Rossi: «No tienen dimensión del impacto social que generaron»

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Entrevistado por Cynthia García en Los Chisperos, el ex ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, hizo un balance de las medidas económicas del macrismo y su impacto político y social.

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Fotos: Joaquín Salguero

CG: Te quería pedir un diagnóstico

AR: Me parece que éste es el gobierno que tenemos en términos generales: un gobierno de derecha clásico, de derecha liberal, fundamentalista en lo ideológico. A veces nos decían a nosotros que teníamos anteojeras ideológicas cuando tomábamos decisiones; yo creo que este gobierno claramente es un gobierno que las cosas que hace no las hace porque se equivocan, sino porque piensan así. No están ensayando: piensan de esa manera. Tienen que retroceder porque las condiciones de poder, las condiciones de fuerza, el escenario no le resulta favorable. Pero piensan de la manera que lo llevan adelante.

Es un gobierno que en lo económico ha apostado al desarrollo de la economía argentina a partir de dos ejes: la potencia del sector exportador y la inversión. La inversión a su vez con dos variantes: generar condiciones de aumento de rentabilidades de las empresas ya asentadas en el país para que inviertan; y la teórica inversión extranjera directa como para tratar de potenciar el desarrollo económico. Si uno fuese indulgente diría que el diagnóstico es equivocado porque apostar al sector exportador o a la inversión extranjera en un momento de crisis económica mundial que viene ya desde el 2008… Uno todavía no tiene dimensión pero hace ocho, nueve años que venimos con crisis económica en el mundo, más acentuada ahora con esta incertidumbre en Europa con la decisión de Gran Bretaña de retirarse de la Unión Europea, lo que genera incertidumbre política y va a generar incertidumbre económica.

Nosotros como proyecto político y como modelo económico sostuvimos durante tantos años el desarrollo y el fortalecimiento del mercado interno con el aliento al consumo. En esto sí hay que pararse y reivindicar la decisión estratégica de Cristina que cuando ve que en el 2008, 2009, la crisis de las hipotecas en Estados Unidos, toma una serie de decisiones que fortalezcan la posibilidad de generar el crecimiento de la economía a partir del consumo y el desarrollo del mercado interno. Ahí la nacionalización de las AFJP, ahí lo de los subsidios aumenta considerablemente, porque la idea era que la gente tuviese la plata en el bolsillo, que esa plata la pudiese gastar y eso traccionase la economía.

Pudimos sostener un nivel de crecimiento económico que el propio gobierno actual tiene que reconocer que el año pasado fue del 2,1% a partir de la fortaleza del desarrollo y la potencia del mercado.

El gobierno jugó otra estrategia: hoy ya habría que empezar a preguntarse para qué carajo le pagamos a los fondos buitres. Porque nos gastamos treinta mil millones de dólares aumentando el endeudamiento y no hay una inversión extranjera directa. Es más, los que teóricamente aconsejaban que teníamos que pagarle a los fondos buitres, cuando les pregunto cuándo van a venir inversiones extranjeras, me dicen: primero que pongan los argentinos. Los que se la llevaron no la van a poner, ya lo dijo Melconian: voy a traer un pedacito y el resto lo voy a dejar afuera para garantizarle el ahorro a mis hijos. La verdad es que los preceptos en los cuales argumentaron que había que acordar con los fondos buitres, en las condiciones que los fondos buitres fijaron, no resolvimos absolutamente nada. No hay endeudamiento a tasa barata para el Estado Argentino ni para los estados subnacionales ni tampoco hay inversión extranjera directa. Hasta en la misma lógica de ellos el plan económico no ha generado las decisiones económicas, los beneficios o los desarrollos que ellos se imaginaban que iban a generar. El daño autoinfringido desde el punto de vista del déficit fiscal es enorme y va a seguir siendo creciente porque siguen quitándole ingresos al Estado.

Pero por sobre todas las cosas lo que hay es un achicamiento de los ingresos fiscales a partir de la recesión económica. Creo que el ultimo índice de junio la evolución de los ingresos de la AFIP ha sido del 22% contra una inflación del 50%. Claramente vas a tener un Estado más desfinanciado aún, porque además las decisiones de política económica que ellos toman también tienen costo fiscal. Mantener las tasas entre el 30 y el 35% significa diecinueve mil millones de pesos por mes al Banco Central. Esto que es más que lo que en la teoría planificaban que se iban a ahorrar de subsidios que es más o menos doce mil millones de pesos al mes, es menos ingresos para el Estado, porque la rentabilidad del Banco Central al fin del ejercicio termina trasladándose al Estado.

Es interesante esta ecuación porque es: te sacan doce mil millones de pesos de subsidios que salen de tus bolsillos y le dan diecinueve mil millones a los banqueros. Te la  sacaron a vos y se la dieron a los bancos. La transferencia de recursos es enorme.

CG: Con este diagnóstico y con las consecuencias, uno ahí toma dimensión de lo que significó perder. Las consecuencias de la derrota son abismales, ¿para quiénes gobiernan? ¿toman dimensión del conflicto social que se genera?

