Celebrar ya es un lujo

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Preparar una cena para Nochebuena o fin de año costaba 915 pesos en 2015. Ahora los mismos productos se consiguen por 2.176 pesos: un 138 por ciento más caros. Según reveló un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) los aumentos duplican la inflación promedio y afectan a los sectores más vulnerables. Sin precios cuidados y con menos dinero, celebrar se vuelve cada vez más difícil.

Celebrar la navidad y el año nuevo se volvió un lujo: eso demuestra un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en el que se observa un 138 por ciento de aumento en los productos clásicos de la cena familiar. La mesa de dulces aumentó un 78 por ciento mientras que las canastas navideñas cuestan un 120 por ciento más que hace dos años.

Como es costumbre, el panorama empeora para aquellos grupos familiares más vulnerables ya que para poder celebrar las fiestas deberán destinar un 30 por ciento de su salario mínimo, vital y móvil en una única cena. El porcentaje asciende a un 38 por ciento en el caso de la jubilación mínima. En un contexto de ajuste, el cambio azota y la revolución de la alegría se lleva puesto también el encuentro familiar.

Sí, se puede… estar peor

Una fiesta para pocos

La cena para este fin de año alcanza los 2.176 pesos. Un 138 por ciento más caro que en 2015, cuando los valores de los mismos productos en iguales cantidades costaban 915 pesos. En 2016, el valor era de 1.632 pesos. Para el estudio, el CEPA contabilizó la compra de queso, salamín, fernet, vacío, asado, pollo, chorizo, tomate, lechuga, pan, gaseosa cola, vino de mesa, sidra y helado para 5 a 6 personas.

El mismo informe demuestra que los desproporcionados aumentos no guardan relación directa con la inflación: “La inflación promedio acumulada desde diciembre 2015 es de 70% y la inflación desde diciembre 2016 es de 24% aproximadamente, con lo cual se refleja que los alimentos de la cena crecen en ambos casos muy por encima de la inflación publicada (138% y 33% respectivamente)”.

En relación a diciembre de 2015, el fernet aumentó más de tres veces su valor, la lechuga cuesta 320 por ciento más, el tomate 257 por ciento y la carne (vacío y asado) superó el 70 por ciento. La comparación de los productos se puede observar en el siguiente gráfico:

El aumento de los costos para la cena familiar va de la mano con el ajuste sufrido en los hogares representado por los tarifazos a los servicios públicos, el aumento del desempleo y la pérdida de poder adquisitivo.

El postre, cosa de ricos

La mesa de dulces que midió el CEPA es popular. Aún así, dependiendo de los productos, se ven incrementos de hasta un 105 por ciento. Compartir un champagne, una sidra, dos pan dulces, un budín y frutas secas le costará a las familias 530 pesos. Aquello mismo en 2016 valía 398 pesos y en 2015, 298. Esto implica un encarecimiento de casi el 80 por ciento en los últimos dos años.

En el caso de la mesa dulce, los productos que mayor incremento sufrieron fueron la sidra (un aumento del 109 por ciento) y las frutas secas (105 por ciento más).

Sin precios cuidados, sin cajas navideñas

El vaciamiento de las políticas de precios cuidados ya no es novedad. Sin embargo, hoy vuelve a repercutir fuertemente en el acceso a una canasta navideña digna. Durante los años 2014 y 2015 el programa incluía una caja con seis productos que costaba entre 54 y 59 pesos según la provincia. La misma incluía sidra, turrones, pan dulce, garrapiñada, maní con chocolate y budín con chocolate.

Aquella canasta ya no existe. En su lugar, las familias sólo pueden acceder a través de las cajas navideñas de las propias cadenas de supermercado, a mayor precio y con menor cantidad de productos. El informe del CEPA lo explica: “La canasta verde que ofrece Plaza Vea (la más barata entre las ofrecidas por los grandes supermercados) tuvo un incremento de 20% entre 2016 y 2017, hoy cuesta $119. Pero si se compara con la desaparecida opción de precios cuidados el aumento respecto de 2015 es de 120% (recordemos, la inflación promedio entre 2015 y 2017 es sólo de 70%: los alimentos crecieron más que el promedio)”.

El desborde que no llega

La cena, la mesa dulce y el postre implica para una familia tipo gastar 2.706 pesos en una única cena. Es decir, que sólo para 5-6 personas se requieren alrededor de cinco mil quinientos pesos para cenar en nochebuena y fin de año. El salario mínimo, vital y móvil es de 8.860 pesos. La jubilación mínima actual es de 7.246.

Mientras los sectores más pudientes continúan gozando de beneficios impositivos con la quita de retenciones para el sector agropecuario, la quita de impuestos a mineras, autos de alta gama y champagne, las familias tipo del país pierden incluso el acceso a unas fiestas dignas.

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