Greta a los jóvenes argentinos: «Tienen poder, piensen diferente»

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Con argumentos y consignas claras Greta Thunberg se convirtió en símbolo mundial de la lucha contra el cambio climático. Consiguió una visibilidad para las acciones contra el calentamiento global nunca antes alcanzada. En una entrevista para el programa “Permitido pisar el pasto” (Futurock.FM), conducido por Enrique Viale, Nicki Becker y Bruno Rodríguez, la activista sueca habló sobre ecocidios, justicia ambiental y social. Reveló el backstage de sus discursos desafiantes y hasta dejó un consejo para los jóvenes argentinos.

Greta Thunberg podría equipararse más a una estrella de cine o de la música si no fuera porque su mensaje toca lo político. De hecho, se codea con celebrities, con altos mandatarios y hasta con el Papa Francisco. Esta sueca de 18 años logró en dos años que el mundo le prestara atención a la crisis climática. Es la figura icónica que encarna el hartazgo ante la pasividad de los adultos y los líderes políticos frente a un planeta amenazado. Y le sale muy bien transmitir ideas potentes en poquísimas palabras.

“Rompan el status quo y piensen diferente, como jóvenes tenemos un gran poder. Si miran la historia, todos los grandes movimientos son liderados por jóvenes. Aunque muchas veces se desestima nuestro poder, la gente está escuchando. Entonces tenemos que seguir y repetir el mismo mensaje una y otra vez. No tenemos opción. Esto es sobre nuestro futuro y una cuestión de vida para muchas personas. Debemos mantenernos unidos y no tener miedo a alzar nuestra voz”, lanzó Greta durante una entrevista que el sábado 3 de abril marcó el debut del programa de radio “Permitido pisar el pasto” (Futurock.FM), conducido por tres líderes de la lucha climática en Argentina: el abogado ambientalista Enrique Viale y los integrantes de Jóvenes por el clima, Nicki Becker y Bruno Rodríguez.

Entrevista a Greta Thunberg en Permitido Pisar el Pasto

A medida que la ola verde iba tiñendo el planeta, Greta dio discursos en conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en el Foro Económico Mundial (enero de 2019), ante el Comité Económico y Social Europeo, fue invitada de honor en la Asamblea Nacional francesa. Incluso ya resultó tres veces candidata al Premio Nobel de la Paz. 

En dos años, la activista adolescente puso en agenda la crisis climática global. Sus discursos contundentes hacen una llamada a la acción. Ella explica que esa manera franca y directa se desprende de su condicion de Asperger -un trastorno del espectro autista- de la que habla como un “regalo” que le hace ver las cosas “blanco o negro”. 

“Nuestra casa está en llamas, quiero que entren en pánico. Quiero que sientan el miedo que yo siento todos los días y luego quiero que actúen”, exhortó a políticos, banqueros y empresarios en el Foro Económico Mundial de Davos. «Si quieren que dejemos de estar enojados, dejen de darnos motivo para estarlo», disparó en una conferencia de prensa en Madrid, España. «Nos piden esperanza a los jóvenes ¿Cómo se atreven? Me han robado mis sueños, y mi infancia con sus palabras vacías…», enfatizó en la apertura de la cumbre del clima en las Naciones Unidas en Nueva York en 2019. «Nos estamos enfrentando a la sexta extinción masiva y el ritmo de extinción es 10.000 veces más rápido de lo normal», dijo frente al Parlamento Europeo.

¿Cómo es el detrás de escena de esos discursos potentes? “Habitualmente tengo una idea en mi cabeza y la escribo. Después pienso en palabras clave. Finalmente, me gusta mandarle el texto a la gente de mi confianza para que me haga su devolución. Sobre todo, a científicos, para que confirmen que todo lo que digo está bien. En general, las personas a las que consulto me dicen que trate de suavizar el discurso, pero en ese punto no los escucho. Si no, nunca habría dicho ‘Cómo te atreves’ y cosas por el estilo”, confiesa.

Una misión clara: salvar el planeta

A los 11 la vida de Greta giró 360º. Fue después de una clase en la escuela sobre el calentamiento global que quedó sumergida en una depresión. Durante dos meses no pudo comer. Luego, convirtió esa indignación en el puntapié para hacer algo. La activista sueca hizo su primera sentada el 20 de agosto de 2018. Empezó sola. Siete meses más tarde, en la primera huelga mundial por el clima, salieron a la calle un millón y medio de personas. Se sumaron ciudades de 128 países y Thunberg se consolidó como el símbolo de una generación que cuenta con las redes sociales para difundir ideas. 

“La juventud cuando se une como generación sin fronteras demuestra que ningún cambio es imposible de lograr. Estamos juntos y nos movilizamos como colectivo no sólo por un futuro sostenible sino por un presente de justicia ambiental”, aseguró en Permitido pisar el pasto. 

