Otro presupuesto de ajuste y endeudamiento

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentó el proyecto del Ley Presupuesto 2018, y confirma lo que ya todos sabemos: si Macri y Vidal ganan las elecciones, nos esperan más ajuste y más endeudamiento. El proyecto no muestra la menor vocación, el mínimo intento, por mejora las condiciones de vida de los argentinos. La prioridad del gobierno es pagarle a los acreedores las deudas que él mismo contrajo.

El Ministro Nicolás Dujovne, concurrió al Congreso a presentar el Presupuesto Nacional para el año 2018, en el medio de rumores acerca de la decisión de Macri de presentarlo pero no votarlo hasta después de las elecciones. Quieren posponer la votación para después de octubre, como hicieron con el tarifazo, el aumento de naftas, la «corrección» del tipo de cambio, las leyes de flexibilización laboral y previsional. Como hicieron en el escrutinio ocultando su derrota en al Provincia de Buenos Aires. Como hicieron en la campaña electoral de 2015. Manipular a la opinión pública con mentiras.

Una primera lectura del proyecto presupuesto nos permite comprender porqué quieren sacarlo de la agenda electoral. El presupuesto confirma lo que ya todos sabemos: si Macri y Vidal ganan las elecciones, nos esperan más ajuste y más endeudamiento. El proyecto no muestra la menor vocación, el mínimo intento, por mejora las condiciones de vida de los argentinos, en particular, en lo que refiere a la creación de empleo, a la mejora de los salarios, de las jubilaciones y de las prestaciones del estado de bienestar.

Presupuesto de ajuste:

El presupuesto plantea una reducción del déficit. La meta que se fijó el Gobierno para 2018 consiste en alcanzar un déficit primario (ingresos menos gastos sin contar intereses) de 3,2% del PIB. Pero, en realidad, se esconde un ajuste mucho mayor en las cuentas públicas.

Según el presupuesto y los funcionarios, la reducción del gasto no sería tan elevada, porque sólo habría que ajustar el gasto en 1 punto del producto. No es poco: son aproximadamente 124.000 millones de pesos. Pero, de hecho, el panorama es mucho peor: el año que viene no contarán con los ingresos extraordinarios del blanqueo (0,4 puntos del PIB), se comprometieron además a bajar las retenciones a la soja nuevamente (otros 0,4 puntos) y a devolver 3% más del 15% de la coparticipación que le sacaron a las provincias (0,2 puntos). Todo esto no está contemplado en su estimación.

Por eso, el recorte sobre los gastos será mucho más fuerte de lo que anuncian. Lo cierto es que planean un GRAN AJUSTE para 2018.

Haciendo bien el cálculo, Macri planea un recorte del gasto de casi 2,6 puntos del producto, es decir, de aproximadamente 321.000 millones de pesos.

Pero además se contradice con los planes del mismo gobierno. Dicen que van a bajar el déficit y al mismo tiempo se plantean reducir «la presión tributaria». Para eso tienen también guardada una reforma impositiva que seguramente consistirá en recortar impuestos a los que más tienen. Si bajan más los impuestos a sectores privilegiados, van a tener que ajustar más todavía el gasto.

Recortes en inversión

El presupuesto comienza elogiando la inversión como fuente del crecimiento, pero las funciones que sufren mayores ajustes son, precisamente, las que incentivan la inversión:

Ciencia y Tecnología (-2% real)

Industria (-10,7% NOMINAL, -23% real)

Agro (-5,2% NOMINAL, -18% real)

Presupuesto de endeudamiento

El gobierno recorta gastos para bajar el déficit primario, pero ni siquiera así consiguen mejorar las cuentas públicas de nuestro país. Porque mientras bajan los subsidios, la inversión en ciencia, el gasto en viviendas y las transferencias a las provincias, sube el pago de los intereses de la deuda.

El componente de intereses de la deuda es el que más crece: un 28% contra una inflación proyectada de 15,7%. Esto representa un crecimiento real del 11%. En terminos comparativos, el pago de intereses crece más que las prestaciones sociales (22%) y que la obra pública (17,2%). La prioridad del gobierno es pagarle a los acreedores las deudas que él mismo contrajo.

¿De dónde sale la plata para pagar los intereses crecientes de la deuda? En 2018, se van a dejar de gastar 33.971 millones de pesos en subsidios. Pero se van a pagar 62.166 millones más en intereses. Podría decirse que el aumento de las tarifas sale del bolsillo de los ciudadanos y va a parar al bolsillo de las grandes empresas y de los grandes especuladores.

El eje central de todo el programa económico es el endeudamiento: desde octubre 2015 hasta el primer semestre de este año, el stock de deuda de mercado aumentó un 65%. De esto, el 74% fue en moneda extranjera. ´

Lo único que parece salirle bien en materia económica a Macri es endeudarse a un ritmo desenfrenado. Y lo puede hacer por la denominada «pesada herencia» que recibió: Argentina fue uno de los países que más se desendeudó del mundo en el período 2003-2015.

Las metas delirantes del Prespuesto. Macri va por el tercer año de promesas que no se pueden cumplir.

Macri, nuevamente, no va a alcanzar la meta de déficit fiscal ni tampoco la de inflación que plantea. Ya escuchamos hasta el cansancio que iba a llegar el «segundo semestre» y que se multiplicaban los «brotes verdes». La técnica es simple: ante un presente oscuro, echarle la culpa al pasado y taparlo con esperanzas de un futuro mejor. Que nunca se ven realizadas.

A principios de 2016 Macri prometió una inflación del 20% a 25%. Fue de 42%. Y un crecimiento de 1%. Pero la economía cayó un 2,3% en 2016 después de crecer un 2,6% en 2015. El plan económico de Macri frenó la expansión.

El año pasado, en el Presupuesto de 2017 se estimaba una caída del PIB de -1,5% en 2016 y una suba de +3,5% para 2017. Nada de eso pasó. La recesión fue mayor y la recuperación más débil.

El año que viene, para bajar el déficit, se viene un duro ajuste fiscal. Y, de nuevo, para bajar la inflación van a insistir con un gigantesco ajuste monetario. Es por eso que la meta de crecimiento que estima el Presupuesto 2018 es de imposible cumplimiento. El Gobierno insiste en subestimar los efectos de sus propias políticas.

En 2016 y en 2017 no se cumplirá la meta de inflación. De hecho, el aumento de los precios empieza a acelerar nuevamente. Sin embargo, el Gobierno proyecta para 2018 una inflación entre 8% y 12%. No lo decimos sólo nosotros: ni siquiera los bancos y las consultoras le creen: según la encuesta del Banco Central esperan una inflación de casi 16% para fin de 2018.

El presupuesto de 2018 promete más ajuste y más endeudamiento. Y con más ajuste el empleo, el salario, las jubilaciones y el bienestar no van a mejorar.

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