Bolsonaro-Macri: un Mercosur con productores desprotegidos y miembros desunidos

Compartir

En la Cumbre de Santa Fe Bolsonaro y Macri terminaron de moldear el Mercosur neoliberal y aperturista. Avanzaron con nuevos acuerdos de libre comercio y habilitaron a los socios a cortarse solos con pactos comerciales individuales. Desprotegen así a productores, aniquilan la unión de la fuerza y las ventajas estratégicas del mercado interno en favor de acuerdos que solo sirven a corporaciones y multinacionales. Su máxima aspiración es un acuerdo con EEUU, que aún resulta lejano.

La cumbre del Mercosur en Santa Fe finaliza hoy con el anuncio de sus Jefes de Estado de profundizar la firma de acuerdos de libre comercio con otras potencias tras el criticado consenso alcanzado con la Unión Europea. El Cono Sur se apresta a desregular su andamiaje aduanero con Canadá, el club de países EFTA (Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein), Corea del Sur y Singapur. A su vez, Mauricio Macri y Jair Bolsonaro proponen abrir la economía de la entente con los Estados Unidos a mediano plazo. Por último, en pos de flexibilizar el bloque, los mandatarios podrían acordar dar libertad de acción a sus miembros para que puedan suscribir pactos aperturistas unilaterales

Los seis Jefes de Estados de la región reunidos en la ciudad de Santa Fe harán hoy por la tarde la clásica foto de mandatarios del bloque Mercosur en el Centro de Convenciones Estación Belgrano, un antiguo nodo ferroviario restaurado. Mauricio Macri, de Argentina, Jair Bolsonaro, de Brasil, Tabaré Vásquez, de Uruguay, Abdo Benítez, de Paraguay, más los representantes de dos países cuyo estatus en la entente es de membrecía no plena, el chileno Sebastián Piñera y su par boliviano Evo Morales, sonreirán y levantarán al unísono sus manos a modo de saludo.

Antes, Macri entregará la presidencia pro tempore del organismo a su colega Jair Bolsonaro. Ese traspaso no presupone grandes corrimientos en la marcha de la alianza mercosureana. Primero, porque la burocracia del Mercosur no delega grandes atributos a la comandancia rotativa. Pero, principalmente, porque Macri y Bolsonaro hoy actúan de forma coordinada en su intento de liquidar todo el andamiaje proteccionista aduanero conjunto desprotegiendo a productores y beneficiando a corporaciones y multinacionales. Tras el fuerte involucramiento de ambos presidentes en la firma del acuerdo político alcanzado semanas atrás con Bruselas para pactar una zona de libre comercio transoceánica, Macri y Bolsonaro utilizaron el marco protocolar de la 54 cumbre de Santa Fe para insistir en la firma de nuevos TLC (tratados de libre comercio) con otros países o bloques.

Macri y Bolsonaro le regalan el Mercosur a las corporaciones

 

En la hoja de ruta aperturista del Mercosur aparecen negociaciones abiertas con diversos actores estatales o bloques integracionistas, de diversos tamaños económicos, y ubicados en zonas geopolíticas distintas: desde América del Norte hasta Asia. Los equipos económicos del Palacio San Martín y del Palacio Itamaraty presentes en suelo santafesino dieron a entender estos días que en el actual semestre quizás haya rubricas unificadas con el club de países EFTA (Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein), y con Canadá. A su vez, de acuerdo a lo trascendido ayer en las páginas del diario montevideano El País, la patria mercosureana tiene agendado el siguiente cronograma flexibilizador para el 2020: “El Mercosur busca nuevos horizontes en Asia, aspirando a sellar un pacto comercial amplio con Corea del Sur en 2020 y avanzando en las conversaciones con Singapur”. Por último, la fiebre librecambista del bloque regional, encarnada en el liderazgo del dúo Macri- Bolsonaro, pretende sellar un apretón de manos open friendly con Donald Trump. Sin embargo, eso parece ser una más pose de ambos para ganar legitimidad doméstica ante las élites locales.

En principio, hasta el propio diario local La Nación, tras recoger la opinión de importantes inversores de Wall Street, desestimó en un reciente artículo de su corresponsal en los EE.UU. la posibilidad de un acuerdo con múltiples obstáculos. Siendo uno de los escollos principales la no complementariedad de las dos economías, ya que la canasta exportadora primaria argentina colisiona con los intereses de unos farmers gringos más subsidiados que los propios agricultores franceses e irlandeses molestos por el pacto alcanzado entre sus gobernantes y los nuestros.

