Un freno al endeudamiento ambiental

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La lucha de los jóvenes logró que esta semana el Senado aprobara una declaración de emergencia climática en el país. Es necesario desarmar el esquema productivo vigente y emprender una transición hacia un nuevo proyecto de país, asegura en esta columna Mercedes Pombo, integrante de Jóvenes por el Clima: “No vamos a permitir que nos hagan acreedores de una deuda que nunca nos van a poder pagar”.

El miércoles 17 de julio de 2019 Jóvenes por el Clima Argentina logró que el Senado declare al país en estado de emergencia climática.

Esta conquista de la juventud y de todo el pueblo argentino es fruto de las jornadas de lucha gestadas el 15 de marzo y el 24 de mayo. Dichas movilizaciones obtuvieron una convocatoria que superó las 5000 personas, una cifra histórica en lo que respecta al tópico ambiental.

La dirigencia política que debería impulsar transformaciones sociales que mejoren nuestra calidad de vida, actualmente cristaliza el status quo a través de la indiferencia hacia una cuestión de derechos humanos, de soberanía y, principalmente, de justicia social

El proyecto de declaración aprobado este miércoles no es un objetivo cumplido sino un hilo del que tirar para desanudar el esquema productivo actual y emprender una transición hacia un nuevo proyecto de país.

La carencia absoluta de conciencia ambiental profundiza la desigualdad estructural preexistente.

Medioambiente y desigualdad social

Hoy en día el aspecto ambiental es relegado a un plano secundario en el mejor de los casos, y el papel estatal es suplido por una estructura onegesista.

Lo social es la cara oculta del ambientalismo, inabarcable para las ongs que se ven imposibilitadas de llevar a cabo transformaciones estructurales. Por otro lado, el ambientalismo es la cara no contemplada por la militancia tradicional y las y los dirigentes políticos.

Como jóvenes y como argentinos y argentinas tenemos muchas aspiraciones que exceden este tema particular; aspiramos a un país desarrollado y con tecnología, a una mejor calidad de vida para todo el pueblo argentino y, sobre todo, a que los derechos sociales  y económicos sean tan exigibles como todo derecho civil.

Tenemos la convicción de que esta cuestión se va a tornar ineludible, pero nos parece ni justo ni razonable prepararnos para afrontar las consecuencias de acciones ajenas.

No vamos a permitir que nos hagan acreedores de una deuda en términos humanos, ambientales y de recursos que nunca nos van a poder pagar, sin nuestro conocimiento y para un beneficio que no es el del pueblo argentino.

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