Parir en casa

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La mayor parte de las rutinas para parir en instituciones públicas o privadas suponen algún grado de violencia hacia las mujeres y sus hijos. Frente a esto el parto en casa se convierte en una opción que suma cada vez más adeptos. Mitos, verdades y derechos sobre el acto de nacer en el hogar.

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Violeta Osorio y Francisco Saraceno son, además de mucho, los papás de Frida de 3 años. Frida nació en su nido y ellos hicieron carne lo que enseñan por el mundo. Tenerlo a Francisco en el chat te puede regalar este mensaje: “Estoy justo acompañando un nacimiento”. Agradezco que me permita sentir lo especial de acompañar, aunque sea con la imaginación, ese momento pimpollo.

Violeta es actriz, activista de género y transporta una energía bella, potente, amorosa que ha sabido generar los detalles, los argumentos, las estadísticas para defenderse (nos) de aquel sistema que apoya y sistematiza formas contrarias a las que ella vive y experimenta. En este camino es que está unida a infinitas mujeres, familias y parejas que sienten que deben recibir la vida de sus hijos en casa, en conexión con sus propios pulsos.

“Elegí parir en casa —nos cuenta Violeta— porque después de informarme mucho encontré en este modelo la opción más segura, saludable y respetuosa para recibir a mis hijas. Es el modelo de atención que satisface nuestras necesidades y expectativas como familia, que a grandes rasgos son: bienestar, respeto, libertad y, por supuesto, protagonismo”.

La casa vs el hospital

La falsa idea de la decisión tomada en “contra de”, está fundamentada en la creencia de que el parto en institución es lo normal, lo que siempre ha sido, lo que debe ser y será por siempre; y elegir un parto domiciliario planificado, es sólo un camino alternativo que vamos inventando improvisada y negligentemente sobre la marcha.

Esta posición no implica huir de la institución o estar en contra de la ciencia o la medicina. Incluso elige un modelo de atención basado en la evidencia científica.

Violeta sostiene que eligió parir en su casa porque cree que no se puede parir en una institución como se pare en el propio hogar: “Básicamente porque no es tu casa, no es tu espacio, ni tu intimidad donde siempre juegas de local”. En este sentido, explica también que esta posición no implica huir de la institución o estar en contra de la ciencia o la medicina. Incluso elige un modelo de atención basado en la evidencia científica. “Reconozco también que las instituciones son el mejor lugar para tratar la patología y la enfermedad y lo que serían en el ámbito obstétrico los embarazos de alto riesgo. Pero un parto de una mujer sana con un bebé sano no entra en esas características, se trata de un hecho saludable”.

Violeta y Francisco viven su historia de amor ayudando a llegar al mundo la vida nueva. Guardianes del bienestar de la díada mujer-niño/a, intentan convertir cada parto en una oportunidad única y especial para potenciar la capacidad creativa y pegar un salto evolutivo como familia, como clan, como pareja y como comunidad. “Por más respetado y fisiológico que sea un parto institucional no es lo mismo ser traslada a una habitación desconocida, después de parir, a veces sin tu bebé en brazos, que ir a tu cama con tu hijo en tu pecho al que nunca separaron de ti, al que incluso, posiblemente nadie más que tú y tu pareja tocaron”, explica Violeta y agrega:No es lo mismo saber que tu pareja o a quien tú eliges para acompañarte, será también parte activa, que recorrerán juntos ese camino como protagonistas absolutos, sin que haya que ir a firmar un papel, o cambiarse de ropa o darle espacio al equipo obstétrico”.

Violeta también aclara que depende de la persona qué es mejor o peor para cada uno: “Aquello que para quienes elegimos casa puede ser el placer infinito y la seguridad plena, para quien no lo elige puede ser el caos, el miedo y la amenaza permanente”.

El primer partero

Francisco Saraceno es el primer hombre partero recibido en la UBA y, con un conjunto de profesionales de la salud, forma y trasciende una red que busca recordar el momento natural y puro que supone el nacimiento de un nuevo ser humano, siempre en alianza con los avances de la ciencia hegemónica. Sin embargo, Francisco sostiene que “un parto planificado en domicilio no es para todas las mujeres y familias, y no solo por una cuestión económica (actualmente en Argentina el parto planificado en domicilio es un servicio que se asume de manera particular) sino porque hay mujeres que sencillamente no conciben parir en sus casas, aunque las condiciones obstétricas estén dadas”.

El 99% de las mujeres paren en los hospitales y tal como explica Francisco, “esas mujeres no pueden simplemente quedar en manos de un sistema intervencionista, solo porque como profesionales nos pesa más la cultura y la costumbre que la evidencia”.

