A 10 años del matrimonio igualitario: la hora del cuidado como política pública

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Hoy se cumplen diez años del matrimonio igualitario. Desde el ministerio que comanda Eli Gómez Alcorta trabajan por una agenda de cuidados en la diversidad. Lucía Cirimi Obón es directora nacional de Cuidados. Asegura que «en la medida que ampliemos la oferta pública de cuidado y construyamos al cuidado como una necesidad, como un trabajo, como un derecho, los cuidados van a depender de la condición ciudadanía».

Un 15 de julio de 2010 Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en reconocer el derecho a matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel nacional. Fue un hito que marcó un antes y un después en la conquista de la equidad y transformó a la Argentina en un país de vanguardia en materia de derechos. En diez años siguen las conquistas. Este será el primero en celebrarse con un ministerio de mujeres, géneros y diversidad, producto de la lucha del movimiento de mujeres, lesbianas, travestis, trans y, por supuesto, diversidades. Sin embargo, todavía existen muchos prejuicios y uno de ellos tiene que ver con uno de los ejes de la agenda de los feminismos: los cuidados. 

Lucía Cirimi Obón es la directora nacional de Cuidados del ministerio que comanda Elizabeth Gómez Alcorta. Es economista por la UBA y magister en política social del International Institute of Social Studies de Holanda. En diálogo exclusivo con Nuestras Voces aborda y reflexiona sobre estos aspectos.

—¿Cómo abordar la agenda de cuidados desde una perspectiva de la diversidad?

—Para nosotras es muy importante insistir desde el ministerio con una agenda de cuidado en la diversidad. En líneas generales, cuando se habla de estos temas son siempre temas muy normados. Por un lado, porque las estadísticas hablan simplemente de varones y mujeres en tareas de cuidado; y por otro lado, porque hay un preconcepto para poder explicar este tema que parte de pensar una familia heterosexual que vive junta, que tiene hijos. Esta “familia nuclear” que tanto usó la política pública durante décadas, es la situación de sólo cuatro de cada diez familias en el mundo, así que no es representativa de la diversidad de situaciones

—¿En qué ejes se viene pensando desde el ministerio?

—De la mano de la subsecretaria de diversidad, Alba Rueda, venimos trabajando en una agenda de cuidados en la diversidad en distintos sentidos. Por un lado, en pensar que en muchísimas situaciones de personas trans que quedan sin el contexto de apoyo familiar, en un mundo donde el cuidado todavía está muy familiarizado. Entonces el cuidado se convierte en el de tu propia comunidad. En ese sentido nosotros creemos que tenemos en nuestra agenda que viene por delante la ampliación de políticas públicas para lograr lograr ofrecer servicios de cuidado en todas esas instancias para que el nivel y la calidad del cuidado que percibas no dependa de un vínculo familiar. 

—¿Qué pasa con los cuidados en las parejas del mismo sexo? ¿Sigue habiendo prejuicios ahí?

—Es más que importante pensar en la organización del cuidado de familias con parejas del mismo sexo. Hace diez años rondaba en el debate la pregunta prejuiciosa de pensar quién va a hacer de mamá y quién va a hacer de papá. O sea, que gran parte de la resistencia a las familias diversas estaba basada justamente en los estereotipos de cuidado. Hoy sabemos que son estereotipos y que no hay nada de tu identidad de género, otro sexo que te predisponga distinto a hacer esas tareas hacia adentro del hogar. De hecho, esa división es la que queremos transformar. Hay diversos estudios sobre esto. Es que realmente muchas veces encuentran una distribución de las tareas un poco más equitativa, porque justamente lo que ocurre a veces en los hogares heterosexuales está totalmente determinado por lo que la sociedad espera vinculada a los roles de género. 

—¿Qué pasa con las licencias?

—Todavía tenemos un sistema de licencias que en la mayoría de los casos da dos días por nacimiento a las personas no gestantes y 90 días a las gestantes, es decir, 90 días a las madres y 2 días a los padres. En las familias con parejas del mismo sexo esto es un problema entonces terminan utilizando distintos días por enfermedad, utilizando las vacaciones para poder organizarse frente a la llegada de ese nuevo integrante, que puede ser tanto por una gestación o por adopción. Y se ve algo similar en el sentido de que la persona que termina tomando la mayor cantidad de días en la pareja es quien después se identifica como principal responsable del cuidado. O sea que ahí se ve y es muy interesante ver cómo finalmente la carga de cuidado impacta a quien cuida, más allá de su identidad de género. Lo que sí se encuentra también es que pasada cierta cantidad de años, de alguna forma esos arreglos y esa distribución del trabajo es más flexible en las familias con parejas del mismo sexo que en las familias heterosexuales. En las familias heterosexuales cuantos más hijos se va teniendo, se profundiza esa división sexual del trabajo con la mujer, menor participación laboral y el varón, mayor participación laboral, más ingresos y las mujeres menos ingresos y más trabajo de cuidado. Esa división del trabajo, es más flexible en los matrimonios igualitarios.

—¿Cuáles son los desafíos entonces?

—Habiendo pasado 10 años de matrimonio igualitario, creemos que es más importante ahora empezar con una agenda de cuidado de la diversidad, tanto para reconocer el cuidado en comunidad que ocurre tanto en la comunidad trans como para muchísimas personas que encuentran en el cuidado en pares cuando quizás la familia les da la espalda. Pero además, porque pensamos que en la medida que ampliemos la oferta pública de cuidado y construyamos al cuidado como una necesidad, como un trabajo, como un derecho, los cuidados van a depender de su condición ciudadana. Para eso venimos trabajando en una mesa interministerial de políticas de cuidado con más de 11 organismos, haciendo un diagnóstico de la oferta pública de cuidado actual, de los programas específicos que hay que trabajar en la salida de la pandemia y en las normas que hay que modificar. Además, sabemos que con el régimen de licencias actual y mirando la diversidad de convenios, todavía las parejas del mismo sexo no tienen los mismos derechos en términos de licencias que el resto de las parejas. Y las dos cosas son necesarias de ser modificadas porque aún para las parejas heterosexuales que agrandan la familia, se ofrece un régimen en el cual los varones son simples colaboradores y en el caso de las parejas del mismo sexo, se enfrentan a ese sistema heteronormado.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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