Cecilia Gómez Mirada: “Viene un peronismo del siglo XXI”

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Cecilia Gómez Mirada integra el círculo cercano del presidente Alberto Fernández. Es referente de la usina de ideas Agenda Argentina y forma parte del Grupo Callao junto a Santiago Cafiero, y Matías Kulfas, entre otros. El feminismo como parte del movimiento nacional y popular. La perspectiva de género como una propuesta transversal en todas las áreas del Estado. Las nuevas formas del trabajo. La integración latinoamericana en esta nueva etapa. “Es muy claro el compromiso de Alberto con la región”, asegura la dirigente.

Fotos: Joaquín Salguero

 El excesivo calor en la ciudad de Buenos Aires fuerza un camino penitencioso a los peatones, todos procuran deambular por las aceras donde llega algo de sombra. En el terreno político nacional la sensación térmica de la transición presidencial alcanza picos de temperatura similares. El presidente saliente, Mauricio Macri, acarrea una jornada de traspiés demasiado vívida para un mandatario que transita el epílogo final de su mandato: su Secretario de Salud acaba de renunciar, en paralelo su oposición en el club Boca Juniors oficializa la lista más competitiva al macrismo de los últimos años. En simultáneo, el presidente electo Alberto Fernández continúa en el pulido fino de dos temas acuciantes previo al 10 de diciembre: la designación de su gabinete de ministros y el encauzamiento de las negociaciones con el FMI.

Nuestras Voces pauta una entrevista esa tarde reverberante de sol en un bar cercano a la Casa Rosada con Cecilia Gómez Mirada, que integra el círculo cercano del presidente entrante. Las sombrillas generosas del lugar establecen pequeños remansos de aire, en uno de ellos conversan Santiago Cafiero, presumible futuro Jefe de Gabinete de Ministros, con Miguel Cuberos, amigo de Alberto Fernández y probable Secretario de Asuntos Estratégicos. Gómez Mirada, Directora de Políticas Públicas en Defensoría del Pueblo de Provincia de Buenos Aires, referente de la usina de ideas Agenda Argentina y miembro del Grupo Callao, saluda a Cafiero y combinan en seguir conversando después un tema que parece concitar la atención de ambos.

Comienza el reportaje con una dirigente joven, identificada con la ola verde feminista, que ha trabajado a metros de Fernández durante la campaña presidencial en sus aspectos logísticos, para conversar sobre el nuevo ciclo político argentino, en el que Gómez Mirada parece que tendrá un protagonismo importante.

–Suele hablarse con cada vez más insistencia del Grupo Callao por ser la última construcción política del futuro presidente. Fuiste parte de esa convocatoria, ¿cómo se generó? ¿Cuál era la agenda que los unía?

 –Viéndolo en retrospectiva me asombra todo lo qué pasó. El Grupo Callao nació de una convocatoria muy generosa de Alberto Fernández a compañeros con alguna experiencia de gestión pero sin haber protagonizado lo que suele denominarse un cargo de primera línea en el Ejecutivo. En términos generacionales teníamos un tronco identitario común. Alberto nos remarcaba que pensaba una construcción similar a lo que fue en su momento el Grupo Calafate. Desde esa concepción un grupo de dirigentes jóvenes comenzamos a trabajar con él, comenzamos a pensar en la Argentina que venía, a delinear si se quiere un peronismo del siglo XXI. Nuestros primeros debates internos tenían dos premisas, una pasaba por no obviar el pesado contexto neoliberal de la etapa, y la otra tenía cómo horizonte la necesidad de generar la unidad política necesaria para vencer en el terreno electoral. Entonces la unidad del peronismo fue un eje rector del Grupo Callao. Es decir, obviamente que Alberto conocía a dirigentes políticos con otra experiencia y rango pero prefirió articular un grupo con un sesgo generacional emergente.

La restauración progresista

–Dada tu cercanía con Alberto Fernández en la campaña presidencial, ¿qué podes contar de su metodología de trabajo? ¿Cómo articula su proceso de toma de decisiones?

–Es una persona muy generosa y responsable. Lo veo muy comprometido con los problemas de la Argentina, para mí es uno de los mejores cuadros políticos que tenemos. En ese sentido creo que tiene los atributos indispensables para llevar adelante una presidencia que será compleja. Por eso él siempre remarca que no va a poder hacer su trabajo solo y que necesita instrumentar un gran acuerdo social. Alberto insiste en que va a hacer un presidente que va a trabajar en línea con 24 gobernadores. Vuelvo a su identificación con la búsqueda de construir consensos, así como la idea de la unidad fue parte constitutiva del Grupo Callao, el objetivo de hilvanar denominadores comunes estuvo presente en la campaña presidencial, por eso insistió tanto en la idea de recuperar una impronta federalista.

