy este Estado despide a profesionales que fueron formados en la excelencia para realizar programas de televisión que nos enorgullecieron como sociedad.

Produce espanto ver tal desprecio hacia lo público, hacia lo que nos pertenece a todas y todos. Hoy este Estado desguaza proyectos que tenía un objetivo claro: ampliar, profundizar y expandir conocimientos.

Pero esto no sucedió de un día para el otro. Los despidos en Educ.ar S.E. comenzaron en el verano de 2016, sin demasiada resistencia, por cierto. Luego separaron a los canales del ámbito de la cartera educativa, frenaron u obstruyeron el flujo de producciones e invitaron al personal a retirarse de manera voluntaria.

«Los ricos no necesitan del Estado», dijo Luiz Inácio “Lula” da Silva, en una entrevista realizada por Canal Encuentro.

Con el vaciamiento de los canales Encuentro, Pakapaka y DXTV perdemos, como sociedad, la posibilidad de ver una televisión que nos represente en la diversidad, en la complejidad y en nuestra riqueza cultural. La pérdida de estas pantallas nos empequeñece, abandonamos el lugar de referentes en la producción audiovisual que las mismas han otorgado a nuestro país en la región y a nivel mundial. Al dejar morir estos proyectos, dejamos de atender las necesidades del sistema educativo. Hoy, más que nunca, los procesos de enseñanza y aprendizaje utilizan el lenguaje audiovisual dentro de las aulas, objetivos que largamente cumplieron Encuentro y Pakapaka a través de sus contenidos.

El segundo día hábil de este 2018 supimos que este Estado iba a despedir a 34 profesionales formados a lo largo de años. Personas que aprendieron que la tarea que realizan va más allá de lo que un programa de televisión ofrece y orgullosas de contribuir en la construcción de una sociedad mejor.

«Juegan con cosas que no tienen repuesto», decía Serrat.

Yo digo que a Canal Encuentro, Pakapaka y DXTV les han disparado el tiro de gracia.

(*) Rubén D´Audia es licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires. Formó parte de Educar S.E. entre 2006 y 2015, desempeñando la Gerencia General entre el 11 de marzo de 2011 y el 9 de diciembre de 2015.

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