Tíos Tom modernos

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Tanto Toty Flores, como Patricia Erazo –la amiga pobre de María Eugenia Vidal, Carolina Stanley y Piter Robledo–, y la sommelier de protestas sociales Margarita Barrientos apoyan con entusiasmo los presentes calamitosos como paso necesario para lograr futuros venturosos, al menos si uno no tomó la precaución de nacer millonario. Nuestros esclavos domésticos reconocen que hay menos trabajo desde que gobierna Macri pero no por eso dejan de apoyarlo. 

“Había dos clases de esclavos: el negro doméstico y el negro del campo. Los negros domésticos vivían en la casa del amo, vestían bastante bien, comían bien porque comían las sobras que él dejaba. Vivían cerca del amo y querían al amo más de lo que el amo se quería a sí mismo. El negro del campo vivía en un infierno, comía sobras. Al negro del campo lo apaleaban desde la mañana hasta la noche; vivía en una choza, en una casucha, usaba ropa vieja de desecho. Odiaba al amo. Igual que el amo de aquellos tiempos usaba a Tom -al negro doméstico- para mantener a raya a los negros del campo, el mismo viejo amo tiene hoy a negros que son mas que tíos Tom modernos, tíos Tom del Siglo XX, para mantenernos a raya a ti y a mí, para tenernos controlados, mantenernos pasivos, pacíficos, no violentos”.

Malcolm X | Mensaje a las bases, noviembre de 1963 

 

En agosto del 2017, Toty Flores, diputado de la Coalición Cívica, defendió los tarifazos que castigan en particular a sus representados más humildes argumentando que el presidente Macri le había “ganado el corazón cuando me dijo la verdad”, es decir cuando le manifestó la necesidad de disminuir los subsidios a los servicios públicos y aumentar las tarifas. La verdad, al parecer, es eso que dice el presidente. No era la primera vez que el humilde admirador de la Mentalista Carrió defendía el derecho de los más ricos a serlo aún más, en detrimento de los más pobres. Durante el conflicto entre el gobierno de CFK y los empresarios del campo en 2008, Flores había exigido reducir las retenciones a la exportación de granos, considerando que los empresarios del sector tenían una mayor legitimidad a la hora de distribuir esa renta que al propio Estado del que él formaba parte.

Hace unos días, la gobernadora María Eugenia Vidal difundió un emocionante spot de campaña en el que dialoga con una mujer pobre que pese a reconocer que desde que gobierna Cambiemos está peor (“mis hijos salen a buscar laburo y no tienen”), afirma “yo creo en ustedes, creo ciegamente”. Al final, concluye bajo la mirada tierna de la gobernadora, “ustedes van a lograr que mis nietos vayan al colegio, que no se preocupen por el desayuno”. Que Patricia Erazo, la pobre oficial de Vidal, sea la misma que dialogó en otro spot con Carolina Stanley y también la que tuvo la suerte de recibir a Piter Robledo en su casa no debería enturbiar la sinceridad de su mensaje. El próximo spot de Vidal podría filmarse en la guardia de un hospital charlando con un paciente que le agradece la falta de insumos.

Sin luz: los que sufren y los que ganan

Esta semana, Margarita Barrientos, responsable del comedor Los Piletones y entusiasta de Mauricio Macri, quien cada mes dona su sueldo de presidente al comedor, sostuvo: “Nunca vi que los piqueteros pidan trabajo, siempre piden más planes”. Además de demostrar un notable talento de sommelier de protestas sociales, Barrientos retoma una conocida paradoja reaccionaria: en Argentina no alcanza con un sueldo para vivir pero con un plan alcanza para no trabajar. Como Erazo, Barrientos también reconoce que hay menos trabajo desde que gobierna Macri pero no por eso deja de apoyarlo.

Tanto Toty Flores, como Patricia Erazo, agradecida de ser aún más pobre, y la sommelier de protestas sociales Margarita Barrientos apoyan con entusiasmo los presentes calamitosos como paso necesario para lograr futuros venturosos, al menos si uno no tomó la precaución de nacer millonario (en ese caso es legítimo reclamar mejoras inmediatas). Son esclavos domésticos, para retomar la gran fórmula de Malcolm X, que se oponen a las exigencias de los esclavos de la plantación por temor a perder las ventajas que les otorga la cercanía con los amos. Los de la plantación, por el contrario, creen que la manera más eficaz, quizás la única, de mejorar el futuro de los hijos es mejorar el presente de sus padres.

En Argentina, la impaciencia de los esclavos de la plantación se llama peronismo.

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