La (in)comunicación macrista

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Un decreto que clausuró la Ley de Medios como acción fundante. Un Ministro de Comunicaciones que no conoce Internet, un funcionario que persigue radios comunitarias y otro que despide trabajadores. Este es el equipo que comanda la (in)comunicación en tiempos de Macri y pone en riesgo este derecho esencial.

El miércoles Oscar Aguad, alfil del macrismo y Ministro de Comunicaciones, redactó un tuit en su cuenta personal por el Día Mundial de Internet y terminó siendo otra vez foco de burlas y bromas. Cambiemos no es una fuerza ingenua en el uso de las redes pero su ministro pareciera no ser el más capacitado para la tarea. Esto que parece paradójico pone de manifiesto en algún sentido, las concepciones sobre la comunicación que tiene este gobierno y el rol del Estado en el acceso a la palabra pública. En definitiva, nos mueve a pensar sobre el derecho a la comunicación.

El primer dato que podemos anotar para hablar de este tema es la velocidad y brutalidad con la que el macrismo clausuró la Ley de Medios. Dos causas motivaron la baja inmediata de la ley. En primer lugar, pagarale a las corporaciones mediáticas que construyeron la figura de Macri y ayudaron no sólo a ubicarlo en la presidencia sino también a deslegitimar al kirchnerismo. Y, por otro lado, la necesidad de controlar la palabra pública, de tener un sistema de medios adictos al gobierno que reproduzcan su discurso oficial. Un blindaje mediático total. La baja de la ley de servicios de comunicación audiovisual ha sido el regreso a la concentración mediática.

Sin embargo, la embestida del macrismo contra el derecho a la comunicación no terminó ahí. Miguel de Godoy, titular de ENACOM, destruye a los medios comunitarios a través de dos formas: por un lado, desfinanciando a los medios y productoras al incumplir los pagos de los Fondos de Fomento Concursables para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA) y, por otro lado, persiguiendo a las radios comunitarias con decomiso de equipos.

De forma complementaria, el gobierno disciplina la práctica del periodismo a través del manejo discrecional de la publicidad oficial. Hoy asistimos a un sistema de medios que acalla voces críticas y apaga los reclamos de las comunidades. Estamos frente a un proceso de homogenización de identidades a través de un discurso único y oficial que circula en las audiencias masivas. El macrismo suspende el derecho a la comunicación y lo convierte en el negocio de unos pocos, en una mercancía que se remata al mejor postor y que queda en manos de los amigos del gobierno. Hablan solo los que ellos quieren que hablen y que digan lo que ellos necesitan que pregonen.

El macrismo suspende el derecho a la comunicación y lo convierte en el negocio de unos pocos, en una mercancía que se remata al mejor postor y que queda en manos de los amigos del gobierno.

Aún hay más si queremos tener un panorama completo del campo de la comunicación pública. Hernán Lombardi, otra pieza importante del macrismo, a cargo del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, llevó a cabo una persecución clara y evidente sobre los trabajadores/as de los medios públicos y sin temblarle el pulso trasladó, por ejemplo, a los periodistas del Grupo Clarín a Radio Nacional. El macrismo tiene su propia forma de periodismo militante o quizás sería más justo decir, periodismo mercantilizado.

Además no tenemos que olvidarnos de otro elemento de análisis: “El Call Center de Marcos”. El Jefe de Gabinete tiene montada una ingeniería de comunicación y manipulación de las redes sociales y las tendencias de opinión pública a través de un ejército de trolls. Este quizás sea el apartado que más le cueste entender a Aguad. El macrismo mide todo el tiempo el costo de las decisiones que toma, y trata de influir en el ánimo social y la conversación pública a través de noticias falsas, robots en las redes y un hostigamiento continuo para evitar que cualquier crítica se vuelve una tendencia en contra. Aún así y con todo el manual de la manipulación de las redes sociales, hay situaciones que no pueden controlar, por ejemplo la reacción instantánea y espontánea sobre el 2×1 a genocidas.

El Jefe de Gabinete tiene montada una ingeniería de comunicación y manipulación de las redes sociales y las tendencias de opinión pública a través de un ejército de trolls.

En este contexto y junto a referentes de la comunicación de la Provincia, presentamos el pasado martes 16 de mayo “Libertades y Expresiones”, propuesta integral legislativa por el derecho a la comunicación en la provincia de Buenos Aires. Se trata de un conjunto de proyectos para crear el Sistema Provincial de Medios Públicos; reglamentar la Publicidad Oficial de la provincia, crear el Régimen de Fomento a Medios Comunitarios y garantizar el Derecho a Rectificación o Respuesta.

Tenemos el enorme de desafío de armar un nuevo modelo de comunicación que sea plural y abierto. El desafío de pensar otros mensajes que expresen nuestros intereses, nuestra historia y el futuro que queremos. Necesitamos construir circuitos y dispositivos a través de los cuales hacernos escuchar y poder tomar la palabra de un modo más efectivo. Parte del trabajo que tenemos que hacer es salir de los cercos informativos y discursivos que se arman, rompen las burbujas y desmontar las trampas mediáticas.

Hoy dar la disputa por el sentido es ir al encuentro de otras formas de comunicación para seguir construyendo libertades y expresiones, para escribir con un trazo popular nuestra propia historia.

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Mónica Macha

Mónica Macha

Directora de la Revista La Mancha y licenciada en Psicología. Senadora Provincial FPV-PJ y Diputada Nacional electa por Unidad Ciudadana.

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