Argentina en Davos: de la euforia a la decepción

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El gobierno argentino tiene una participación deslucida en el Foro de Davos. Las propias proyecciones a la baja de la economía local por parte del FMI, o el pesimismo de los CEOs sobre el plan de Cambiemos, revelado en una influyente encuesta anual, tornaron lógica la primera ausencia del presidente Mauricio Macri en la cita para no volver otra vez con la valija vacía de inversiones. La frialdad del mercado con la Casa Rosada colisiona con el relato transmitido durante la cumbre del G20, donde el oficialismo buscó mostrarse como la estrella en ascenso del neoliberalismo global

Enero de 2016, un Mauricio Macri recién asumido llega al Foro de Davos, la mayor cita global de negocios, henchido de orgullo. Con gestos altivos, y la autoestima en alto por haber cerrado “el ciclo populista de los Kirchner”, el ex presidente de Boca Juniors estrena en la villa suiza una metáfora narrativa para significar su confianza personal “vendrán una lluvia de inversiones”, promete y, en paralelo, unge a Sergio Massa, quien lo acompañó al cónclave, como el  líder de un “nuevo peronismo, más moderno y democrático”. Ni lo uno, ni lo otro ocurrieron.

Tres años después, tanto la participación argentina como la recepción de los anfitriones, dan un giro copernicano. Macri decide no ir a Europa. En su lugar, la Casa Rosada envía una delegación más técnica que política, encabezada por el ministro de Economía Nicolás Dujovne y el presidente del Banco Central Guido Sandleris. De esa manera, Cambiemos evita que el mandatario argentino le ponga el cuerpo al destrato 2019 del mercado y los organismos internacionales de crédito al plan económico nacional.

En paralelo, los ejecutivos reunidos en Suiza hacen saber a viva voz que la alfombra roja del evento sólo sera estirada para recibir al nuevo macho alfa del neoliberalismo financiero, el entrante Jair Bolsonaro. Así cobija el Foro de Davos a los líderes políticos mundiales, como si portaran el valor de una commodity: cuando los presidentes están cero kilómetros en su mandato, las corporaciones son todo abrazos y besos; en cambio, si esos mandatarios comienzan a flaquear en su rumbo, los holdings se despegan de ellos con frialdad. Macri está en plena mudanza en su consideración, claro está.

Macri en Davos detrás de la lluvia de inversiones

Recapitulando, dos noticias del último lunes cayeron como un balde de agua fría en el team de Cambiemos que se aprestaba para ir a Davos. En la actualización del informe «Perspectivas Económicas Mundiales», los técnicos del Fondo Monetario Internacional vaticinan que la economía local “se contraerá durante 2019 ante las políticas más restrictivas aplicadas para contener los desequilibrios fiscales”. Es decir, Christine Lagarde y su equipo buscan no cometer el error cometido durante la crisis del 2001, cuando intentaban transmitir calma en medio de la tormenta. Hoy, más desaprensivos, admiten que su propio recetario hundirá la salud del paciente.

Segunda mala noticia. Todos los años la consultora PwC entrevista a varios CEOs para conocer su opinión sobre la marcha de la economía mundial. Un año atrás, casi la totalidad de la alta gerencia tocaba un emoji sonriente cuando le preguntaban sobre el modelo económico de Cambiemos. Ahora, la mitad tocó pulgar para abajo. Santiago Mignone, socio a cargo de PwC Argentina, explicó porque para los grandes actores económicos siguen pasando cosas: “El entusiasmo de los empresarios argentinos por el crecimiento a corto plazo reportado en la edición anterior de la encuesta se vio afectado durante 2018 por variables globales como la suba de tasas, tensiones comerciales y tendencias proteccionistas que derivaron en una economía incierta y volátil».

El documento además detalla el malhumor del empresariado e incorpora una variable, “incertidumbre política”, que no había sido tomado en cuenta en otras mediciones. El contexto electoral surge como explicación unívoca de ese malestar: “Consultados por sus preocupaciones, en el podio de los CEOs argentinos se ubican: volatilidad en los tipos de cambio (96%), aumento de la carga tributaria (94%) e incertidumbre política (94%)”.

Bolsonaro, el nuevo macho alfa del neoliberalismo sudamericano

Tormentas

¿Cómo explica el macrismo el supuesto pasaje triunfal del G20, lágrimas en el Teatro Colón incluidas, a ocupar sólo un rinconcito en la vidriera global de Davos? Nuevamente, en el año 2016, los CEOs de las grandes compañías globales deshacían sus agendas para poder conectar con el hombre que encarnaba el “milagro argentino”; hoy, el parte informativo más destacable de la delegación argentina muestra a Sandleris ayer en una mesa sobre mercados emergentes (Emerging Markets Outlook) transmitiendo una meta desabrida: “reducir la inflación es mi gran desafío, pero no será tarea de un solo año”.

Hernán Letcher, Director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advierte a Nuestras Voces que los malos augurios económicos publicados no harán retrotraer al gobierno argentino: “Las medidas de austeridad del Fondo conducen lógicamente a una retracción económica. Igualmente, el vaticinio del FMI no creo que genere impacto en Davos. Primero, porque el Fondo ya había anunciado el retroceso argentino; entonces, ahora básicamente el board confirmó esos guarismos. En segundo lugar, la pretensión argentina en Suiza, como antes en la cumbre del G20, pasa por mostrar al país cumpliendo el férreo mandato fiscal de los organismos internacionales de crédito. Sencillamente, Cambiemos estima que de esa forma insertan al país en la lógica del mercado global”.

A su vez, el referente del CEPA amplia lo dicho y recuerda que el pesimismo del FMI es menor en comparación con las propias proyecciones efectuadas por la Casa Rosada: “Cambiemos no busca mostrar una suba del PBI en la vidriera mundial, no forma parte de sus expectativas. No me parece un argumento entendible, aunque sí veo una constante en ese libreto desde diciembre del 2015. Ahora bien, ¿esa mentada confiabilidad sirve para que lleguen inversiones? Indudablemente, no. Además,  los propios datos del presupuesto nacional reconocen una caída de la inversión de casi diez puntos. Entonces, pasamos de un primer Davos, que iba a derivar en una lluvia de inversiones, a una cumbre de negocios donde el gobierno concurre reconociendo una estrepitosa caída de la inversión y mostrando como un único pergamino la obediencia ciega al programa de ajuste del Fondo”.

Neoliberalismo zombie

Sobre la no concurrencia del ex CEO de SOCMA en Davos, Letcher otorga una explicación en línea con la intención siempre presente en el equipo de comunicación de correr al presidente de fotos tormentosas: “Mauricio Macri no participa en Davos porque, precisamente, me parece que no quiere una vez más venir del Foro con las manos vacías. Recordemos que el flujo de inversiones en estos tres años sigue siendo menor al registrado durante el 2015. Entonces, un nuevo viaje a esa cita de negocios lo dejaba muy expuesto en su fracaso”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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