“Con Kicillof se viene una gestión muy cercana a los intendentes”

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Francisco «Paco» Durañona llegó a intendente de San Antonio de Areco en las elecciones en las que María Eugenia Vidal arrasó. Fue referente peronista central del campo en las PASO para Axel Kicillof y se convirtió en candidato a senador provincial. Asegura que Vidal  «militó, abrazó y aplaudió todas las medidas de Macri. Ha firmado con su puño y letra aumentos de tarifas irracionales. Eso quedó plasmado en los resultados electorales». Y sobre Kicillof: «Necesitamos un Gobernador que sea un coordinador de los 135 municipios que componen la Provincia. Y Kicillof, más allá de los colores políticos de cada jurisdicción, tiene claro que va a gobernar para los intereses de todos esos territorios».

Fotos: Joaquín Salguero

Francisco “Paco” Durañona está esperando que alguno de sus cinco hijos no acapare el control remoto de la única televisión de la casa para comenzar a ver la serie del libertador bolivariano “Simón Bolívar”. Por el momento, la ajetreada demanda hogareña, marcada por los deseos de sus nenes más chicos y de los ya más adolescentes, no ha dado lugar para que el Intendente de San Antonio de Areco pueda poner play a la historia que recrea la vida del independentista venezolano. Durañona no se queja de ver postergado su consumo cultural doméstico. “Cuando nos sentamos con los nenes en el sillón a ver algo, eligen ellos. Para mí está bien, porque es el momento del encuentro familiar y lo disfruto mucho”, cuenta Durañona a Nuestras Voces en un bar porteño, ubicado en la frontera donde termina Palermo y nace Colegiales.

Francisco Durañona es alto, fornido, de cuello rocoso. Con ese porte buscaba sostener y acompañar el empuje del pack de forwards cuando jugaba al rugby como segunda línea. Lejos de ese deporte, ahora usa ese tesón para apoyar una avanzada de carácter político, la que está haciendo el peronismo bonaerense en el interior agropecuario para congraciarse con el electorado de esa zona. Las últimas derrotas del justicialismo en el distrito más importante se dieron de forma nítida en las pequeñas y medianas localidades «del campo», alejadas de la zona metropolitana.

Y en ese movimiento “Paco” Durañona ha jugado de capitán en las PASO, ya que había cantado victoria en las urnas cuando toda esa ancha porción del mapa de la Provincia estaba pintado de amarillo. En el año 2009 Durañona ganó los comicios como concejal por solo cinco votos de diferencia cuando el entonces candidato a diputado nacional Néstor Kirchner perdió contra Francisco De Narváez por una distancia contundente en ese distrito. De vuelta, en los comicios municipales del 2015, el hombre de Areco, pero nacido y criado en Capital Federal, ganó su comuna cuando la actual gobernadora María Eugenia Vidal había logrado que sus candidatos a Intendentes arrasaran en esa sección electoral.

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En la siguiente entrevista el actual candidato a Senador provincial va a dar cuenta de una narrativa justicialista con poco tránsito en los medios de comunicación, ya sean concentrados o populares. Francisco Durañona explica por qué perdió Vidal y da detalles de la forma que Kicillof ganó la provincia. Para Durañona el poder administrativo bonaerense está depositado para contener a las grandes ciudades. Con esa lógica de políticas públicas, advierte el Intendente de San Antonio de Areco, los municipios que concentran más población seguirán expandiéndose. Para revertir esa tendencia demográfica, dice Durañona, hay que establecer más Juzgados en las pequeñas urbes, o se deberían irradiar más unidades educativas en esas localidades, además de cambiar la matriz productiva a favor de los pequeños productores del campo. Todo ese capítulo de medidas se puede resumir en una palabra, una de las favoritas en el diccionario político de Durañona. Ese término es arraigo. Es decir, la búsqueda del Estado para evitar que la gente migre de sus pueblos a los municipios de más población.

-¿Qué lectura política haces de los resultados del domingo?

-Creo que marcan el fracaso del gobierno de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal, y de Juntos por el Cambio como coalición política. Siempre sostuvimos que este gobierno había perdido legitimidad desde que fue cabal para la ciudadanía que no iban a cumplir sus promesas de campaña como «Pobreza Cero» o «Unir a los argentinos». De esa manera hasta actores sociales que fueron aliados a ellos, como sectores vinculados a la producción agropecuaria, se sintieron traicionados por el gobierno. 

En otro plano, los docentes se han sentido muy maltratados por la gestión nacional y provincial. Además, la ciudadanía ha percibido que hay una falta total de gestión en la provincia de Buenos Aires: no se construyeron escuelas, no se construyeron viviendas, no se avanzó en una mejor salud pública. La Gobernación despreció a los gobiernos locales, en vez de fortalecerlos. No transfirieron recursos, no delegaron cuotas de poder. En fin, el corrimiento del Estado para no contener la crisis económica que su modelo de extranjerización avaló ha generado un gran rechazo de todos y todas.

