Ajuste federal de la educación: escuelas sin agua y clases en galpones

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Escuelas a las que les cortaron el agua, padres de alumnos que se quedaron sin trabajo, desaparición del programa de educación sexual, ausencia de computadoras, menos y peor comida, clases en galpones por mal estado de edificios. Nuestras Voces relevó cómo se vive el ajuste en las provincias durante la segunda Marcha Federal Educativa. Más de 280 mil docentes de todo el país se movilizaron a Plaza de Mayo y el paro nacional fue casi total. Llegaron columnas del NOA, del NEA, la Patagonia, Cuyo y la región Metropolitana. Entre los principales reclamos, los docentes exigen la apertura de la paritaria nacional derogada por decreto, una nueva ley de Financiamiento Educativo y el rechazo al acuerdo con el FMI.

Fotos: Joaquín Salguero

“Somos ese viento que tiene que encender la llama para construir un paro nacional en unidad con los trabajadores para frenar el ajuste”, afirmó la secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de Argentina (CTERA), Sonia Alesso,  frente a los más de 280 mil docentes de todo el país que se movilizaron a Plaza de Mayo en el marco de la segunda Marcha Federal Educativa. La jornada estuvo acompañada de un paro nacional cuyo acatamiento los gremios estimaron en más del 95 por ciento, con columnas del NOA, el NEA, la Patagonia, Cuyo y la región Metropolitana.

“Nosotros sabemos lo que pasó en las escuelas cuando se acordó con el Banco Mundial o el FMI”, agregó Alesso. “Vimos en las escuelas cómo el hambre de los pibes asolaba, vimos crecer la desocupación, vimos cómo se reprimía”. Los carteles contra el acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional fueron uno de los denominadores comunes de la movilización, que contó con el pedido de apertura de la paritaria nacional, el reclamo por una nueva Ley de Financiamiento Educativo y el rechazo al proyecto de Unicaba en la Ciudad de Buenos Aires como los principales ejes de una jornada que también sumó el apoyo de centros de estudiantes, los docentes privados de Sadop, los universitarios de Conadu, Conadu Histórica y Fedun, entre otros.

El aumento de sillitas

Laura Ferre, secretaria general de la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, entona el Himno Nacional con los dedos en V sobre Diagonal Sur. “Desde que asumió, este Gobierno está cercenando derechos de estudiantes, docentes, investigadores, cerrando carreras y no dando siquiera el presupuesto acorde para ciencia y tecnología, y limitando las incumbencias de los profesionales que se van a egresar en nuestro país”, dice a Nuestras Voces. “No tenemos presupuestos suficientes para mantener los edificios, necesitamos más cargos. Tenemos, además, salarios que no alcanzan: nos dieron unilateralmente un acuerdo que representa 200 pesos para un profesor con dedicación simple y 400 pesos para el cargo testigo. No existe: no cubrimos los gastos de colectivo de una semana”.

Verónica, en cambio, marcha por Avenida de Mayo en dirección a Plaza de Mayo. Es docente de Historia, Ética y Didáctica de Ciencias Sociales en una escuela rural a 25 kilómetros de Paraná, capital de Entre Ríos. “Lo más visible que sucede en nuestras escuelas es la imagen de chicos trabajando sin sus computadoras: realmente estamos adecuando propuestas educativas con menos recursos de los que merecen. Nos capacitamos para trabajar con nuevas tecnologías pero no disponen de dispositivos”.

Vidal despide la educación

Uno de los programas que quedaron nulos fue el de Educación Sexual Integral. “Y es clave para el proyecto de vida de los estudiantes. Quedó en el pasado”.

Verónica apunta otro conflicto: los comedores escolares. “Estamos viendo cada vez más un aumento de las sillitas para chicos y chicas. En secundaria lo ves con mucha más intensidad. Eso se suma al contexto general en el que los papás se están quedando sin trabajo y donde los sueldos no alcanzan. Eso también demandamos hoy”.

De la historia al presente sin agua

Los gremios subrayaron que no todas las provincias cerraron sus paritarias: aún quedan conflictos abiertos en Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Chubut, Chaco, Corrientes, Mendoza, Jujuy y Buenos Aires. Ana viene de una escuela rural de Salada, a 98 kilómetros de la ciudad de Corrientes, una institución que cumplirá 100 años el que viene y los festejará con un reclamo particular: “No tenemos agua potable”.

