Andrea Conde: “Es mentira que Larreta sea un buen gestor”

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Andrea Conde es legisladora porteña e integra AMPLIAR, un espacio político de unidad que busca derrotar al macrismo en la Ciudad. Abortó a los 18, antes de que el feminismo se transformara en su modo de vida, y esa experiencia se convirtió en bandera de lucha. Empezó a militar en el Frepaso y en la Universidad conoció a Lucas Ghi. Trabajó con Martín Sabbatella para fundar Nuevo Encuentro. La tarea en la Legislatura, las denuncias contra Larreta y su proyecto de Ciudad: «Tenemos que seguir sumando y fortaleciendo la unidad», asegura.

Foto: Joaquín Salguero

A fines de la década del 80’, antes de devorarse los libros de Judith Buttler, antes de conocer a Diana Maffía, a Dora Barrancos, antes de asumirse feminista y que eso fuera parte constitutiva de su vida, cuando todavía estaba muy mal visto, Andrea Conde se practicó un aborto. Tenía 18 años y vivía en Bragado, su ciudad natal. Quedó embarazada de su novio de aquel momento, pero tenía muy claro que no estaba preparada para tenerlo. Y aunque Bragado es una ciudad, la idiosincrasia es la de un pueblo. Entonces hubo que ir hasta 25 de Mayo, a un sucucho de mala muerte en la que atendía una partera de turno, y tuvo que vender algunas reliquias personales para costear la intervención. Nadie se podía enterar y menos su familia. Aun así, lejos de haber sido una experiencia traumática para ella lo transformaría, años después, en bandera política. Pero hasta entonces, Andrea recién había terminado la escuela secundaria y se había ido a vivir a Buenos Aires. Su sueño era estudiar Ciencia Política. Sin embargo, en la primavera de la democracia alfonsinista de 1987, su madre cargaba con los traumas de la dictadura. Creía que su hija en la UBA era sinónimo de que fuera a desaparecer. Entonces estudió Traductorado de inglés. Nada que ver, creía. No obstante, ese fue el pasaporte para empezar a trabajar en organismos internacionales. Y ahí, en su primera juventud, descubrió a las mujeres que hablaban de feminismo y sintió que un mundo nuevo se le estaba abriendo. Andrea trabajaba con temáticas de género, de erradicación de violencia doméstica, temas que, lejos de estar en la agenda mediática, eran mirados con lupa.

A los 20 años volvió a quedar embarazada y esta vez decidió continuar. Sus primeros tiempos de maternidad tampoco los vivió como la sociedad esperaba que lo hiciera. Es decir, Andrea no quería dejar su vida de lado por la maternidad; no quería dedicarse por completo a Katia y tenía que hacer oídos sordos a quienes por lo bajo comentaban que era mala madre cuando decidió volver a trabajar poco tiempo después y sobre todo cuando se anotó, finalmente, en la carrera de Ciencia Política. Esa deuda que tenía pendiente desde que vivía en Bragado. Pero otra vez, lejos de vivirlo como un peso lo hizo militancia. El feminismo entonces se convirtió en su manera de vivir la vida.

En la facultad llegó ese despertar político. Al principio, la militancia fue con Chacho Álvarez y el FREPASO. Pero el fracaso de la Alianza y la crisis en 2001 la hicieron replantearse cómo y dónde seguir. Pese al “que se vayan todos”, Andrea tenía algo muy claro: creía que la salida era a través de la política y ahí es donde quería estar. En la facultad se había hecho amiga de un pibe, Lucas Ghi, que militaba y trabajaba con un intendente joven en el conurbano. Lucas le habló a Andrea de un tal Martín Sabbatella y de su gestión en el municipio de Morón. Y cuando lo conoció no le quedaron dudas. Así fue como Andrea participó de lo que fue el germen de Nuevo Encuentro, y en el año 2008, le encomendaron la tarea de construir el partido en la ciudad junto a otros compañeros. Desde ese momento es la secretaria general del partido. Hace cuatro años asumió su primer mandato como legisladora porteña por Unidad Ciudadana y es una de las figuras más destacadas de AMPLIAR, el espacio político de unidad en el que conviven diversas fuerzas con un único objetivo: derrotar al macrismo en el lugar en el que nació.

Larreta y el millonario negocio para adornar la Ciudad

—En tu tarea como legisladora sos presidenta de la Comisión de Mujer, ¿cómo crees que es la concepción del gobierno de Larreta en esta materia?