“Un parto planificado en domicilio no es para todas las mujeres y familias, y no solo por una cuestión económica sino porque hay mujeres que sencillamente no conciben parir en sus casas, aunque las condiciones obstétricas estén dadas”.

El parto planificado en domicilio no existe para oponerse a la institución, ni reniega de ella. Se trata de dos modelos distintos, que deben nutrirse y articularse para garantizar el bienestar materno-fetal.

Este tipo de partos domiciliarios es un modelo reconocido, incluso dentro del sistema público, en países como Canadá, el Reino Unido y Nueva Zelanda. No solo no está fuera del sistema médico sino que lo necesita para garantizar la mejor atención posible. No en vano en los países donde mejor funciona es en aquellos donde se lo reconoce como tal. En este punto, Francisco es tajante: “Hay que dejar de alimentar esta dicotomía errónea entre casa e institución. Es una responsabilidad que tenemos como profesionales, ya que este enfrentamiento siempre deja en situación de vulnerabilidad a la díada mujer-bebé. Lo innegociable, suceda donde suceda un nacimiento, es el respeto por la autonomía de la persona gestante y una atención basada en la evidencia médica, científica y social actualizada, cuyo primer precepto es no intervenir por rutina”.

El mito de la asepsia

Otro de los grandes mitos alrededor del parto domiciliario planificado es la famosa asepsia, que asume a las instituciones como burbujas esterilizadas y completamente asépticas y a los hogares como fuente de bacterias, gérmenes y virus asesinos que al parecer solo atacan en un parto.

No nos engañemos: un hogar que no tiene las condiciones básicas para ser escenario de un parto, tampoco las tiene para recibir dos o tres día después a ese bebé.

Es verdad que hay casas que por cuestiones de higiene y salubridad no son aptas para un nacimiento, pero no nos engañemos: un hogar que no tiene las condiciones básicas para ser escenario de un parto, tampoco las tiene para recibir dos o tres día después a ese bebé. Las necesidades y cuidados de esa criatura no varían tanto en esos días. Para el resto de casos, que son a los que responde el parto domiciliario planificado, donde se cuenta con un hogar en condiciones, esto es, limpio, con agua potable, luz o gas, no existe ninguna evidencia o estudio que demuestre que es riesgoso en términos de asepsia, todo lo contrario, incluso se lo asocia a una mejor respuesta del sistema inmunológico del recién nacido ya que entra en contacto con el entorno conocido y reconocido por el sistema inmunológico de la madre. No es verdad que una institución es aséptica y estéril, ni que una casa es una cueva de la peste, sinónimo de suciedad, infecciones y muerte, ni una cosa ni la otra.

Mitos, requisitos y verdades sobre el parto en casa
  1. Es un derecho de la mujer elegir cómo, dónde y con quién parir.
  2. Si se elige un parto domiciliario planificado, el embarazo debe ir acompañado de un seguimiento, controles prenatales, así como de atención médica durante el trabajo del parto y post parto.
  3. Se asume a la mujer como principal figura de toma de decisiones. Para esto se establece un proceso colaborativo donde el equipo obstétrico brinda información completa, verdadera, adecuada y oportuna, respetando y nutriendo las elecciones informadas por la mujer.
  4. Al nacimiento acuden, al menos dos profesionales.
  5. El PDP es un modelo al que pueden optar las mujeres con embarazos de “bajo riesgo” (según la OMS este criterio se cumple en más del 80% de los nacimientos). El seguimiento durante el embarazo garantiza la correcta evaluación del estado de la mujer y su hijo.
  6. Los equipos de atención domiciliaria llevan a los nacimientos los insumos necesarios para atender complicaciones.
  7. Todo PDP cuenta con un plan de traslados que se establece de común acuerdo con la mujer/familia. Este plan determina la institución de referencia (pública o privada) a la cual se irá en caso de necesitarse.
  8. Dicha institución se elige en la función de la distancia y accesibilidad y de acuerdo al plan de salud que tenga la mujer. Aproximadamente el 10% de los partos planificados en domicilio necesitan un traslado, siendo la causa más frecuente el cansancio materno. Los traslados no son emergencias médicas, por lo mismo se realizan en autos particulares. Es un mito lo de la ambulancia.
  9. Estudios metodológicamente confiables que comparan partos ocurridos en instituciones de salud con partos ocurridos en domicilios particulares, ambos de personas gestantes de similares características, demuestran que los partos planificados en domicilio son tanto para la mujer como el bebé igual de seguros en términos de morbi-mortalidad. A su vez, las tasas de intervenciones médicas sobre el proceso fisiológico del parto y el recién nacido son significativamente más bajas en los partos planificados en domicilios, lo que se traduce en un mayor reporte de bienestar materno-fetal.

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