-En tu balance trazas un paralelismo entre Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

-Nunca creí que existiese un diferencial entre ellos. Vidal siempre fue, es y seguirá siendo lo mismo que Mauricio Macri porque su actividad política marca eso. Hasta trabajó en Boca Juniors con Mauricio Macri. Militó, abrazó y aplaudió todas sus medidas. Ha firmado con su puño y letra aumentos de tarifas irracionales. Eso quedó plasmado en los resultados electorales. 

Espero que Macri recapacite y no muestre la ceguera y sordera ante los resultados que evidenció en la conferencia de prensa del lunes. En esa presentación Macri demostró lo que es, un hombre encerrado, que solo escucha a dos o tres personas. Cada vez está más encerrado y así está llevando a la Argentina hacia un precipicio. Es momento de actuar con mucha seriedad, responsabilidad. Los que estamos a cargos de gestiones tenemos que hacer lo necesario para que el impacto de la crisis sea el mínimo posible. Macri tiene que terminar su mandato el 10 de diciembre. Yo creo que el resultado es irreversible, entonces tenemos que aprovechar estos meses para ir de a poco explicando con seriedad cuáles son las medidas que se van a tomar.

-¿Cómo ves la relación del peronismo bonaerense con Axel Kicillof? 

-Por lo que vi en la campaña y por lo que pude hablar con él creo que Kicillof va a marcar un liderazgo positivo en el justicialismo de la Provincia. Primero, porque trae un aire fresco generacional. En segundo lugar, percibo que tiene un buen trato con la gente, no desmedido; es decir, observo que busca un contacto real con la gente, que le da importancia a escuchar al otro, al vecino. Y esos gestos los percibí cuando lo vi recorrer localidades muy pequeñas, de nula incidencia en lo electoral. A su vez, también note que incorpora lo que le transmitimos los jefes comunales acerca de los problemas de los territorios que conocemos muy bien. Y todo eso no solo me parece una novedad, si no que me parece necesario. Necesitamos un Gobernador que sea un coordinador de los 135 municipios que componen la Provincia. Y Kicillof, más allá de los colores políticos de cada jurisdicción, tiene que gobernar para los intereses de todos esos territorios, cada uno anclado en demandas muy diversas. Pero creo que Axel eso lo tiene muy claro. Lo hemos hablado. Se viene una gestión que va a estar muy apoyada y trabajando junto a los Intendentes.

-En relación a las administraciones provinciales de Daniel Scioli, ¿Qué errores debería obviar el próximo Gobernador, qué políticas deberían profundizar?

-Primero dejar de tomar a la Provincia como un trampolín para lanzarse con fuerza en el escenario nacional porque eso implica no asumir como propios los problemas del distrito. En segundo lugar la próxima administración tendría que aprender a diferenciar las problemáticas de los grandes centros urbanos del conurbano de los problemas o trabas productivas de las grandes ciudades del interior. 

A su vez, debemos trabajar con fuerza en las políticas de arraigo local. Hay que fomentar el desarrollo de las pequeñas comunidades. Los jóvenes de los pequeños municipios tienen que dejar de migrar a las ciudades para hacerse de un futuro. Y eso se logra haciendo más universidades en el interior de la Provincia, o generando políticas de acceso a la vivienda en esas jurisdicciones semirurales. El apuntalamiento del desarrollo ferroviario también es clave en el sentido de lo que vengo marcando. Necesitamos que los pueblos vuelvan a tener su estación de trenes de pie, para mejorar la conectividad y el desarrollo del lugar.

Otro tema que pasa desapercibido es el de los puertos. Eso también hace al desarrollo de ciertas zonas de la provincia. Hoy muchos puertos están privatizados, lo que implica entregar la administración del desarrollo fluvial a intereses extranjeros. Hoy no se producen más barcos en los astilleros bonaerenses. Y esas plataformas fluviales son claves para apuntar a zonas productivas de la Provincia que solo ven crecer su índice de desocupación.

Por nuestro peso, en población, en demografía, la Provincia tiene que ser la locomotora del desarrollo nacional. Tenemos que ponernos ese objetivo. Y para eso hay que arremangarse y embarrarse para dar peleas claves. Para mí debemos animarnos a plantear una reconfiguración jurídica y política de la Provincia. No podemos tener localidades de 80 mil habitantes y municipios con menos de dos mil personas. Eso me parece incongruente. 

