41% del sueldo se va en pagar el alquiler

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Una encuesta realizada por la Federación de Inquilinos Nacional determinó que cada vez es más difícil para los jóvenes adultos acceder a la vivienda propia. Además, el estudio señala que el 41 por ciento de los ingresos está dedicado al pago de alquiler, esto sin incluir expensas, impuesto inmobiliario, tarifas y otros gastos asociados a la vivienda. La situación se repite en todo el país y una vez más, las mujeres son las más afectadas. La mayoría de los encuestados cree que el Estado no tiene Políticas Especificas para el sector ni control efectivo sobre las inmobiliarias.

Durante enero se realizó la primera encuesta a inquilinos argentinos. Desde ahora es posible contar con información relevante de un sector históricamente relegado de las estadísticas públicas. El trabajo fue realizado por la Federación de Inquilinos Nacional y difundida a través de las redes sociales: se relevaron 18 mil respuestas. Si bien los datos producidos pueden contar con algunas limitaciones de alcance y representatividad, el aporte resulta relevante ya que no existe información a nivel nacional sobre la realidad que afecta a los inquilinos y la mayor parte de la información producida pertenece al sector inmobiliario. Los resultados son preocupantes: el sueño de la casa propia cada vez más lejos para las nuevas generaciones y el 41 por ciento de los ingresos de los inquilinos está dedicado al alquiler. Además, la mirada de género es fundamental, ya que las principales afectadas por esta problemática son más mujeres.

A pesar de esta escasez de datos sobre el sector, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) resalta que los inquilinos representan el 17 por ciento de los hogares del país y en ciudades como CABA, Usuhaia y Rio Gallegos representan el 38, 34 y 30 por ciento, respectivamente.

Además, la evolución del peso que tiene el alquiler frente a los hogares que poseen su propia vivienda resulta llamativa, en los último 17 años la proporción de inquilinos aumento desde un 11 por ciento en 2001.

El informe de CEPA analiza el perfil de las respuestas obtenidas por la encuesta para dar cuenta del nivel de representatividad del sondeo. En relación a la franja etaria, la gran mayoría tiene entre 24 y 44 años. Y si bien la encuesta fue realizada a través de las redes sociales, aspecto que desincentiva la participación de la tercera edad, se refleja un fenómeno que las asociaciones de inquilinos vienen resaltando hace tiempo: cada vez es más difícil para los jóvenes adultos acceder a la vivienda propia. La gran mayoría de los nuevos inquilinos (que aumentaron casi 10 puntos porcentuales en los últimos años) están constituidos por familias jóvenes que solo lograron acceder a la vivienda propia a través del alquiler. Estos hogares que mayoritariamente tienen ingresos medio y medios – altos, ven muy lejana la posibilidad de acceder a la vivienda propia.

En función del tiempo de alquiler se verifica el estancamiento que los hogares experimentan respecto de la situación de inquilinos: el 70 por ciento hace más de 3 años que alquila. En definitiva, el alquiler se presenta como un problema sostenido en el tiempo, lejos de ser una dificultad provisoria solo para jóvenes.

En cuanto a los ingresos, surge de la muestra analizada que el 41 por ciento de los ingresos de inquilinos está dedicado al pago de alquiler. Aquí se refiere específicamente a los ingresos individuales y se considera solo el alquiler sin incluir las expensas, impuesto inmobiliario, tarifas, y otros gastos asociados a la vivienda. Este porcentaje es muy similar en las diferentes provincias argentinas, lo que demuestra una situación similar a lo largo de todo el país.

Otro elemento interesante en el relevamiento de la encuesta son las expectativas de los inquilinos respecto del sueño de la casa propia. Si bien la mayor parte de estos ha realizado averiguaciones sobre el acceso al crédito, sobre todo aquellos de rango etario medio y alto, las expectativas de alcanzar el sueño de la casa propia son muy bajas en todas las categorías de edades, fundamentalmente en la franja etaria que intentó más intensamente acceder al crédito.

Un dato relevante que surge de la encuesta es que la mitad de los inquilinos que pagan expensas por propiedades alquiladas, no acceden a la discriminación en la liquidación de las mismas según los criterios de “corrientes” y “extraordinarias”, a pesar de constituir una práctica ilegal. Esto obliga a inquilinos a hacerse cargo de los arreglos y mejoras del edificio además de los gastos corrientes y el alquiler.

En cuanto a la percepción de la presencia del Estado en la regulación de la problemática la contundente mayoría de los inquilinos muestra escepticismo: el 97 por ciento cree que no hay control de la Ley ni de las inmobiliarias en la gestión del mercado.

Una problemática de género

A partir de los datos brindados por la encuesta se puede dar cuenta de que alquilar es una problemática que afecta fundamentalmente a las mujeres. En primer lugar, porque la mayor parte del asesoramiento en la Asociación de Inquilinos es llevada a cabo por las mujeres, aspecto que se vislumbra en las respuestas obtenidas: el 60 por ciento fueron efectuadas por mujeres mientras que sólo el 40 por ciento fue realizada por varones.

Por otra parte, del total de los encuestados que convive con niños, el 25 por ciento sufrió en algún momento dificultad para alquilar. En esta población total, las principales afectadas son las mujeres solteras o separadas que viven con hijos y sin vivienda propia. Cuando se considera la población a la cual le rechazaron la posibilidad de alquilar por tener hijos, se observa que el 28 por ciento de las inquilinas que conviven con hijos sufrió esta situación mientras que solo el 19 por ciento de los inquilinos con niños afirmo en la encuesta haber sufrido dicha problemática.

Así, la primera Encuesta a Inquilinos Argentinos permite arrojar algunas conclusiones. Primero, que se necesitan datos y estadísticas oficiales que permitan analizar una problemática tan relevante. Segundo, que se necesita intervención del Estado en la regulación de los alquileres que erosionan fuertemente el poder adquisitivo y que tienen requisitos sumamente restrictivos que afectan mayoritariamente a las mujeres con hijos. Pero además, las nuevas familias ven cada vez más lejana la posibilidad de acceder a la vivienda y es necesario volver a poner en agenda el derecho a la vivienda propia, como política pública.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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