Macri, Morales Solá y el arte de la mentira

Compartir

Mauricio Macri dio la primera entrevista después de dejar el gobierno y luego de haber perdido la reelección en primera vuelta, una anomalía en una región en donde los oficialismos suelen reelegir. Morales Solá no incomodó a su entrevistado con ninguna repregunta y dejó que lo inverosímil dominara el afable encuentro. 

En 1733 se publicó en Ámsterdam El arte de la mentira política, un libro extraño con firma de un tal Jonathan Swift. En realidad, no fue escrito por el autor de Los viajes de Gulliver sino por uno de sus amigos –el escritor John Arbuthnot- y no se trata en verdad de un libro sino de una oferta de suscripción a una futura publicación bajo ese mismo título. La suscripción no debe haber sido exitosa ya que el volumen nunca fue editado, pero Arbuthnot nos legó un tratado irónico digno de su amigo y autor apócrifo.

Según el breve tratado, el pueblo “no tiene ningún derecho a la verdad política” como tampoco debería poseer bienes, tierras o castillos. La verdad política debe seguir siendo, como esos otros patrimonios, una propiedad privada. Por otro lado, el arte de la mentira política requiere, como cualquier otro, de precisión y rigor. Quien lo ejerza debe respetar una irrenunciable regla de oro: la verosimilitud. Nada peor que la exageración, “esa prostitución de la reputación”. Se trata de proteger la mentira de cualquier posible verificación y de nunca sobrepasar los límites de lo probable.

Casi tres siglos después de aquel fallido llamado a suscripción, el periodista Joaquín Morales Solá entrevistó al ex presidente Mauricio Macri, a unos 11.000 km de Ámsterdam.

Fue la primera entrevista de Macri después de dejar el gobierno y luego de haber perdido la reelección en primera vuelta, una anomalía en una región en donde los oficialismos suelen reelegir. No hubo, sin embargo, una autocrítica de su parte, a menos que consideremos que delegar con fastidio la responsabilidad del fracaso electoral en sus funcionarios, en la oposición o en el propio electorado que lo rechazó pueda contar como sincera muestra de responsabilidad política.

Morales Solá, elegido hace apenas unos días como nuevo presidente de la Academia Argentina de Periodismo, no incomodó a su entrevistado con ninguna repregunta y dejó que lo inverosímil dominara el afable encuentro. Como señaló el periodista Marcelo Falak: “La amabilidad mutua y el diálogo blando habría hecho difícil para alguien recién llegado de un país más exótico que la Argentina distinguir quién era el entrevistador y quién el entrevistado”.

Hablan de Europa pero quieren ser Centroamérica

Macri, quien desde el Ejecutivo intentó nombrar jueces en la Corte por decreto, desplazó a otros a dedo, contó con una mesa judicial para espiar y perseguir opositores y justificó el balazo por la espalda como política de Seguridad, denunció al kirchnerismo por “atropellar la Justicia y a las instituciones” al pretender que los jueces desplazados cuenten con el aval del Senado, como dispone la Constitución.

“Nunca pude haber delegado la negociación política, la dejé en manos de este grupo de gente filoperonista (por Emilio Monzó y Rogelio Frigerio)”, confesó sin aclarar a qué actividad le dedicaba sus días si la política la llevaban a cabo otros.

También pidió parar la cuarentena y “confiar en nuestros médicos, en nuestra sociedad porque el argentino es responsable”, luego de haber desfinanciado la salud pública y desmantelado el ministerio del área. Esperemos que no se entere que Francia, el país en el que pasó unas merecidas vacaciones durante el verano europeo y que elogió como ejemplo de libertad, acaba de decretar cuatro semanas de toque de queda como medida sanitaria extrema contra la pandemia.

En uno de los momentos cumbre de la entrevista, el ex presidente culpó a la oposición kirchnerista por aumentar el déficit público al “aprobar (en el Congreso) presupuestos que no tenían recursos suficientes”. Tampoco esta vez el titular de la Academia Argentina de Periodismo consideró pertinente recordarle a su entrevistado que los presupuestos los fija el Ejecutivo. La mirada casi embalsamada de Morales Solá tuvo un solo destello de asombro: fue cuando su entrevistado comparó a CFK con Maradona con el objetivo de agraviarla.

Ni Macri, ni sus asesores, ni tampoco el propio entrevistador parecen haber frecuentado El arte de la mentira política. Dejaron que lo verosímil se evaporara frente a un relato tan fantástico como laborioso.

Si como escribió John Arbuthnot, “no hay hombre que diga y difunda una mentira con tanta gracia como el que la cree”, podemos deducir que ni siquiera Macri creyó en lo que sostuvo.

Comentarios

Comentarios

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 28/10/2020 - Todos los derechos reservados
Contacto