Emprendedorismo, autoayuda y preperonismo

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La vicepresidenta Gabriela Michetti –consciente del fracaso de la política económica de su gobierno– afirmó que cada uno tiene que generarse su propio trabajo, en línea con el modelo emprendedorista que responsabiliza a cada uno de su propia realidad. Volvemos a una situación decimonónica preperonista, cuando los derechos sociales no estaban reconocidos.

El capital, como relación social histórica y contingente, se reproduce al llevar la forma mercancía hasta los ámbitos más profundos de la existencia humana. Como sistema de relaciones sociales y modo de producción, se torna natural e inmodificable. Su fortaleza parece estar en ser un modo de dominación cada vez más sofisticado de las almas y el pensamiento. Así, la revolución tecnológica y de las comunicaciones produce un verdadero salto cualitativo en la forma de producir subjetividad. De esta manera, la potencia de esta forma de dominación no está solo en el uso o la amenaza de la fuerza.

En este contexto, las alternativas políticas más radicalizadas inclusive se resignan a ser solo una administración estatal que obligue al poder económico a renunciar a mínimas ganancias mediante sistemas impositivos y distintos tipos de regulación para generar una distribución más progresiva del ingreso sin producir grandes transformaciones en la estructura económica. Sin embargo, como demuestra la realidad regional latinoamericana de las últimas décadas, ni siquiera ello ya es tolerado por el voraz apetito del gran capital.

Hoy parece más probable que al capitalismo le ponga fin el colapso climático al que lleva la irracionalidad del sistema que una revolución de los explotados y excluidos.

La historia no es un desarrollo lineal que tiende hacia un determinado tipo de relaciones sociales como por ejemplo el socialismo. Por el contrario, hoy las distopías abundan e incluso ya son un género masivo en el cine que se basa justamente en elementos de la época actual.

En este sistema económico el constante desarrollo de las fuerzas productivas, del aumento de la productividad y de la automatización de la producción en vez de liberar cada vez más al ser humano tiende a generar paradójicamente más exclusión y precarización de trabajo. Algo evidente para cualquiera con solo observar los núcleos cada vez más amplios de pobreza extrema estructural con individuos sobrantes, y por otro lado los crecientes empleos precarizados que generan las empresas multinacionales a través de las facilidades brindadas por las herramientas de comunicación y aplicaciones de diverso tipo.

Los nuevos “emprendedores” de Macri

La tensión así generada entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las propias relaciones sociales capitalistas tiende a superarse –como señalaba Karl Marx– de una parte, con la conquista de nuevos mercados y de otra, con la destrucción de fuerzas productivas, lo que prepara el terreno para crisis cada vez más extensas y recurrentes. El ciclo se reinicia así con mayor concentración de la riqueza y mayor cantidad de individuos excluidos.

En este marco, la política económica aplicada por el gobierno argentino determina que el país esté cada vez más expuesto a estos ciclos definidos por la hegemonía del capital financiero internacional. Tal es así que la vicepresidenta Gabriela Michetti –consciente del fracaso de la política económica de su gobierno– afirmó que “hay que generarse uno mismo su trabajo”, dado que “el trabajo tradicional, que te ofrece una empresa, va a ser muy chiquito”.

En ese sentido, los indicadores de septiembre difundidos por el Indec muestran una caída brutal de los sectores de la producción y de los intensivos en mano de obra, en particular la textil y la construcción. Está claro que la apertura importadora combinada con las tasas de intereses reales más altas del mundo y el achicamiento de la inversión pública hacen que estos factores vayan a profundizarse. Si se observan los principales lineamientos del presupuesto 2019 no hay nada de esta realidad que vaya a modificarse, teniendo en cuenta que todos los componentes de la demanda, salvo las exportaciones según el gobierno, van a tener caídas reales.

En esta economía, que es cada vez mas chica, el gobierno les dice a los desocupados, precarizados y excluidos por esta política, que se tienen que reconvertir, que sean emprendedores, que se generen su propio trabajo. Un fuerte mensaje tendiente a responsabilizar a cada uno de su propia situación. Las consecuencias se ven en una sociedad cada vez más medicalizada, individualista, donde florecen las filosofías de la autoayuda como contraposición al pensamiento crítico. De esta manera se tiende a volver a una situación económica social decimonónica preperonista, cuando los derechos sociales no estaban reconocidos.

Cómo se revertirá y procesará en el futuro esta coyuntura es una incógnita, aunque algunos autores ya empiezan a hablar de una situación de Estado fallido. En ese escenario las iglesias, los grupos paramilitares, las grandes organizaciones criminales ligadas al narcotráfico ocupan el espacio vacío.

* Magister en Políticas Públicas –FLACSO- | Lic. y Prof. en Sociología -UBA-.

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