De pobreza cero a pobreza energética

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Cada vez son más los habitantes de Argentina que destinan el 50 por ciento de sus ingresos al pago de los servicios públicos esenciales. Alejandro Amor, Defensor de Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, afirma que para arribar a la pobreza cero primero hay que terminar con la pobreza energética.

La semana pasada fue complicada y movilizante para todos los argentinos. El pueblo y el análisis de los incrementos tarifarios no pueden estar exentos de este contexto.

En primer lugar, porque mientras los trabajadores negocian sus salarios una vez al año con las paritarias, los incrementos tarifarios para los servicios públicos esenciales se ajustan semestralmente. Los Defensores del Pueblo consideramos que esta situación se debe subsanar y que los aumentos tarifarios deben ir de la mano de los aumentos paritarios.

Mientras los trabajadores negocian sus salarios una vez al año con las paritarias, los incrementos tarifarios para los servicios públicos esenciales se ajustan semestralmente.

En Argentina cada vez son más las personas que se cayeron en la Pobreza Energética. Esto quiere decir que destinan más del 50 por ciento de sus ingresos al pago de servicios públicos esenciales. Si queremos arribar a la meta de Pobreza Cero, lo cual compartimos desde las Defensorías del Pueblo, creemos que primero hay que abocarse a terminar con la Pobreza Energética.

En ese marco, reconocemos la decisión del Gobierno Nacional de morigerar algunos aumentos y frenar otros, como el del transporte. Pero con eso sólo no alcanza.

El viernes pasado presenté en la audiencia pública por el aumento del precio de gas a boca de pozo el caso de una vecina de Villa Urquiza llamada María del Carmen, que vive en un departamento de tres ambientes con su hija con discapacidad. Ella se acercó a la Defensoría del Pueblo porteña para reclamar ser incluida en el régimen de Tarifa Social, lo cual le conseguimos. Ya con la tarifa social de gas, María del Carmen afrontó el año pasado una factura de 330 pesos habiendo consumido 479 metros cúbico. En la factura siguiente –ya fuera del invierno– y habiendo consumido 161 metros cúbicos, esta vecina tuvo que abonar 506 pesos. Y ese monto lo recibió antes de que se aplicaran estos nuevos aumentos en las tarifas de gas. El caso es que ella tiene tarifa social, consume menos que antes y aún así no puede pagar las facturas que le llegan. Y encima todavía faltan los nuevos aumentos. Lamentablemente, su caso no es aislado, ya que son muchas las personas que hoy enfrentan situaciones semejantes en nuestro país.

Una vecina de Villa Urquiza que vive en un departamento de tres ambientes con su hija con discapacidad, tiene tarifa social, consume menos que antes y aún así no puede pagar las facturas que le llegan.

Es positivo y necesario que se sigan celebrando audiencias públicas, con la presencia de expertos en la materia, dirigentes y representantes de los consumidores y vecinos. Pero es necesario que cada vez más ciudadanos y ciudadanas se interioricen sobre los temas que allí se tratan, porque los resultados afectarán en su vida diaria y tienen derecho a saber por qué. Si bien las audiencias públicas son definidas por la Constitución como no vinculantes, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) les dio mayor significación al obligar a las autoridades a considerar las propuestas que allí se hacen. Las audiencias, desde nuestra óptica, deben ser vinculantes.

Los Defensores del Pueblo ratificamos nuevamente nuestro apoyo a los principios básicos del fallo de la CSJN en el tema tarifas: Proporcionalidad, Razonabilidad, Gradualidad y No Confiscatoriedad. Asimismo, consideramos que los precios de las tarifas deben pensarse en relación a la capacidad económica de los vecinos y teniendo en cuenta a los más vulnerables. Por eso no coincidimos en la forma en que impactan estos aumentos en el bolsillo de la ciudadanía.

Los precios de las tarifas deben pensarse en relación a la capacidad económica de los vecinos y teniendo en cuenta a los más vulnerables. Por eso no coincidimos en la forma en que impactan estos aumentos en el bolsillo de la ciudadanía.

Porque cuando uno se plantea cerrar las cuentas fiscales, primero tiene que hacerse cargo de cerrar las cuentas sociales, sobre todo luego de ver el informe del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSAUCA), que da cuenta de un fuerte incremento en la pobreza en los últimos meses.

 

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