La realidad se equivoca

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Durante la larga noche kirchnerista, nuestros economistas serios explicaban que subsidiar la energía incentivaba el despilfarro y generaba un consumo insostenible. Sin embargo, luego de 3 años de gobierno de Cambiemos durante los cuales las boletas de luz aumentaron más de 1.500%, el consumo eléctrico residencial se mantuvo estable. Lo que sí disminuyó fueron otros consumos, seguramente suntuarios según los técnicos de Cambiemos, como la leche, el pan o la carne.

“Es lo que vale la energía, no puedo hacer magia”

Mauricio Macri | mayo del 2018

Hace casi 50 años, el ingeniero Marcelo Diamand escribió “Doctrinas económicas, desarrollo e independencia”. En el prólogo explicaba por qué un ingeniero electrónico como él se había aventurado a escribir sobre economía: “En el caso concreto de la ciencia económica, un profesional pasa años de entrenamiento universitario estudiando complejísimas teorías basadas en complejas estructuras conceptuales y respaldadas por elaborados instrumentos matemáticos. (…) Cuando –después de años de estudios– al tratar de aplicar sus conocimientos choca con la irrelevancia de todo lo que aprendió y alimenta dudas acerca de su validez y su asepsia científica, ya es demasiado tarde: la estructura conceptual aprendida está tan incorporada que casi irremediablemente bloquea su comprensión de la realidad”.

Es difícil encontrar una mejor definición de nuestros economistas serios y una manera más clara de explicar la calamidad que representa para el país cederles periódicamente el manejo de la economía. Es un texto generoso en definiciones brillantes, escrito antes de la ola neoconservadora que padecimos en la región y el país –antes de Martínez de Hoz, Cavallo o Cambiemos– pero que parece haber sido pensado en la coyuntura actual.

Durante la larga noche kirchnerista, nuestros economistas serios explicaban que subsidiar la energía (aquel famoso “subsidio a los ricos” que curiosamente indignaba en particular a sus beneficiarios) incentivaba el despilfarro y generaba un consumo insostenible. Apenas asumió como ministro del Interior, Rogelio Frigerio siguió en esa línea y justificó el tarifazo de gas en la Patagonia porque “la gente estaba en remera en la casa o abría las ventanas de tanta calefacción”.

El propio presidente nos explicó que “si están en sus casas en remera y en patas, es porque están consumiendo energía de más”.

Los ganadores del tarifazo

Sin embargo, luego de 3 años de gobierno de Cambiemos durante los cuales las boletas de luz aumentaron más de 1.500%, el consumo eléctrico residencial se mantuvo estable. Lo que sí disminuyó fueron otros consumos, seguramente suntuarios según los técnicos de Cambiemos, como la leche, el pan o la carne.

Como explicó Javier González Fraga, actual titular del Banco Nación: “A pesar de estas tarifas seguimos teniendo niveles muy altos de consumo (…) Acá se está acostumbrado a consumir más de lo que se necesita”. Al constatar que los hogares no disminuyeron su consumo eléctrico pese al enorme aumento de tarifa, nuestros economistas serios no sienten la necesidad de rever sus premisas sino que inventan para sostenerlas a un consumidor imaginario, que no duda en dejar de comprar leche para poder despilfarrar en energía.

Como escribió Diamand en 1973, “la estructura conceptual aprendida está tan incorporada que casi irremediablemente bloquea su comprensión de la realidad”. En otras palabras, no es el economista serio quien se equivoca, es la realidad.

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