La esencia

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El documental “El camino de Santiago” fue la consecuencia de la larga noche neoliberal que arrastró muertes de jóvenes solidarios y luchadores. Ahora que los ojos de la muerte están abiertos por la masacre indígena de Bolivia donde rige una dictadura cívica, militar y policial, que la brutal represión arranca ojos con perdigones de goma en Chile, la esperanza está en la esencia de nuestro pueblo. 

El documental “El camino de Santiago” que dio testimonio de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en 2017 en Chubut y que realizamos con Tristán Bauer, Jorge “Topo” Devoto, Osvaldo Papaleo, Jon Alpert, Omar Quiroga, Florencia Kirchner y un maravilloso equipo de jóvenes realizadores, acaba de obtener un nuevo premio internacional. Esta vez fue en Estados Unidos. Nada menos  que el máximo premio en la 10º edición del Festival de Cine Latino e Ibérico de Yale, que realiza esa universidad norteamericana.

El año pasado resultó premiado en La Habana, durante el Festival de Cine de Cuba.

Tengo sensaciones contradictorias en estos tiempos atroces en América Latina. Por un lado la satisfacción del reconocimiento de tanto esfuerzo, tesón y compromiso que nos llevó ese film durante meses con las cámaras de Manuel Fernández, Diego Belaunzarán Colombo y Santiago Vivacqua, el montaje de Diego Briata y la producción de Juan Esteban Chávez; más la voz omnipresente de Darío Grandinetti y la música original de León Gieco. Sucede que aquello fue la consecuencia de la larga noche neoliberal que arrastró muertes de jóvenes solidarios y luchadores. Y Santiago lo era. No sólo lloramos su muerte y el hallazgo de su cuerpo 78 días después de su desaparición. Mientras grabábamos su despedida en la ciudad sojera de 25 de Mayo, nos enteramos del asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel en Lago Mascardi. En ambos casos de violencia institucional están sospechados efectivos de la Gendarmería y la Prefectura Naval.

El camino de Santiago

Si la fuerza federal que dirige hasta el 10 de diciembre, Patricia Bullrich, no hubiese ingresado ilegalmente a la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, el 1 de agosto de 2017, Santiago estaría vivo.

Ahora que los ojos de la muerte están abiertos por la masacre indígena de Bolivia donde rige una dictadura cívica, militar y policial, que completó un golpe de estado contra el presidente aymara Evo Morales Ayma y que el circuito de la angustia se apodera de nuestros pechos por la brutal represión que también arranca ojos con perdigones de goma en Chile, el corazón se nos comprime como en los años de la dictadura genocida. Ha regresado la oscuridad y el relato de la negación se imprime por doquier en formato de veneno racista y criminal.

La esperanza está en la esencia de nuestro pueblo. Ojalá la memoria de las víctimas encuentre paz en la justicia que más temprano que tarde al fin llegará como la tierra que florece.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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