–Mencionaste la idea de un peronismo del siglo XXI, ¿cuáles serían los contornos programáticos de esa convocatoria?

–Aclaro que es una opinión personal, para mí el peronismo del siglo XXI es una idea rectora. Han surgido en los últimos años actores sociales con mucha fuerza como el movimiento feminista, entonces ese emergente tiene que estar expresado en un movimiento nacional y popular que nunca obvió a los sujetos con nuevas proclamas. También debemos estar atentos a las nuevas formas de integración regional, a las nuevas formas del trabajo, a esos elementos me refiero, sin abandonar claro nunca nuestras banderas históricas, la soberanía política, la justicia social y la independencia económica.

–¿El feminismo será parte constitutiva del gobierno de Alberto Fernández?

–Por lo pronto va a haber un ministerio de la Mujer, algo que no es menor porque necesitamos un ámbito presupuestario sólido que pueda trabajar interdisciplinariamente con todas las áreas del Estado con un objetivo común. Más allá del nombre, no sé si será ministerio de la Mujer o de la Igualdad, es indispensable que el futuro gabinete tenga esa nueva incorporación. Esos dos ejes, presupuesto y transversalidad, son necesarios para que las políticas de género puedan tener un enraizamiento central en la estructura del Estado.

–Alberto Fernández fue muy explícito en su apoyo a la ley de despenalización del aborto. Ahora bien, ¿ese posicionamiento no colisiona con otro presupuesto suyo, el fin de la grieta, teniendo en cuenta que una gran parte de la población se identifica con los denominados pañuelos celestes?

–Creo que Argentina tiene temas más importantes: el hambre, el desempleo, los cierres de fábrica. Alberto fue muy claro en referir la posibilidad de interrumpir el embarazo como un tópico de la salud pública, entonces ese tema debería abordárselo desde esa perspectiva. Si Alberto decide llevar ese tema al Congreso considero probable que ese tema decante luego de una forma no traumática tal como sucedió con debates legislativos similares como el proyecto de matrimonio igualitario.

–Por lo que decís, ¿intuís que la agenda de los primeros cien días va a estar abocada a la pelea contra el hambre y por la recuperación del trabajo?

–Sí, claro, Alberto viene indicando eso, son temas que además están relacionados con la recuperación del mercado interno. Por supuesto no va a ser fácil porque esas peleas deben darse con un Estado fuerte y la actual gestión va a dejar un Estado destruido. Hay que tener siempre en cuenta que iniciaremos una gestión donde uno de cada dos pibes o pibas de la Argentina está por debajo de la línea de la pobreza.

–Integrás Agenda Argentina, una red de investigadores y grupos de estudio. Han tenido un protagonismo significativo en la campaña articulando debates, ideas, propuestas. ¿Cómo se piensan para la nueva etapa política, con qué rol, con cuál agenda?

–Desde Agenda Argentina venimos diciendo que vamos a tener el oído puesto en las demandas sociales, más allá de que algunos compañeros vayan a estar involucrados en la gestión pública, eso no implica que vayamos a estar desatentos a lo que suceda en el territorio, esa es una de nuestras premisas. Entonces Agenda Argentina va a intentar articular ese puente, observar y recolectar las nuevas demandas para después elevar esas situaciones a los compañeros que van a tener responsabilidad de gestión. Ese será nuestro norte, o mejor dicho nuestro sur.

–Como sos parte del debate de ideas en Argentina nos gustaría saber cuál es tu lectura de las declaraciones dadas por la intelectual Rita Segato contra Evo Morales en el actual contexto de golpe militar.

–Me parece que no es el momento indicado para hacer ese tipo de planteos. Hoy hay en proceso un golpe de Estado en Bolivia, eso es lo central. Lo prioritario entonces sería advertir que Evo Morales, más allá del debate sobre su supuesto perfil patriarcal, es un presidente exiliado que no pudo finalizar su ejercicio legítimo de gobierno.

–Última pregunta, algo relacionada con la coyuntura boliviana. Precisamente, Alberto Fernández ha sido muy claro en la idea de recuperar la integración regional, ¿pensás que ese tópico será otro de los ordenadores del gobierno de Fernández?

–Me parece que Alberto va a ser un presidente compañero que va a estar a la altura de las circunstancias en la actual sensible coyuntura regional. Creo que la actitud de Alberto durante la interrupción del orden democrático en Bolivia fue muy clara tanto apoyando a Evo Morales como exigiendo a (Mauricio) Macri una actitud diplomática mucho más clara. Su compromiso con la región también estuvo muy claro en su defensa activa exigiendo la libertad del ex presidente Lula Da Silva.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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