La secretaria adjunta de la seccional Capital de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), Analía del Rosario Monzón, cuenta que cerraron un acuerdo en tres tramos por el 15 por ciento, con cláusula gatillo por inflación, pero que además de los derechos de las provincias también movilizan por todos aquellos reclamos aún pendientes. Cuenta, también, que el Programa de Asistencia Integral, que asiste con alimentos a las escuelas, se está incrementando en pedidos. “Eso habla que hay cada vez más pobreza en las escuelas porque, también, hay cada vez más desocupados”.

El secretario general de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP), Daniel Toledo, también subraya que su gremio cerró negociaciones por un 17 por ciento anual en dos etapas, con una cláusula de revisión que discutirán en los próximos meses. De todos modos, hace 24 horas que viene marchando desde su ciudad hacia Plaza de Mayo: “Estamos rememorando la histórica Marcha Blanca de 1988, donde los postulados eran prácticamente los mismos: por aquel entonces no teníamos paritaria, que conseguimos después de mucha lucha, y hoy peleamos por su vigencia”.

Radiografía del atraso

La provincia de Buenos Aires es uno de los distritos más vapuleados por las políticas del Gobierno desde la asunción de Cambiemos. Descuentos masivos, cierre de escuelas, amenazas de voluntarios para suplir a los maestros, amenazas a gremialistas y el rechazo a los aumentos son parte de un coctel que tiene en la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal como el rostro más visible de una política contra los gremios.

Miriam y Érica son dos docentes de la Escuela 10 de Tigre, uno de los colegios ubicados en las islas del municipio. Sus voces configuran una radiografía bonaerense.

-Vemos mucho recorte en los comedores -dicen-. Es una escuela muy vieja, que tiene 125 años. No tiene estructura, y no podemos ir al baño porque no tenemos agua y las bombas están rotas. Son viejas. El baño de primaria se comparte con secundaria: imaginate un chico de segundo grado yendo con otro de 16 años. Los chicos de las islas tiene otra realidad, hay muchas carencias. A veces la única comida que comen es en la escuela. No es fantasía, es verdad: a veces ni comen. Los nenitos se desmayan en el aula porque no comieron en toda la noche. Y la comida que hay tampoco es una delicia. ¿Qué le vamos a decir a los papás además? ¿Que paguen la cooperadora cuando no tienen ni para comer? De ahí para abajo, todo mal: del salario ni hablemos.

Cuentan que en la escuela sólo quedaron dos compañeras trabajando: el resto adhirió al paro. “El lunes hubo corte de luz y no tuvimos clase. Otras escuelas de la zona se turnan para dar clases en un galpón porque no tienen condicionadas las aulas. Son escuelas abiertas a la comunidad: el que quiera venir a verlas, que lo haga. Invitamos a los mdios. Se habla de un ideal de educación, pero no de la realidad en la que vivimos. Hay escuelas que se caen a pedazos. Ni hablar del cupo comedor: tenés 200 chicos, pero el cupo es para 100. ¿Sabés qué hacen? Cuentan las galletitas: son 5 para cada chico porque, si no, no alcanza. Tampoco tenés Internet, no hay teléfono de línea. Y, por si fuera poco, estamos cubriendo necesidades que tendría que ocupar el Estado”.

La mala educación macrista

Luchar para no volver

Marta Coalla y Liliana Vietti vienen desde Santa Fe. Coalla, desde el departamento de San Jerónimo, y Vietti, desde San Justo. “Que no haya paritaria nacional trae aparejado todos los problemas que existen”, dicen a Nuestras voces. “Nosotros cerramos una paritaria con un 18 por ciento, que no nos pareció lo más conveniente, pero con una cláusula gatillo para poder seguir discutiendo, pero con toda la devaluación de esta corrida cambiaria de la semana pasada quedó atrás. Hay que volver a discutir”.

Notan mucho malestar. ¿Por qué? “Tenemos chicos que sus papás se están quedando sin trabajo. Eso ocasiona un conflicto familiar que los niños lo viven. Llegan a la escuela con hambre. La semana pasada, que llovió mucho, pasaba que los chicos no tenían dos o tres pares de zapatillas no podían ir al colegio”.

Coalla sabe lo que eso significa. “Viví los ´90 como docente y toda esta situación me está llevando a ese recuerdo: en esa época lo que más nos preocupaba no era dar clase sino que los chicos puedan comer y no tener frío. No queremos volver a eso, pero si el Gobierno no cambia las políticas económicas vamos a ese camino”.

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Lucas Pedulla

Periodista. Además de escribir para Nuestras Voces, forma parte de La Vaca y de sus publicaciones como revista Mu y Mu Trinchera Boutique, entre otros. Es docente en la Escuela de Comunicación ETER.

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