AR: Yo creo que no tienen dimensión del impacto social que generaron; podrán tener algunos sensores de sensibilidad social en algunas áreas, pero está claro que cuando tomaron la decisión del tarifazo no tenían dimensión de lo que eso generaba porque la cuenta que hicieron es una cuenta de empresarios: cómo me cierra la caja, cómo transfiero rentabilidad a las empresas; cada día nos enteramos más que son más los amigos de Macri que compraron acciones en esa empresa antes del tarifazo… La ecuación fue claramente esa: como se transfiere parte de esos subsidios hay que recomponer la rentabilidad de las empresas con la excusa de que con mayor rentabilidad iba a haber mayores inversiones, y que con mayores inversiones iba a haber mayor producción, cosa que nunca se ha verificado. Yo no creo que ellos estén en demasía preocupados en esos términos o al menos no hay ninguna mirada de decisión política por parte de ellos que estén preocupados por una decisión de esas características. Cuando hablan del tarifazo dicen: afectó a la clase media, los sectores populares están tranquilos. Claro, están tranquilos porque tienen hambre, no tienen el problema de la luz y el gas porque están enganchados o porque no tienen ni luz ni gas y tienen hambre.

La semana pasada estuve en Rafaela, sociedad típica, hubo crisis en los 90 y fui a visitar una escuela de jornada completa y la docente me decía: los chicos después del fin de semana largo vienen con hambre, después de estar tres días en su casa vienen con hambre. Esto es lo que está pasando en Argentina. También es cierto que los gobiernos de derecha como éste tienen un sector, núcleo duro, que no se ven afectados por las políticas de ajustes. Al contrario, algunos evidentemente se ven beneficiados.

Es distinto un gobierno de derecha que lleva adelante una política de ajuste porque esa política hay un sector de su base electoral que no se ve afectado, al contrario de lo que pasó en Brasil en el segundo gobierno de Dilma que aplica una política de ajuste que alcanza su base social y su base electoral. Mi mirada es esa mirada.

CG: ¿Creés que hay que hacer un buen análisis de la derrota?

AR: Claro que hay que hacer un buen análisis de la derrota. Me parece que hay que hacerlo integralmente, de las cosas positivas y negativas. La derrota electoral, yo tengo un análisis paradojal, digo que perdimos cuando ganamos y ganamos cuando perdimos. Perdimos en la elección en la primera vuelta porque nuestro candidato, que ya era un candidato moderado de por sí en el espacio, le aconsejaban que a esa moderación natural que ya tenía, tenía que moderarse más, entonces se tenía que dejar peinar, hacer una propuesta más edulcorada, mostrarse lo más lejano de Cristina, esto es lo que decían los consultores políticos, los de ellos y los nuestros, también el núcleo duro que tenía el candidato y los que hoy constituyen el partido justicialista que son los gobernadores. En ese corrimiento hacia el centro que le decían para ir en búsqueda de ese famoso voto independiente yo creo que lo que pasó en la primera vuelta es que nuestro candidato se termina mezclando o confundiendo con las mismas propuestas que Macri y que Massa entonces muchos argentinos fueron a la primea vuelta y votaron como si todos eran más o menos iguales y no había demasiada diferencia. Le regalamos la primera vuelta a Macri. En general con un discurso hegemónico que nosotros no salimos a romper decía que los tres candidatos eran más o menos iguales, que los tres candidatos representaban el post kirchnerismo. Me parece que ahí es donde nosotros perdemos la elección. Empieza la segunda vuelta, tenemos la peor primer semana porque nuestro candidato comete el mismo error que cometimos en la 2013 elección con Insaurralde que nos ganan las PASO y que en la general en lugar de hacer nuestra propuesta nos dedicamos a subir la agenda que proponía Massa, en esa primera semana se comete el mismo error y después como por arte de magia, entre por un lado la militancia que sale claramente a trabajar, a militar, y por otro lado también nuestro candidato habrá tenido la sensibilidad y la templanza de ver por dónde entraba, entramos a asumir lo que no habíamos asumido en un año de pre campaña que era que era que había dos modelos que se confrontaban en la elección. Que ya no era Scioli vs Macri. Que ya no era naranja vs amarillo. Le trasmitimos a la sociedad que había dos modelos en pugna y casi ganamos la elección.

El problema lo tuvimos cuando no fuimos lo que somos. Ese 48,5% Lo votó a Scioli, ¿lo hubiese votado a Randazzo? Sí. ¿Kicillof? Sí. ¿A mí? Sí. Son del proyecto, ese es el dato positivo que hay que leer bien porque en una sociedad que te dicen que la gente vota candidatos, los argentinos casi en un 50% votaron un proyecto por encima del candidato.

No es una sociedad desideologizada. Nosotros también a la hora de seleccionar candidatos tomamos las lógicas liberales entonces no elegimos al mejor compañero sino al que más mide. Somos un movimiento político que interpela a los poderes menos a la hora de elegir candidatos, algo no está funcionando. Si ese 48,5% era un 48,5% como yo creo que fueron a votar un proyecto independientemente del candidato porque sentía que se iba parte de su vida en eso, si nosotros tenemos alguna posibilidad de volver es porque los argentinos que nos apoyan y que nos bancan sienten que efectivamente hubo un gobierno que le transformó su vida en términos positivos, que le dio derechos, posibilidades, que les permitió ver su vida de otra manera, entonces salieron a defenderse ellos mismos. Esto lo interpreta muy bien Cristina cuando dice el pueblo empoderado. ¿Cómo puede ser que en todas las encuestas de todos los consultores de la Argentina en los últimos siete años, sacándola a Cristina, todos los dirigentes más ponderados del país son dirigentes de centro derecha? todos los dirigentes de centro izquierda tenemos alta imagen negativa. ¿Cómo puede ser? Y después sacás el 48,5% de los votos. Hay algo que no funciona, que no se condice con la realidad. A mí me parece que lo que pasó fue eso, estuvimos ahí de ganar, una semana más de campaña y ganábamos las elecciones.

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