Que elijan otros

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Beatriz Sarlo fue entrevistada en La Nación y ante la pregunta sobre a quién elegiría en un hipotético caso de segunda vuelta entre Mauricio Macri y Alberto Fernández dijo: “Tengo un largo entrenamiento de voto en blanco. Mi idea en ese caso, cuando uno se ve en esa alternativa, es que ganen con sus votos, no con el mío”. Eso significa que en una elección tan relevante como la actual, alguien tan politizado como Sarlo toma la decisión de no decidir.

Hace unos días, en vísperas de la VIII Feria de Editores, La Nación publicó una interesante entrevista de Astrid Pikielny a Beatriz Sarlo. Hacia el final, luego de opinar sobre literatura, crítica y feminismo, Sarlo lamentó la pobreza de la actual campaña electoral, “focalizada en focus groups”: “Si yo soy un político que quiere ser gobernador o senador nacional, si nadie me va a preguntar respecto de ideas, y no va a haber un público interesado en las ideas, voy a decir lo que me dice el focus group para poder rascar los votos que me faltan o no perder los votos que tengo”, y concluyó que “los políticos interesantes son aquellos que toman un riesgo, no aquellos que van arrastrados por la corriente”.

Luego de esa crítica general a los diferentes espacios políticos o al menos a sus campañas, Sarlo afirmó que votaría por el candidato Roberto Lavagna. Citó una frase del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner que le pareció “fundamental” y definió su preferencia: “Cualquier medida económica que yo tome va a ser controlada previamente por su impacto sobre el ingreso y sobre el trabajo”.

No deja de asombrar que una sola frase defina el voto de una aguda analista como Sarlo que desde hace décadas estudia la política argentina y que, además, sea justamente una frase tan elemental. En efecto, ¿qué candidato podría sostener lo contrario, es decir, que no tomaría en cuenta el impacto sobre el ingreso y el trabajo de las medidas que adopte desde el gobierno? Es una afirmación que tiene más que ver con las buenas intenciones surgidas de los focus groups que con políticos dispuestos a “tomar riesgos”.

Por otro lado, Sarlo no menciona al espacio político que lleva a Lavagna como candidato en la justificación de su voto, ni tampoco las ideas algo retrógradas de su candidato a vice Juan Manuel Urtubey. Al parecer, el voto es a una persona, no a un modelo de país.

Intelectuales: lo real pavimentado

Pero lo más asombroso de la entrevista llega después, cuando Pikielny le pregunta a quién elegiría entre Mauricio Macri y Alberto Fernández, es decir, en el hipotético caso de una segunda vuelta: “Tengo un largo entrenamiento de voto en blanco. Mi idea en ese caso, cuando uno se ve en esa alternativa, es que ganen con sus votos, no con el mío”.

La idea de que los votos son de los candidatos y no de los ciudadanos es asombrosa, aún para esta época generosa en asombros. Eso significa que en una elección tan relevante como la actual, alguien tan politizado como Sarlo toma la decisión de no decidir.

Que elijan otros.

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