La grieta china

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Los chinos idearon la escritura interpretando las grietas en los huesos de animales que quemaban con el bronce. ¿Qué buscaban saber a través de los huesos? La verdad de un mundo diverso, interpretar la vida. Tres mil años después, aquí otra grieta vuelve a los medios dominantes en Argentina, mientras en los EEUU dicen barbaridades sobre China y su cultura.
No fue una madrugada muy tranquila. Lo que parecía un perro quejándose en un balcón era en verdad un hombre con una barra de metal tratando de abrir un auto. La calle era un desierto y costó volver a retomar el sueño. Las hojas amarillas hacen de las veredas una alfombra.
Ahora que hay un regocijo con la grieta -eso promueven los medios dominantes y los conductores de tevé en horarios centrales- pienso en China hace más de 3 mil años. Los chinos idearon la escritura interpretando las grietas en los huesos de animales que quemaban con el bronce.
Los pueblos que vivían alrededor del antiguo y desbordante Río Amarillo crearon una cultura de la adivinación, la interpretación del Cosmos -el cielo o el mandato del cielo para los taoístas- y la tierra. Los sabios leían las grietas de los huesos y luego escribían en ellos.
De esa rama de la sabiduría china proviene nada menos que el mayor sabio de su historia: Confucio. Ahora bien, ¿qué buscaban saber los chinos a través de los huesos y cómo han hecho para crear la escritura? Buscaban conocer la verdad de un mundo diverso e interpretar la vida.
El bronce quemaba los huesos y entre sus grietas los sabios leían si el príncipe tendría hijos, si el río desbordaría, si habría tormentas o si una Guerra o peste se aproximaba. Los huesos escritos fueron hallados por expertos en los últimos 100 años. China es un país antiguo.
La civilización europea y luego americana no existía cuando los chinos experimentaban con la agricultura, la seda, el comercio regional y mundial de la seda, la ruta de la seda, la pólvora, los minerales, la muralla y la contención de los enemigos y la fuerza de la naturaleza.
Todo fluía más o menos bien -en ese momento China tenía alrededor de 30 millones de habitantes-, cuando en el 23 de mayo de 1046 (antes de Cristo) el emperador fue derrocado y caminó hacia el fuego que consumía su palacio. Se consumió él en llamas y China comenzó un nuevo tiempo.
Llegó el tiempo de la virtud. Lo que los chinos llaman «el camino de la virtud». Para ello se necesita no solo templanza, sino una noción del otro y de los otros, en armonía con las fuerzas de la naturaleza y el cielo. Por eso Confucio hablaba del gobernante como viento y hierba.
«Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad», dijo Confucio. 200 años después de su muerte -479 antes de Cristo- la dinastía Han dominó China por 400 años, hasta el 220 después de Cristo. Nótese la estela circular del tiempo.
El primer enviado diplomático chino para abrir la conocida ruta de la seda fue Zhang Qian y sucedió en el siglo II antes de Cristo. ¿Se dan cuenta de que la cultura occidental tiene mucho que aprender frente a la mileneria cultura china? Zhang Qian fue capturado por enemigos.
Pasó 11 años como esclavo cuidando ovejas. Tuvo un hijo y escapó. Luego reinició la misión del emperador y se dirigió al sudoeste y abrió nuevas alianzas con tribus enemigas. Murió en el año 113 antes de Cristo, luego de realizar viajes increíbles por el inmenso territorio chino.
El emperador que lo envió a semejante misión se llamó Qin Shi Huang y vivió hasta los 49 años. ¿Qué estaba haciendo Huang antes de morir? Buscaba la vida eterna en la llamadas «islas de los inmortales», en el lado este de China. Por entonces la gran murralla avanzaba en el norte.
Al escuchar las barbaridades que presuntos intelectuales norteamericanos dicen de China y de la cultura china -yo, que solo sé que no sé nada- recuerdo las máximas de Confucio que rigen hasta nuestros días: tolerancia, bondad, benevolencia, amor al prójimo y respeto a los mayores.
Debajo de las plantaciones gigantescas los arqueólogos chinos han encontrado restos de esqueletos de caballos y carruajes de madera de la infantería del emperador enterrados baja capas de tierra antes de Cristo. De hecho, los soldados de terracota son del 210 antes de Cristo.
Se trata de 8 mil figuras de guerrerros -algunos soldados, otros generales con sus respectivos atuendos- que miran el presente con una confianza soberbia. Desde 1987 son considerados «patrimonio de la humanidad» por @UNESCO_es China tiene más de 1395 millones de habitantes.
Mucho antes de que los griegos y los romanos comenzaran a pensar el universo y el hombre, los chinos ya tenían una cultura y hasta una escritura. Un pueblo noble y aguerrido que hace de la determinación un valor innegociable. China hizo de la grieta y de las grietas un mundo.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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