«Sin el otro nada es posible, mucho menos la canción»

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Teresa Parodi compone canciones desde los 9 años y milita desde los 19. Su mirada social, dice, la parió como maestra en el monte misionero adonde «fui para enseñar pero en realidad fui a aprender». Cómo es su relación con el canto, dónde lo dejó cuando fue Ministra de Cultura y lo que se viene. Con el corazón y la cabeza, habló con Cynthia García en Los Chisperos y acá va un fragmento de esa charla.

Su madre decía: ella quiere ser música. Ella, Teresa Parodi, contestaba: no mamá, yo soy música.

Era tan chica que sin ayuda de los relatos de su madre no puede recordar esas charlas. Tenía cinco años y un deseo profundo de poner la voz y la sensibilidad para contar historias. Había visto cómo una mujer a la orilla del río lo hacía.

En días de fiesta en Corrientes se preparaba hasta la mayonesa para la celebración, recuerda Teresa. Había una señora que ayudaba a su madre y ella era la primera en querer ir a buscarla porque sabía que a la orilla del río había siempre una señora con un gran cesto de ropa que cantaba con los chicos del barrio alrededor.

“Veía lo que le pasaba a los chicos con el canto de esa mujer. Esa mujer cantaba historias de la gente del lugar, entonces los chicos reconocían a los personajes y festejaban. Esa imagen quedó para siempre grabada en mí. Es más, yo le escribí una canción a esa mujer. Después quise ser esa negra y fui caminando buscando ese estilo. Entré a la escuela, me recibí de maestra y empecé a estudiar, en la facultad de Filosofía, literatura. En un momento determinado sentí la necesidad de militar más concretamente, ya era militante de la juventud peronista, y elegí ir a ser maestra en el monte misionero.

Cuando me fui tenía 19 años, creí que iba a enseñar pero en realidad fui a aprender. Lo primero que aprendí fue a mirar el país desde ahí.

Desde ese monte, desde la hondura de ese monte, desde el olvido de ese monte, desde ahí empecé a escribir de otra manera la canción. Empecé a contar las historias y reflejar esa realidad profunda de la Argentina más marginada que apareció en mi canción y se quedó para siempre”

Desde los nueve años en que escribe canciones, nunca frenó: “Siento que le di voz y visibilidad a esos seres que viven en ese territorio hondo de la patria nuestra que no siempre están en la memoria aun cuando luchamos por el país que queremos tener”.

Antes de ser designada Ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi había dejado nacer su disco y DVD 30 años + 5 días. Su carrera en los escenarios quedó en pausa durante su gestión y recientemente su voz volvió a cantar.

“Regresé al canto, algo muy importante para mí, después de un año y ocho meses que había dejado de estar en los escenarios. Fue fuerte, para mí el canto es visceral, contacto directo con la vida, con lo que me rodea y con lo que viene adelante. Yo voy hacia adelante con la música. Necesitaba esa cosa que me llevaba siempre hacia adelante pero fue una elección que asumí, la elegí yo”.

Teresa eligió bajar de los escenarios por un tiempo pero no abandonar la música. “Tenía siempre a mano una guitarra con la que podía estar un buen tiempo. Necesitaba ese tiempo de intimidad con la guitarra peor no podía compartir luego con el otro. Sin el otro nada es posible, mucho menos la canción”. En esos ratos de soledad con la madera y las cuerdas “buscaba amparo en esa hondura que tiene la música de nuestro pueblo, en esas palabras que escribieron los grandes maestros. Yo frecuento mucho, cuando estoy en esa intimidad con la guitarra, las canciones con los grandes maestros porque ahí siempre recupero no solo la memoria sino la razón de ser de la canción. Mi canción no puede existir, no puedo escribir canciones sino vuelvo de esa canción. Bebo de esa fuente, necesito de esa fuente.

Sin el otro nada es posible, mucho menos la canción.

La orilla del río le hace de ancla a su voz y desde ahí Teresa Parodi se proyecta en la música. “Siento que mi música, mi canto, mi voz pertenece a un espacio territorial que tiene una historia, una memoria. Yo soy de la Mesopotamia, la Mesopotamia es una isla donde se mezclaron muchísimas formas de ser y que la música de mi pueblo es el resultado de esa mezcla profunda. Tiene voz propia y eso atraviesa mi trabajo. Igual yo siento que soy autora y compositora de música latinoamericana porque ese origen, de raíz profunda en la Mesopotamia, me lleva a relación real, concreta y directa con América Latina. La música de mi región tiene un parentesco con todas las músicas del continente porque las historias que nos atraviesan son las mismas y las mezclas son casi iguales”.

La época

Teresa nació un día antes de que el calendario cambie y sea del 48. “La gente de mi generación soñó y luchó; yo milité de muy joven, caminamos muchos caminos, perdimos, sufrimos, tuvimos miedo, lloramos, nos enojamos, cantamos, soñamos y cuando Néstor y Cristina empezaron a hacer realidad esos sueños, cuando Néstor nos dijo “vengo a proponerles un sueño”, yo me agarré del sueño como tantos. Lo podíamos tocar, era posible, lo estábamos haciendo, todos los días, cada vez que los escuchaba hablar, cada vez que ellos duplicaban la apuesta y se ponían a la vanguardia de la recuperación de derechos pero además de derechos que nunca tuvimos ni pensábamos que íbamos a tener. Esa transformación es otra y es cultural, por eso hay un pueblo convencido”.

Estamos definiendo quiénes se quedan haciendo esta construcción, quiénes eligen esta manera de hacer el país, de generar futuro, inclusión, soberanía, emancipación económica, cuántos nos quedamos haciendo esto.

La época que toca ahora vivir, dice, es a la vez compleja y extraordinaria: “Más allá de lo que estamos viviendo, siento que somos privilegiados, estamos definiendo muy francamente una manera de construir el país donde queremos vivir. Estamos definiendo quiénes se quedan haciendo esta construcción, quiénes eligen esta manera de hacer el país, de generar futuro, inclusión, soberanía, emancipación económica, cuántos nos quedamos haciendo esto. Sigue siendo mi sueño, sigue siendo el sueño de muchos”, dice con voz firme y asegura. “Después de un año y ocho meses de haber estado ahí, tan cerca de la construcción, al lado de Cristina, estoy más kirchnerista que nunca. Absolutamente orgullosa de haber trabajado ahí, de haberla visto trabajar. Convencida de su convicción, emocionada por su convicción. Segura de que va a encontrar el modo, la palabra justa, la política, la manera, la forma de hacer el camino que nos falta hacer al lado de nosotros. Yo sé que va a venir y va a hacer lo que tiene que hacer. Es tan hermoso confiar en alguien… Esta mujer será la que conduzca verdaderamente este momento político de la Argentina, esta transformación profunda de la Argentina de la que va a haber un antes y un después para siempre. Es insoportable para muchísima gente este rol que vino a cumplir Cristina Kirchner para nuestro país, para América y para el mundo”.

Mirá la charla completa de Cynthia García con Teresa Parodi

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