Alberto puso fin al mito del aislamiento internacional

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El gobierno logró en la gira europea los objetivos trazados: consiguió apoyo de esas potencias ante el FMI, un sostén de Occidente que cobró dimensión con las declaraciones de Trump. A su vez, mostró al país con un perfil abierto y democrático, excepcional en el Cono Sur. El viaje deja dos interrogantes: ¿continúa el acuerdo comercial con la Unión Europea? ¿Merkel preguntó por el peronismo o por el albertismo?

El presidente Alberto Fernández no necesitó hablar de fútbol, una marca narrativa del anterior mandatario en sus citas bilaterales, para descomprimir el trato con sus pares europeos. Es más, tampoco utilizó su prestancia musical, una pose llana a la que suele recurrir en actos oficiales, para tocar la fibra de sus interlocutores. La comitiva argentina buscó demostrar desde el minuto cero del raid por el Viejo Continente –una hoja de ruta que incluyó como escalas significativas el encuentro con el Papa Francisco y reuniones a puertas cerradas con Macron y Ángela Merkel– que no había ido a la eurozona para hacer bromas sobre el balompié o tocar canciones folklóricas criollas.

Tanto en su reciente visita a Israel como en la gira europea el primer mandatario argentino intentó despejar ante los países receptores dos cartas de su política exterior: Argentina no tendrá una postura aislacionista ante la agenda global fijada por las potencias occidentales; en paralelo Fernández solicitó comprensión para la reestructuración de la deuda externa iniciada ante el Fondo Monetario Internacional. Los dos puntos del diario en el exterior de Alberto Fernández están concatenados, claro está.

Vocación de diálogo con las potencias occidentales, y firma al pie de esos países al plan atenuado de pagos presentado para disminuir la pesada herencia macrista en el capítulo de la deuda. Alberto Fernández y su comitiva, donde repitieron participación el Canciller Felipe Solá, su vocero Juan Pablo Biondi y la Primera Dama Fabiola Yáñez, trajeron de Europa souvenires, y un sí quiero de los presidentes visitados cuando Alberto les propuso un acuerdo en el FMI. El apoyo de Europa es significativo, las potencias del Viejo Continente con representación en el directorio cuentan con un 15% de las acciones del organismo.

La estrategia regional de Alberto: autonomía y alianza con México

Nuestras Voces habló con una fuente del Palacio San Martín, un funcionario muy cercano a Solá que prefirió hacer reserva de su nombre, y el analista internacional Alejandro Frenkel, profesor de Relaciones Internacionales en la UNSAM, para conocer la mirada de ambos sobre tres ejes: un balance de la gira, cuál es el futuro cercano del acuerdo comercial con la Unión Europea que hizo emocionar hasta las lágrimas al último Canciller macrista, y una explicación en torno a la pregunta de Merkel sobre el significado político del peronismo.

“La gira no prefigura un nuevo mapa de aliados. En todo caso las alianzas de Alberto van a estar segmentadas a futuro por agendas y por temas. Con respecto a la renegociación de la deuda el viaje a Europa termina dando un balance positivo. Argentina cuenta ahora en el Viejo Continente con un grupo de aliados en la posición que se llevará ante el FMI. Ahora bien eso no significa que ese sostén por parte de las potencias europeas sea gratuito. Alemania y Francia no buscan desarrollar una alianza estratégica con nosotros”, comienza diciendo Frenkel.

En el Palacio San Martín también leen con una sonrisa los resultados políticos alcanzados tras la gira europea: “El balance es más que positivo. No solo porque Europa Occidental se comprometió a sostener la propuesta argentina ante el Fondo, sino porque además políticamente se logró desarmar la caricatura que había armado el macrismo en la última campaña sobre que con el peronismo la Argentina se caía del mundo. Alberto Fernández está demostrando que no tiene una posición diplomática aislacionista. Las primeras giras del Presidente, tanto la desarrollada en Medio Oriente como la última en Europa, constatan que el país no asume una posición anti occidental y de esa manera hace trizas la narrativa conspirativa de Cambiemos”.

En segundo lugar el raid de Alberto Fernández puso en agenda el entendimiento comercial alcanzado el año pasado entre el Mercosur y Bruselas. “En ese tema los gobiernos con los que se entrevistó Alberto no piensan lo mismo. Francia es menos receptiva que Alemania en la continuidad de dicho TLC, Merkel al contrario de Macron se muestra muy decidida a darle vigencia a ese pacto comercial. Aunque suene paradójico las mayores oposiciones a la Argentina en el acuerdo con la Unión Europea parten de los gobiernos del Mercosur. Y eso a pesar de que Alberto nunca se mostró intransigente al respecto, es decir el Presidente no amenazó con no firmar el tratado, aunque sí evidenció muchas veces que dicho acuerdo es muy perjudicial para el capítulo industrial argentino. Y ahí es donde se explica la buena relación entre Macron y Alberto, ambos son opositores a la continuidad de un acuerdo, que no veo fenecido, aunque tampoco considero que avance rápido”.

Por último, para Alejandro Frenkel es lícito pensar que la pregunta de la líder teutona en torno al peronismo buscaba dilucidar en realidad cuál es el manual de estilo del actual presidente peronista. “Es muy probable que las potencias occidentales, europeas o no, estén interesadas en discernir el perfil de Alberto, y cuán distinto es de Cristina. Y en ese sentido entiendo que el Presidente también está interesado en demostrar que posee autonomía en la toma de decisiones, no por una cuestión vanidosa sino pragmática. Muchos de los líderes con los que se vio Alberto, Pedro Sánchez o Macron, tenían una buena relación con Macri, entonces es lógico que busque construir su propio liderazgo como jefe de las relaciones exteriores del país”, estima Frenkel.

Para la Cancillería argentina la curiosidad de Alemania sobre el significado del justicialismo está precipitado por el interés que genera la perdurabilidad política de un movimiento con más de medio siglo de vida: “La pregunta de Merkel tiene que ver con el legítimo interrogante que genera la vigencia del peronismo, Perón se murió hace 45 años y sin embargo el justicialismo sigue intacto, no solo como herramienta electoral, también como doctrina política. Alberto fue claro en Europa ante la defensa de una bandera, la distribución del ingreso y la justicia social, que es parte constitutiva del peronismo. Y lo seguirá diciendo en las próximas giras porque nuestro país integra uno de los continentes más desiguales del mundo, y no hay economía que funcione si al interior hay una gran brecha social. Después lógicamente hay curiosidad de los líderes extranjeros por saber cuál es el perfil político de Alberto y cómo funciona su relación con Cristina. En ese sentido creo que ha quedado claro que hay una perfecta sintonía entre ellos”.

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