La Justicia Fabio Zerpa

Compartir

La Corte Suprema acaba de aceptar el planteo de per saltum de Bertuzzi, Bruglia y Castelli, los jueces trasladados a dedo por el macrismo y devueltos a sus posiciones originales por el Senado. ¿El máximo tribunal habrá admitido el pedido para rechazar el planteo de los jueces y mandar una señal de orden hacia el gallinero judicial, luego de cuatro años de operaciones, o imitará a sus colegas de los años 30′ que para defender la Constitución plantearon que era lícito violarla?

“En América Latina tenemos que ir acostumbrándonos a una nueva clase de golpe de Estado. Tiende a favorecer los mismos intereses que los golpes de antes pero con otros métodos. Se usan resortes judiciales y campañas mediáticas.”

Pepe Mujica | septiembre 2020 

Foto Bernardino Ávila- Página12

El 10 de septiembre de 1930, con premura poco judicial, la Corte Suprema respondió al requerimiento del general José Félix Uriburu, quien había derrocado al presidente electo Hipólito Yrigoyen cuatro días antes. Aquel fue el final de un golpe anunciado a través de los medios, en su mayoría antiyrigoyenistas. Como señaló la jurista María A. Gelli: “Así también aparece nítido de la lectura de los periódicos (de la época) un doble mensaje. Explícitamente, se formulan expresiones de fe democrática y de respeto y acatamiento al orden constitucional, pero implícitamente se considera como una alternativa la destitución presidencial por algún mecanismo ajeno a la norma básica”.

Luego de cerrar el Congreso y arrasar con las autonomías provinciales, Uriburu “comunicó” el golpe a la Corte con el objetivo de lograr algún barniz de legalidad a cambio de respetar su existencia. La respuesta de la Corte fue la famosa “Acordada de 1930”, una doctrina que le dio sustento legal a los gobiernos de facto durante décadas. Consistía en aceptar la legitimidad de quien ejerciera el poder, con independencia del método usado para lograrlo.

Existieron algunas discrepancias entre los miembros de la Corte lo que dio lugar a algunas decisiones extravagantes: “la Corte ‘negoció’ que el gobierno de facto jurara respeto a la Constitución Nacional antes de dictar la Acordada. El objeto de acuerdo es bastante curioso, pues implicaba asumir que un gobierno que acababa de acceder al poder violando la Constitución no violaría la Constitución”.

La Acordada de 1930 fue una ficción jurídica que dio sustento a la fuerza por sobre los votos y a los poderes fácticos por sobre las mayorías electorales.

Unos setenta años más tarde, la Corte Suprema acaba de aceptar el planteo de per saltum, o salto de instancia, formulado por tres jueces desplazados por decreto por el ex presidente Mauricio Macri para determinar si permanecerán definitivamente allí pese a no contar con el aval del Senado que estipula la Constitución.

Las supremas internas de la Corte

Con ahínco envidiable, el actual presidente de la Corte Carlos Rosenkrantz afirmó: “Es inocultable entonces que el caso reviste una gravedad institucional inusitada, pues en su decisión se encuentra comprometida una institución básica del sistema republicano, cual es, la independencia del Poder Judicial”. Eso significa, como señala el jurista Roberto Carlés, que “para Rosenkrantz está en juego la independencia judicial si los jueces vuelven a los juzgados y tribunales para los que concursaron, pero no si se los designa a dedo”.

Para su colega Graciana Peñafort, “si la Corte falla a favor de estos jueces vamos a tener dos tipos de jueces: los que requieren acuerdo del Senado y los trasladados a dedo. Cualquier Ejecutivo podría empezar a usar al Consejo de la Magistratura como agencia de mudanzas”.

Como en 1930, los medios son mayoritariamente opositores y dan un doble mensaje: el respeto explícito al orden constitucional y el apoyo implícito a una destitución del gobierno electo con el pretexto de ser una dictadura tan atroz como imaginaria. El golpe contra Evo Morales, convalidado por la OEA, los EEUU, el gobierno de Mauricio Macri y los mismos medios opositores torna la opción de una salida de ese tipo un poco menos inverosímil.

¿La Corte habrá aceptado el per saltum para rechazar el planteo de los jueces y mandar una señal de orden hacia el gallinero judicial, luego de cuatro años de operaciones mediáticas a cielo abierto, persecuciones políticas y prisiones preventivas a opositores o abrazará, ya sin tapujos, nuestra #JusticiaFabioZerpa, de máxima creatividad, como hicieron sus colegas hace setenta años al afirmar que para defender la Constitución es lícito violarla?

En una semana lo sabremos.

Comentarios

Comentarios

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 28/10/2020 - Todos los derechos reservados
Contacto