San Cayetano: “Hace como cinco años que no hay colas para entrar”

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A menos de 48 horas del comienzo de la tradicional ceremonia de San Cayetano, en Liniers, la cantidad de gente reservando sus lugares para acceder al santuario entre los primeros fieles, apenas dadas las 0 horas del domingo 7 de agosto, no llega al número de años anteriores. La “pérdida de fe” y la “crisis económica” son los argumentos esgrimidos por los devotos y devotas para explicar la menguada concurrencia.

Durante la tarde de este jueves 4 Notas se acercó al santuario de Cuzco 150 con la presunción de que las recientes medidas económicas y la oleada de despidos de principios se traducirían en una mayor asistencia a la festividad del santo patrón del trabajo. Sin embargo, nos encontramos con menos de 100 personas instaladas en cuatro o cinco grupos sobre calle Bynon al 6900, debajo de los aleros de algunos negocios cerrados, reservando sus lugares para ingresar entre los primeros a la Iglesia.

Diversos concurrentes informaron que el apogeo de la concurrencia al santuario se dio aproximadamente cinco años atrás, cuando las carpas instaladas en los días previos cubrían cuatro o cinco cuadras y mucha gente se quedaba desde el primer día de agosto hasta la fiesta del santo. Hay una familia a la vuelta, en un “carromato”, como le dicen, una pequeña casa rodante en realidad, que está hace dos meses instalada haciendo la previa frente al santuario. Van a ser los primeros en ingresar, reconocen todos, en cuanto los fuegos artificiales marquen el inicio de las ceremonias del 7 de agosto.

IMG_20160804_172117931Hay unas diez personas en reposeras bajo un gran banner de San Cayetano, provenientes en su mayoría de José C. Paz, Isidro Casanova y González Catán, que cuentan que comenzaron a venir los 7 de cada mes desde febrero, para luego ir acercándose más frecuentemente en las últimas semanas. “Ya nos conocemos todos. Ya sabemos a quién le toca cada lugar”, explica una de las integrantes del grupo.

Las fieles más consecuentes son en su mayoría mujeres mayores. María viene “hace 25 años” pero no se anima a pronosticar cómo será la concurrencia a la festividad del santo: “No se puede calcular. Hay mucha escasez económica, para viajar, mucha necesidad. Y la gente también viene por esos motivos. Es que cuesta llegar hasta acá”.

Algunas se quejan de que hay gente que viene, pega su cartelito con el nombre de la familia en alguna persiana y después no vuelve hasta el día previo al ingreso a la iglesia. Pero en general prima la solidaridad, con gente que se ayuda, se acompaña, se reserva el lugar.

Noemí cuenta que espera que el 7 haya mucha gente, sobre todo porque al caer domingo se va a poder venir sin faltar al trabajo. “Pero igual no es como otros años”, reconoce. Y cuenta: “¿Qué esperamos? Que reflexionen los que están a cargo, que no miremos los defectos que dejaron los demás sino que miremos lo que podemos hacer nosotros, qué podemos hacer por la gente más humilde, más carenciada”.

IMG_20160804_174809662Noemí concluye explicando que el pedido y agradecimiento de todos los años esta vez tiene condimentos nuevos: “Ahora están estos aumentazos que se vinieron. Yo, como jubilada, casi no puedo afrontarlos. Yo vivo sola, pero esa gente que tiene familia ¿cómo hace? Acá lo estamos viendo. Hay gente que tiene familia, que vive acá cerca, que viene con el nieto a pedir, que dice ‘o pago el alquiler y los impuestos o dejo para comer’, pero si deja el dinero para comer los echan a la calle. Y uno lo ve, hay mucha gente en la calle, con las criaturas”. “Sí, hubo un cambio este año”, cierra una amiga de la que no pudimos tomar el nombre.

Charlan en la vereda algunos comerciantes del barrio que preparan sus negocios para la esperada invasión de fieles, que algunos años ha llegado hasta al millón de concurrentes. Por el momento, ven menos gente que de costumbre. Hugo bromea con que “Macri le hizo perder la fe a mucha gente” pero, Norma, su vecina de local, inmediatamente responde: “El año pasado teníamos otro gobierno pero tampoco vino mucha gente”. Y agrega: “Acá hay cuatro familias, no más que eso. Y estamos a 48 horas. Hace como cinco años que no hay cola”. Hugo opina que eso se debe a que “la gente está sintiendo los cimbronazos de la economía”. “De lo que pasamos durante 12 años”, interrumpe Norma. La grieta.

IMG_20160804_175744031Amalia cuenta que viene hace muchos años, pero que este año es más difícil porque su compañera de siempre no pudo concurrir porque está enferma. Ella decidió concurrir igual, también para pedir por su prima, que está muy mal: “Pero es un sacrificio, porque tengo que pagarme un hotel y no estoy en condiciones, aunque no me puedo quedar a dormir acá en la calle, con todas las cosas que pasan”.

Vanesa también ve que hubo una merma de concurrentes, pero aclara que el día donde se va a empezar a ver más flujo de fieles es el sábado, sobre todo después de que lleguen los micros que vienen del interior del país. A diferencia de otras concurrentes que creen que “no hay que mezclar la política con la religión”, la movilización convocada por diversas organizaciones políticas y sociales (Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa y Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, entre otras) desde Liniers a Plaza de Mayo no la preocupa: “Años anteriores hubo movilización, pero respetaron a todos los peregrinos que estaban”.

IMG_20160804_175703538Un grupito de tres mujeres esperan en sus reposeras al lado de una vitrina que dice “Horadio de Tapiales y sus amigos de San Cayetano” con ofrendas para el santo pero sin la imagen venerada. “Mirá si habrá cambios este año que ni San Cayetano vino. Macri no lo dejó venir, lo despidió”, bromea una, señalando el sitial vacío. Las tres se explican la falta de gente de este año, sin dudas, por la crítica situación económica actual: “Siempre somos muchas las que venimos, pero este año no. Está el viaje, lo que se consume acá. Se gasta. Así que este año nos vamos turnando. De otra manera no se puede”, dice Tati.

Flavia comenta que el domingo se va a hacer una marcha y Tati se asombra: “Lo único que falta es que le vengan a hacer una marcha a San Cayetano”. “No, -le aclara su amiga- es una marcha a Plaza de Mayo”. “Ah, si es contra Macri vamos todas”, acuerda Flavia. “Es que somos todas de Ciudad Evita y allá nadie lo votó”, explica Taquia, la más silenciosa del grupo.

Pedro Perucca – @PedroP71

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