Además, el propio ministro de Producción Dante Sica advirtió el último lunes que, al contrario de Brasil, el gobierno argentino desea postergar la negociación del TLC con Estados Unidos hasta que no se haya alcanzado la rúbrica final del tratado con la Unión Europea. Sica evidenció que la Casa Rosada busca evitar un nudo parlamentario ya que los distintos tratados multilaterales deben tener aprobación del Congreso. El oficialismo, entonces, primero busca conseguir el aval legislativo al consenso alcanzado con Bruselas. Para el macrismo, el acuerdo con EE.UU. queda para más adelante.

Por lo mencionado queda claro como la agenda del Mercosur ha quedado centrada en la dimensión comercial. Por supuesto, ese tópico suele ocupar el vértice en la agenda mancomunada que hilan las zonas de convergencia estatal. Sin embargo, los gobiernos de la cuenca del Plata han abandonado la pretensión, al contrario de lo registrado durante el proceso de integración vívido a inicios de siglo, de aunar una gobernabilidad común que beneficie a las ciudadanías ya sea en la homologación de los planes educativos, en la articulación de políticas ambientales comunes o en la sincronización de una arquitectura laboral que pueda responder a desafíos como la robotización del trabajo.

Para Macri y Bolsonaro es libre comercio, o nada. A modo de placebo, los mandatarios del Mercosur anunciaran hoy que el servicio de roaming ya no corre en los servicios de telefonía celular realizados dentro de la frontera común. Y, como suele suceder en los últimos mítines regionales, el Mercosur se ha pronunciado contra el gobierno de Nicolás Maduro, al que endilga toda responsabilidad en una situación política y social delicada, sin jamás mencionar el bloqueo económico ejercido por Estados Unidos contra el país vecino.
Nuestras Voces habló con el profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional De San Martín Alejandro Frenkel para incorporar su lectura académica a la marcha librecambista del Mercosur. Sobre cuán significativo es abrir nuestros mercados a los países del EFTA y Canadá, Frenkel advirtió que: “No son economías gravitantes para el Mercosur. Tal vez lo sea Canadá para Argentina porque está entre los diez socios comerciales más importantes del país. En todo caso, el acuerdo con el espacio EFTA suma, quizás, desde lo simbólico porque funciona como una especie de extensión que confirma el acuerdo alcanzado con Bruselas. Ahora bien, la negociación con Canadá abre una zona de riesgo similar a la precipitada tras el entendimiento con la Unión Europea. Lo digo en el sentido de que el país norteamericano posee una estructura productiva competitiva en lo agrícola, y con un apoyo estatal muy destacada hacia su sector primario”.

Macri pasó de la «lluvia de inversiones» a la catarata de importaciones

 

¿Estados Unidos tiene intención de firmar un TLC con los socios mayores del Mercosur?, pregunta Nuestras Voces a Frenkel. El especialista de la UNSAM considera que: “Es probable, y considero que hasta deseable, por parte de la administración Trump firmar un TLC con las mayores economías del Cono Sur. Porque, al contrario de lo que él mismo pregona, Trump no es partidario del proteccionismo. En todo caso, la Casa Blanca busca redefinir todos los marcos de libre comercio generados por Obama con cláusulas nuevas que ahonden la asimetría a favor de ellos. Además, Trump lo vendería como un acuerdo a favor de mitigar la presencia de China en la región. Es más, es probable que Uruguay y Paraguay deseen sumarse al TLC con Estados Unidos”.

También buscamos saber la opinión de Frenkel sobre cuáles serán los actores económicos de la región más perjudicados en caso de que el bloque profundice el levantamiento de las barreras aduaneras. “A ver, la rama de la producción láctea va a ser muy afectada. Los acuerdos con la Unión Europea y con Canadá van a generar un alto impacto en dicho sector. De hecho, cuando se renegoció el NAFTA (EE.UU., México, Canadá) el Primer Ministro canadiense hizo muchas concesiones en ese segmento, lo que le valió muchas críticas internas. Por lo tanto, no creo que (Justin) Trudeau resigne nada en el rubro lácteo en caso de llegar a un acuerdo con el Mercosur. En segundo lugar algunas economías regionales van a quedar muy expuestas. Por ejemplo, los productores de vinos serán afectados porque la parte vitivinícola se liberaliza en el tratado con la Unión Europea”.

Por último, Frenkel advierte lo siguiente: “Pero, principalmente, los sectores industriales de Argentina y Brasil ingresarán a competir en un tablero asimétrico. Las alarmas más significativas sonarán en la producción de autos, en el rubro textil. Por último, las grandes empresas públicas también serán perjudicadas porque no podrán expandir sus servicios sino prima una justificación comercial. Por ejemplo, si Aerolíneas Argentinas desea establecer una ruta para mejorar la conectividad del país, no podría hacerlo porque el tratado con Europa veda ese tipo de iniciativas”.

Comentarios

Comentarios

Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 20/10/2019 - Todos los derechos reservados
Contacto