Una nueva bomba de tiempo y sus costos

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El gobierno busca enfriar la economía con tasas de interés enormes, las más altas del mundo, que triplican las de Venezuela y Turquía. Los Leliq son vendidos a los bancos como únicos clientes y suponen para el Banco Central un pago diario de casi 1.000 millones de pesos en intereses. En lugar de controlar la especulación financiera, se creó otra bomba de tiempo.

Publicado en Agitando Voces

La conducción económica nacional en su búsqueda desesperada de controlar el tipo de cambio y la inflación no acude a una regulación estatal imprescindible, sino que vuelve a instalar una política monetaria altamente restrictiva como supuesto remedio eficaz para alcanzar tales objetivos.

Durante más de dos años, luego de abrir nuestras fronteras en forma total a entradas y salidas de divisas, ahora cambió de rumbo. Durante más de dos años habían adoptado la estrategia de fijar metas de inflación a partir de elevar sustancialmente la tasa de referencia del Banco Central. Ello provocaba dos efectos singulares. En primer lugar, estimulaba el ingreso de fondos especulativos para aprovechar rentabilidades inusuales a nivel mundial para favorecer a quienes detentaban dólares dentro del país o los traían de afuera, los que se cambiaban por pesos en el sistema financiero abierto. La modalidad para permitir una elevada rentabilidad en el mercado interno era emitir letras del Banco Central con tasas muy altas. Los inversores capitalizaban esos intereses en pesos y cuando se retiraban del mercado vendían esos títulos y con los pesos obtenidos compraban nuevamente dólares. El negocio, redondo por donde se lo mire, tenía una denominación popular: “Bicicleta financiera”.

El segundo objetivo era poner una meta estimada de inflación anual y tratar de alcanzarla controlando el volumen de dinero disponible utilizando precisamente la alta tasa de las Lebac para retirar dicho dinero en pesos de la circulación,muy atrayente para atraer inversores.

Luego de dos años de un rotundo fracaso para controlar la inflación con este método y de haber creado un déficit por los abultados intereses pagados (en torno a los 700 millones de pesos diarios cuando el monto de las Lebac superó el millón de millones de pesos), se abandonó este inútil método. Eso ocurrió a fines del año pasado, poco antes del shock cambiario que destruyó la teoría de las metas de inflación pues los precios se dispararon por el alza desmedida del dolar.

La segunda estrategia que hoy se despliega también consiste en enfriar la economía con tasas de interés enormes, las más altas del mundo, que triplican las de Venezuela y Turquía. Se basan en emitir otros títulos, llamados Leliq que son vendidos a los bancos como únicos clientes, para desarmar las Lebac e impedir la circulación de dinero. Las tasas bordean el 70% y suponen para el Banco Central un pago diario de casi 1000 millones de pesos en intereses por los 500 mil millones pesos de Leliq vendidos a los bancos. De seguirse con esta estrategia, en lugar de controlar la especulación financiera, se crea otra bomba de tiempo. Esta es peor que la anterior porque las Leliq vencen cada siete días y el Banco Central las vende todos los días. El impacto para la actividad económica es nefasto pues las tasas de los créditos bancarios y de tarjetas de crédito se elevan a una franja entre 80% y 100% anual.

¿Qué va a pasar? ¿Cuándo estallará todo? No se puede hacer funcionar la economía con esa tasa de interés. Pero si el gobierno la baja seguramente habrá un corrimiento otra vez al dólar. Es el cuento de nunca acabar. Es un gran negocio para la banca formal y la especulación financiera y un tremendo costo para quienes producen o viven de su salario dentro del país.

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