-¿Ese objetivo implicaría desconcentrar los partidos electorales tal como están diseñados hoy?

-Sí, debemos dar ese debate. Por lo pronto, no podemos encarar el desarrollo demográfico de la Provincia para contener el ánimo de cual o tal Intendente. Hay que repensar el desarrollo de Buenos Aires y ponernos en sintonía con las demandas del siglo XXI. Hoy el mundo se ha volcado a un esquema de proximidad. Entonces, debemos darnos políticas de desarrollo y transporte para que se puedan arraigar nuestras poblaciones al territorio. Todo lo que sea descentralización o transferencia de recursos a los municipios ayuda a consolidar ese objetivo.

-Por eso insistís tanto en las políticas de arraigo.

-Me gustaría explicar ese tópico desde las políticas de Seguridad. La Gobernadora insiste mucho con que ha combatido a las mafias. Ahora este gobierno no ha creado un solo tribunal en toda la provincia de Buenos Aires. El 90% de los municipios del interior no tienen Fuero Criminal y Correccional. Hoy una mujer que sufre violencia de género en mi localidad requiere hacer un viaje de sesenta kilómetros para encontrar un fiscal o un defensor oficial. Y si esa mujer vive en Ayacucho tiene que hacer un viaje de 130 kilómetros. 

Entonces para demostrar un compromiso a favor de la seguridad en la Provincia no hay que mostrarse tumbando la pared de una cocina de paco con un martillo, hay que hacer las cosas de forma menos publicitaria y más institucional. Cada territorio debe tener garantizado el acceso a la Justicia para su población. Cada territorio debe tener garantizado un buen acceso a la educación pública y eso también debe implementarse en las pequeñas localidades rurales. Eso es el arraigo.

-Ya me diste tu opinión sobre la relación del peronismo de la provincia con Axel Kiciloff, ¿Cómo ves el reencuentro del justicialismo de la Provincia con Sergio Massa?

-Me parece interesantísimo que podamos consolidar un frente político con diversidad. La heterogeneidad en la construcción va a disminuir la posibilidad de volver a cometer errores. Cuánto más podamos escuchar al otro en el peronismo al momento de tomar decisiones trascendentes menos pasos en falso vamos a cometer. En definitiva, la cerrazón fue lo que nos terminó perjudicando a nuestro espacio político en el 2015. Por encerrarnos, por no escuchar, por dividirnos y separarnos, fue que terminamos perdiendo la elección. Entonces vamos a tener que hacer un gran esfuerzo para construir un nuevo frente político. Es lo que te demanda la sociedad además. La gente no quiere fanatismos ni planteos uniformes. Vamos a tener que profundizar la conversación y el diálogo interno en el peronismo, y también con el resto de las fuerzas políticas que no forman parte de nuestro frente. Necesitamos construir una nueva institucionalidad, pero no una institucionalidad fría, propia de eruditos, sino construir una gobernabilidad donde la gente tenga una participación directa y decisiva.

-Hablando de reencuentros, y como parte que sos del peronismo del interior, ¿cómo ves el deshielo político que está intentando hacer el justicialismo con los sectores del campo?

-Primero, debemos explicitar que la crisis fue generada en un principio por una iniciativa ideada por Martín Lousteau, que hasta ahora no reconoció su error. Después, claro, nosotros cometimos un error extraordinario al confundir el campo con los fondos de inversión financieros que especulan con el agronegocio. No supimos discriminar los distintos actores que integran la comunidad agropecuaria. Nos va a costar mucho poner paños fríos, esa herida política no se va cicatrizar de inmediato. 

En términos de políticas públicas rurales nosotros creemos que viene una etapa muy importante de producción de alimentos. El 70% de nuestra producción de alimentos es consumida por la  población local. Hay que avanzar en la agenda de alimentos saludables a partir del trabajo de la agricultura familiar. Tenemos un drama en ese tema. Argentina es el segundo país en la región en padecer obesidad infantil y obesidad de la tercera edad. El Estado tiene que jugar un rol para que haya más frutas, verduras y hortalizas en la mesa de los argentinos. Eso se logra dándole poder a los pequeños productores y no entregando todo el circuito de la producción a los formadores de precios. Hay que promocionar ferias y mercados de proximidad.

Tenemos que articular con los pequeños y medianos productores, y también con los grandes, con una impronta política que defienda el valor de la tierra, que tenga en cuenta el impacto del cambio climático, debemos impulsar esquemas de chacra mixta en pos de diversificar la producción y no caer en la trampa del monocultivo. Debemos volver a recuperar la producción estatal tambera. Hoy uno o dos monopolios controlan el mercado lácteo. Y eso lo terminamos los argentinos cada vez que vamos a la góndola a comprar un sachet. 

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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