—Lo primero que intenté como presidenta de la Comisión es cambiarle el nombre porque se llama “Comisión de la Mujer, Adolescencia, Infancia y Juventud”. Es decir, de la mujer y toda su prole. Y esto no es un capricho, que yo quería cambiarlo porque no me gusta, es porque hay una concepción ideológica detrás de eso. Para el PRO las mujeres venimos adosadas a todo el resto. No hay una concepción de feminismo y diversidad. Para ellos, las mujeres estamos destinadas a la maternidad y a los cuidados y punto. Desde ese lugar, nosotras damos la batalla articulando con muchos colectivos feministas, de mujeres y diversidades.

—¿Qué otros temas venís trabajando?

—Soy vicepresidenta de la Comisión de Seguridad, así que laburamos mucho los temas de violencia institucional porque el macrismo también es especialista en represión. Nos metimos mucho con el tema de la policía de la ciudad. Y otro de los temas que también trabajo es el de la vivienda y urbanismo, concretamente en la urbanización de las villas.

—¿Cómo calificarías la gestión de Horacio Rodríguez Larreta?

Justo el otro día leí un informe en el que decía que la Ciudad de Buenos Aires tiene un PBI per capita similar al promedio de las ciudades de  Canadá. ¿Cómo puede ser que estemos endeudados, que haya gente durmiendo en la calle, que no haya lugares para alojar a los pibes, que los techos de las escuelas se caigan a pedazos? Rodríguez Larreta tiene un blindaje mediático de la hostia y se inventó un relato de que él es un “buen gestor” y eso es mentira. Porque gobernar es priorizar. Y ¿qué hizo Larreta, el Paseo del Bajo? Digo, nosotros decimos que está muy bien, pero no puede ser la prioridad. No hizo nada para que esta ciudad sea productiva o políticas de empleo.

—¿Por qué entonces es tan difícil ganarle al macrismo en la ciudad?

—Yo creo que el macrismo gobernó más cómodamente durante sus primeros años cuando eran oposición porque pudieron desarrollar un modelo político, ideológico,  social y económico porque había un gobierno nacional que se estaba ocupando de los sectores más vulnerados. Ellos hicieron las mismas políticas que están haciendo ahora. Lo que pasa es que como ahora a nivel nacional también hacen lo mismo, quedan todos más expuestos. Pero ellos siempre gobernaron así, para los más ricos, para los sectores de la zona norte. Pero como en ese momento, cuando arrancaron, había un gobierno nacional con políticas públicas a los sectores más bajos, suplía lo que ellos no estaban haciendo. Y en ese sentido nos costó armar una oposición, no pudimos, no nos salió algunos dicen no quisimos, no sé, no se hizo.

Larreta, el escribano de cemento

—Muchos sostienen que la ciudad de Buenos Aires es conservadora o “gorila”…

—Yo creo que eso también es un mito. La ciudad de Buenos Aires no es conservadora sino progresista y no hay que tenerle miedo a eso. La palabra progresismo se ha convertido en una palabra que tiene malas connotaciones. El vicepresidente de Bolivia, García Linera, habla de progresismo y si mirás la historia es una ciudad progresista, con  una identidad social, que tiene que ver con pensar en las cosas para que avancen y sean mejores. Y con reivindicaciones de muchos tipos, la defensa de los derechos. La constitución de la Ciudad de Buenos Aires es de avanzada. Por eso es que decidimos armar un espacio al que llamamos Ampliar, que es progresista, que reúne al kirchnerismo, peronismo, la izquierda. Los nombres propios quedarán para una segunda instancia, en este momento tenemos que seguir sumando y fortaleciendo.

—La semana pasada Matías Lammens dijo que le gustaría ser jefe de gobierno, ¿es un nombre que los convoca?

—Hace mucho tiempo que en la ciudad venimos discutiendo la necesidad de ampliar. La idea de que con el kirchnerisno solo no alcanza para ganar. Por eso decidimos armar un espacio que tuviera como premisa el ensanchamiento del espacio peronista en la Ciudad. Finalmente, la jugada maestra de CFK de elegir como candidato a Alberto Fernández nos permitió ir más allá de los límites que se auto imponían muchos de los que creíamos que había que invitar a ser parte de una gran coalición anti-macrista. En este sentido, el acercamiento de Lammens y la posibilidad de consolidar una candidatura de unidad con un perfil que exprese esa búsqueda me parece muy positiva.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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