La obsesión por difamar y perseguir

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Nos acusan por haber aplicado la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Nos acusan de haber fortalecido, mediante capacitación y financiamiento a los medios comunitarios. No soportan que hayamos tomado la decisión política de enfrentar a quienes concentraron la comunicación audiovisual durante décadas y que hoy volvieron a fortalecerse de la mano de Macri.

Esta semana se conoció un nuevo capítulo de la persecución desplegada por el Gobierno de Macri, junto al partido judicial y al partido mediático; esta vez a raíz de lo que hicimos para consolidar y fortalecer organizaciones y medios de comunicación populares.

Nos acusan de haber fortalecido, mediante capacitación y financiamiento a los medios comunitarios; a esos que se arraigan en el seno de los sectores populares, los que hoy son perseguidos y aplastados por el poder hegemónico aliado a este Gobierno.

Nos acusan por haber aplicado la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Nos acusan por kirchneristas; ese es el motivo central de toda esta persecución. No hay que olvidarse que primero nos llamaron a indagatoria por querer obligar a Clarín a cumplir la ley y ahora nos vuelven a llamar por fortalecer al sector comunitario; es coherente: aborrecen la democratización de la palabra.

No hay que olvidarse que primero nos llamaron a indagatoria por querer obligar a Clarín a cumplir la ley y ahora nos vuelven a llamar por fortalecer al sector comunitario; es coherente: aborrecen la democratización de la palabra.

El desprecio de Macri, de Magnetto y de los jueces del partido judicial es un orgullo para nosotros; porque cuando te cuestionan y persiguen las corporaciones mafiosas es porque hiciste las cosas bien, porque estás del lado correcto de la historia. Los medios comunitarios, de pueblos originarios y de frontera a los que nosotros apoyamos, capacitamos y financiamos son los que, apenas asumió este Gobierno, dejaron de recibir todo tipo de apoyo, lo cual llevo a muchos de ellos a atravesar, desde hace un año y medio, una de las situaciones más críticas de su historia.

En la obsesión por perseguir, difamar y mentir, ensucian también a organizaciones sociales de inmensa trayectoria y compromiso con el sector comunitario, como son la Red Farco, el Centro Nueva Tierra, Cine en Movimiento o la Red de Productoras Audiovisuales Comunitarias. Todas ellas están cuestionadas por la tríada Gobierno macrista – Partido Judicial – Medios Hegemónicos por capacitar a miles de compatriotas en todos los rincones del país para el fortalecimiento de sus medios comunitarios y el acceso a financiamiento público para el desarrollo.

Lo que en verdad les molesta profundamente es que, con el liderazgo de Cristina, se haya avanzado en la aplicación de una ley que nos permitió, por primera vez en la historia de nuestro país, proyectar una nueva comunicación popular, que fue ejemplo en la región y en el mundo, por la apertura de nuevas voces y nuevas miradas. Este Gobierno, socio del partido mediático, no soporta que hayamos tomado la decisión política de enfrentar, sin especulaciones y sin privilegios, a quienes concentraron la comunicación audiovisual durante décadas y que hoy volvieron a fortalecerse de la mano de Macri, ejerciendo un poder hegemónico que ataca a la pluralidad, la libertad de expresión y el derecho a la información de millones de argentinos y argentinas. Y esto también forma parte de las muchas estafas electorales de Mauricio Macri. Porque llegaron al gobierno prometiendo pluralismo y libertad de expresión para todas las voces e hicieron todo lo contrario: disolvieron la AFSCA y montaron un organismo, con hegemonía oficialista, que es una agencia del Grupo Clarín y los medios concentrados.

Lo que en verdad les molesta profundamente es que se haya avanzado en la aplicación de una ley que nos permitió proyectar una nueva comunicación popular, que fue ejemplo en la región y en el mundo, por la apertura de nuevas voces y nuevas miradas.

Nosotros no tenemos nada que esconder. Absolutamente todo lo actuado durante nuestra gestión al frente de la AFSCA fue por el camino correcto, a través de los mecanismos que establecía la ley y mediante todos los procedimientos legales correspondientes. Bajo esa norma, cada uno de los pasos que dimos y las acciones que llevamos adelante tuvieron como único y principal objetivo avanzar en la democratización de la palabra y en garantizar la libertad de expresión y el derecho a la comunicación del conjunto de los medios audiovisuales, especialmente de aquellos que estaban en manos del sector social, comunitario, cooperativo y de los pueblos originarios. Por eso, estamos orgullosos de lo hecho y convencidos de que, si volviéramos, haríamos lo mismo y mucho más en el mismo sentido. Porque ese es el rumbo que planteaba la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Es una obligación del Estado garantizar el acceso a la comunicación para todos y todas, con un profundo espíritu federal, social y comunitario. Esa ley que nació al calor del debate popular, y de la voluntad transformadora que se inició el 25 de mayo de 2003 en nuestro país, generando un nuevo momento histórico de profundas transformaciones y de ampliación de derecho, que inició Néstor Kirchner y que continuó nuestra expresidenta Cristina Fernández.

Les molesta que, fruto de la aplicación de la ley, se hayan autorizado 56 radios y un canal de TV de Pueblos Originarios, 45 canales de TV de baja potencia reconocidos por primera vez en la historia, más de 60 radios en zonas vulnerables y más de 80 licencias adjudicadas a cableoperadores del sector sin fines de lucro. No se bancan que el Estado haya fomentado el desarrollo de medios de comunicación de organizaciones sociales y comunitarias de todo el país. No soportan que se hayan hecho más de 300 talleres de capacitación en formación profesional y promoción de la comunicación comunitaria, que formaron a miles de jóvenes en todos los rincones de la patria para que se empoderen de las nuevas herramientas comunicacionales y hagan oír sus voces. No les gusta que se hayan generado en todo el país espacios de debate, como los Encuentros de Comunicación Audiovisual, en los que miles de comunicadores del sector comunitario de todas las provincias pudieron compartir sus experiencias y potenciar sus producciones.

Porque se hizo todo esto y mucho más, porque eso les da bronca y desafía su hegemonía, construyen toda esta mentira.

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