Ruralistas

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A días del anuncio del Gobierno de subir 3 puntos las retenciones a la soja, y pese a que se tomaron las demandas del sector, las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) –acompañada por algunas de las entidades de la Mesa de Enlace– impulsaron un lockout patronal para la próxima semana. Juan Alonso, recuerda en esta en columna, la historia oscura de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la insólita vida de uno de sus herederos: Macoco Álzaga Unzué

La Sociedad Rural Argentina (SRA) financió la llamada «Campaña del Desierto» y 538 propietarios se quedaron con 19 millones de hectáreas en la mejor zona de la pampa húmeda, San Luis y Río Negro.

En 1930, ideó el golpe a Hipólito Yrigoyen. Seis días antes, la SRA hostigó y amenazó al ministro Fleitas en el predio de Palermo.

En 1944, se opuso al Estatuto del Peón. Lo llamó «germen para el desorden».

En 1945, se negó a pagar el aguinaldo (sueldo anual complementario). Luego de una creciente tensión con el Movimiento Obrero que también llamó al paro, la SRA aceptó al fin pagarlo en dos cuotas.

En 1946, apoyó financieramente la campaña de la Unión Democrática y la embajada de Estados Unidos. El embajador Spruille Braden coordinó y ejecutó sin éxito la oposición a Juan Domingo Perón.

En octubre de 1975, la Sociedad Rural encabezó una huelga patronal de 11 días contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Poco después, el 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe militar. José Alfredo Martínez de Hoz (cuya familia fundó la Sociedad Rural) fue ministro de Economía de Jorge Rafael Videla.

La dictadura genocida derogó el Estatuto del Peón de Perón en 1980.

El 13 de agosto de 1984, el presidente Raúl Alfonsín fue abucheado en La Rural por miembros de la SRA. Alfonsín les respondió que se habían quedado «callados muertos de miedo», con los militares genocidas.

En 2008, la SRA junto a la recién inaugurada «Mesa de Enlace» (CRA, Federación Agraria y CONINAGRO) se opuso a las retenciones móviles (en ese momento la soja superaba los 600 dólares) y realizó un paro de 129 días con cortes de rutas, bloqueo de puertos y boicot de alimentos.

El entonces ministro Lousteau es ahora legislador de la oposición. Su padrino se llama Enrique Nosiglia. El ex vicepresidente Julio Cobos (otro radical) pasó a la historia de la infamia con su voto «no positivo» en el Senado. La historia refleja qué intereses defendió la SRA.

La pulseada por las retenciones a la soja

La saga de Macoco Álzaga Unzué

El padre de Martín de Álzaga Unzué fue el hijo de uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina. Una de las 538 familias que se apropiaron de 19 millones de hectáreas tras la llamada «Campaña del Desierto». Pero eso ya lo conté. Hablemos de «Macoco».

Macoco Álzaga Unzué fue un play boy. Un aventurero. Se trata del creador de la frase «tirando manteca al techo». La biografía de Roberto Alifano lo narra de forma sublime. Amigo de Borges, primo de Bioy Casares y confidente de Perón. Macoco fue un personaje fascinante. Veamos.

Estando en París con amigos (todos millonarios) comenzó a arrojar manteca al techo donde había unas valquirias con senos prominentes. El juego era acertar a las tetas de las esculturas. Macoco viajó 40 o 50 veces a Francia donde sus tías de apellido Casares lo dejaban pupilo.

Como no le gustaba estudiar salvo leer literatura en francés, español e inglés, un día se escapó de un colegio europeo y lo incendió. De todas estas cosas solía charlar con otros porteños millonarios en bares de Recoleta en la década del ’60. Una vez contó una historia de amor.

Estaba saliendo con una mujer casada, «una mata hombres de la alta sociedad», según la describió y como su marido era muy celoso el mejor lugar que eligieron para encontrarse fue el cementerio. De allí el mito de que Macoco tenía un cuarto para amantes en la cripta familiar.

«Un bulín requiere de un buen baño y eso no fue así», aclaró una vez el personaje central de este recuerdo. Las andanzas amorosas de Macoco tuvieron como protagonistas a actrices famosas de Estados Unidos y Europa y amistades tan diversas como Al Capone y la monarquía británica.

Macoco compitió en autos de carreras y lanchas que a veces se prendían fuego y explotaban por el aire. Despilfarró las 5 mil hectáreas que heredó de su padre y las dos estancias de sus tías Alvear y Casares. Todo para seguir el deseo de reventar la riqueza en baldes de champán.

Ayer mi amigo (el que tiene una inteligencia superior) me mostró el libro de Alifano sobre la derrota (el camino) de la vida de Macoco y me pareció fascinante. Hay una muy buena crónica de Serra en el portal Infobae, una vez que lo halló solo bebiendo scotch con hielo, agua y tres gatas.

Macoco murió en 1982 a los 81 años. Se fue sin revelar el listado completo de sus cientos de amantes. Murió como vivió: a los tumbos. No encierra decadencia alguna su existencia. Para mí fue un hombre para novelar. Un millonario argentino en plena Ley Seca. Un ser especial.

Ahora que la SRA anda con ganas de incendiar rutas, aprovecho para traer el cuento de Macoco Álzaga Unzué. Un caballero que conoció a Evita y a Perón. A la monarquía de toda Europa y a Chaplin. Un tipo que no jugaba de buchón y tenía «códigos» de honor. Brindo por Macoco.

 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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