Sarmiento piquetero

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Hace 150 años, como hoy, plantear una distribución más equitativa de la tierra y una mayor regulación desde el Estado era no sólo “artificial” sino también “violento”. Domingo F. Sarmiento, que no podríamos calificar de piquetero, denunció durante toda su vida la concentración de la tierra, el latifundio, como uno de los males de nuestro país. Su modelo era el de los “farmers” norteamericanos. Quería construir escuelas y distribuir la tierra. Lo primero lo logró con más éxito, lo segundo fue una tarea más esquiva. 

Hace unos días, Juan Grabois, dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), opinó que la Argentina debía implementar una reforma agraria para redistribuir la tierra ya que la “la concentración es escandalosa” y puso como ejemplo que “el 2% de los productores concentra la mitad de la tierra productiva”. Propuso hacerlo a través de una ley que expropiara unas “50.000 parcelas”.

A pesar de tomar la precaución de aclarar que hablaba en su nombre y que “no hay un consenso dentro del Frente de Todos” sobre el tema, sus declaraciones generaron luna notable indignación. No sólo fuera de su espacio político sino también dentro sus propias filas, en donde algunos aliados cuestionaron el momento elegido para lanzar esa discusión, como si debatir ideas no fuera siempre oportuno.

Desde el oficialismo, el ministro de Agroindustria y ex presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) Luis Etchevehere afirmó indignado: “A la idea de la vuelta de la Junta Nacional de Granos, ahora se le suma la reforma agraria y expropiación de campos. Estos sistemas ya fracasaron hace muchas décadas dañando seriamente la economía en varios países”. En realidad, no sabemos a qué países se refiere ya que en todos aquellos que el gobierno suele tomar como ejemplo, sean los EEUU o los países de la Unión Europea, rigen limitaciones a la propiedad y regulaciones públicas que impiden una concentración de la tierra como la que existe en la Argentina y que el ministro denunciaría como chavistas si alguien propusiera replicarlas acá.

El fraudulento ministro Etchevehere, allanado por estafador

D.F. Sarmiento, que no podríamos calificar de piquetero, denunció durante toda su vida la concentración de la tierra, el latifundio, como uno de los males de nuestro país. Su modelo no era el que tenemos hoy y denuncia Grabois sino el de los “farmers” norteamericanos. En su célebre discurso en la ciudad de Chivilcoy, siendo ya presidente, afirmó: “Decidles a mis amigos, que no se han engañado al elegirme presidente de la República, porque les prometo hacer cien Chivilcoy, en los seis años de mi gobierno, con tierra para cada padre de familia, con escuelas para sus hijos.” Las escuelas las logró, la distribución de la tierra fue una tarea más esquiva.

En aquella época, Eduardo Olivera, presidente de la recién fundada Sociedad Rural y digno predecesor de Luis Etchevehere, se opuso a los proyectos de fragmentación de la tierra de Sarmiento. Para él, esas intervenciones desde Estado eran erradas ya que “todo proceso sólido no puede basarse en construcciones artificiales ni medidas violentas”.

Hace 150 años, como hoy, plantear una distribución más equitativa y una mayor regulación desde el Estado era no sólo “artificial” sino también “violento”.

Y como hoy, lo natural y pacífico era mantener la concentración de la riqueza.

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NuestrasVoces.com.ar - 15/10/2019 - Todos los derechos reservados
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