Todo se volvió verde

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A un año del primer pañuelazo, más de 500 organizaciones y cientos de ciudadanas de a pie –muchas, jóvenes; muchas, reinaugurando la liturgia del glitter verde como maquillaje warrior–  se congregaron frente al Congreso para reclamar por el derecho al aborto legal en todo el país. La ciudad se llenó de pañuelos y de artivismo. La próxima acción: el paro de mujeres, trans, travestis y lesbianas del 8 de marzo. Fotos de Joaquín Salguero.

Los pañuelos verdes nunca se fueron de la calle. Los llevamos atados en nuestras carteras, en nuestras mochilas, los multiplicamos en asambleas, los extendemos a través de las redes sociales. Son parte de una militancia que nos une en las calles. Es el modo de decir que continuamos con la lucha y el convencimiento de que 2019 no solo es un año electoral: será el año donde el aborto seguro, legal y gratuito sea ley en Argentina.

A un año del primer pañuelazo, esta forma de artivismo (es decir, esa alquimia de arte y política que toma el espacio público) se multiplicó ayer a lo largo del país. También, en la plaza frente al Congreso de la Nación. “Si no nos amedrentó el frío, no dejemos que lo haga el calor”, dijo una de las oradoras mientras el verano porteño elevaba la temperatura del asfalto. Nadie se amedrentó, claro. En 2018, el debate por la sanción del aborto fue seguido por millones en calles frías y lluviosas. Esta vez, el encuentro caluroso estuvo envuelto en un clima desafiante y festivo: el de quienes vuelven a encontrarse para defender una causa común.

Más de 500 organizaciones y cientos de ciudadanas de a pie –muchas, jóvenes; muchas, reinaugurando la liturgia del glitter verde como maquillaje warrior– llegaron a la Plaza del Congreso pasadas las cinco de la tarde. Estos colectivos confluyen en la Campaña por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito, encargado de realizar la convocatoria del pañuelazo y de impulsar el proyecto de IVE (interrupción voluntaria del embarazo). El proyecto, que se presentará el mes próximo, lleva algunas modificaciones en función del amplio debate que se realizó el año pasado en ambas cámaras legislativas.

“El proyecto es una herramienta que nos permite luchar por el reconocimiento de la autonomía de las mujeres y personas con capacidad de gestar sobre nuestros cuerpos y vidas por parte del Estado, remarcando la garantía del ejercicio del derecho a decidir sobre nuestro destino”, indicaron desde la Campaña. “Es el resultado de un ejercicio de debate soberano que, más temprano que tarde, será aprobado como una histórica transformación gracias al quehacer de la política feminista”, agregaron.

Tras el pañuelazo, el próximo 8 de marzo se realizará un nuevo paro de mujeres donde se exigirá la sanción de la ley IVE y la necesaria y urgente concientización para que el Estado implemente políticas concretas frente a la escalofriante tasa de femicidios y travesticidios, que ya suman más de treinta a menos de dos meses de comenzado este año.

Cada vez que extendemos nuestros pañuelos todas juntas, una electricidad chispeante reverbera en el aire. Sí, tiene la intensidad de una marea que sube. Ayer no fue la excepción. Cada vez más mujeres se hacen cargo de su cuerpo y su deseo y comprenden que no se trata de asuntos íntimos sino que están habitados por una pertenencia común, política. Como dice un poema de Mercedes Fosser leído durante el acto central por el colectivo Poetas por el Aborto Legal: “Clandestina y elocuente/ aborta. /Fugitiva y gliteriana/ aborta/ libre de culpa pero no de cargo”.

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