De forma meteórica, esta “niña que dice que otras personas están robando el futuro”, según su propia definición, logró que la recibiera Barack Obama, Angela Merkel, que la peleara Donald Trump y que el Papa la alentara a seguir con su lucha. “Realmente aprecio que Francisco hable del cambio climático. Su mensaje es muy poderoso”, señaló.

Tan rápido como ganó visibilidad se convirtió en blanco mediático. Convivir con la prensa y la fama es algo que la incomoda. “En Suecia afortunadamente no me ocurre nada parecido al acoso mediático. Esta lógica no está instalada en mi país. Sí me miran y me reconocen, pero no al punto de ahogarme. Pero cuando voy a otros países la historia es completamente distinta. Me pasa muy seguido y es molesto”. 

A dónde va le piden declaraciones y también selfies y autógrafos. Pero Greta quiere tomar distancia de la frivolidad. Su misión es salvar al planeta y a las personas. Está convencida de que los cambios climáticos benefician a las clases trabajadoras. Cada vez que puede, echa por tierra el viejo discurso de que por encima de la limpieza del ambiente están los puestos laborales. Coincide cien por cien con esa frase de Chico Mendes, el activista brasileño asesinado en los ‘80 por su militancia, quien sostenía que el ambientalismo sin lucha social es jardinería. 

“La gente suele creer que a los ambientalistas sólo nos importan los árboles y las plantas. Si bien nos importan, porque la protección ecosistémica es nuestra militancia, la razón principal de nuestras causas es el hecho de que la degradación de la naturaleza afecta negativamente a las condiciones de vida de las personas y lamentablemente los sectores sociales más vulnerables son los que más sufren estos efectos”, destacó.

Al lema aportado por Chimamanda Ngozi Adichie: “Todos deberíamos ser feministas”, Greta cree que es urgente añadirle “y ecologistas”. Solo sobre estos dos movimientos cabe la posibilidad de reducir la desigualdad. “Por supuesto me considero feminista -expresó en la charla radial-. Mucha gente piensa que el término feminista es controversial, pero yo no lo entiendo. Simplemente significa que mujeres y hombres sean tratados igual y tengan las mismas oportunidades”.

Su mirada sobre Argentina

La activista sueca no conoce Argentina. Quedó pendiente su visita. Iba a darse una vuelta en 2019 cuando la cumbre del cambio climático tenía sede en Chile, pero por los incidentes en ese país se trasladó a España. 

Asegura que conoce los clásicos nacionales: “El Papa, Evita Perón, las pampas y hermosos paisajes”. Pero luego los conductores de “Permitido pisar el pasto” le relataron tópicos menos amables sobre el país para que volcara su opinión. 

Greta se enteró de que la región cuenta con siglos de saqueos y que si bien la contribución de Argentina a la crisis climática no es la mayor, está claro que es un territorio que va a sufrir las consecuencias más devastadoras del colapso ecológico. Muchas potencias económicas buscan mejorar sus procesos de transición energética a expensas de nuestras tierras y minerales, como el litio. 

“Ese es el corazón de la crisis climática -apuntó Greta-. Cuando imaginamos el futuro debemos tener en cuenta las situaciones históricas, el colonialismo y cómo los países son explotados por el norte global. Eso es lo que va a ayudar a lograr la transición justa. ¿Cómo podemos cumplir con el Acuerdo de París si sólo lo hacemos de la manera que lo quiere el norte global? Algunas personas tienen que drásticamente consumir menos y otros necesitan hacerlo más”.

El año pasado, en Argentina se quemaron más de un millón de hectáreas de bosque nativo y no hay nadie preso. La única pena que recibe quien desmonta o desforesta es una multa. Frente a los nuevos incendios en la Patagonia, en el país se reavivó el debate por la falta de derechos ambientales. “Sería un gran avance que se reconozca la figura de delito a la hora de cometer ciertos agravios a la naturaleza -observa la activista-. A nivel internacional realmente generaría un gran impacto que el ecocidio se considere un crimen internacional, porque cambiaría nuestra perspectiva en torno a la valoración del ambiente”.

Las palabras de Greta resuenan fuerte. Logró generar un lazo con todo el universo joven que no quiere cargar con las consecuencias de generaciones que vivieron “como si no hubiera un mañana”, como ella denuncia. Son cada vez más quienes la escuchan. 

Por su juventud, determinación, claridad y pasión se convirtió en un icono del compromiso y la alarma medioambiental de las nuevas generaciones. ¿Qué mensaje tiene para la juventud argentina? “Rompan el status quo y piensen diferente, como jóvenes tenemos un gran poder en hacer esto, si miran en la historia todos los grandes movimientos son liderados por jóvenes, aunque muchas veces se desestima nuestro poder la gente está escuchando. Entonces tenemos que seguir y repetir el mismo mensaje una y otra vez. No tenemos opción. Esto es sobre nuestro futuro y una cuestión de vida para muchas personas. Tenemos que mantenernos unidos y no tener miedo a alzar nuestra voz”. 

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