Cristina sobre el FMI: «Al presidente lo maneja Christine Lagarde»

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En el Día de la Bandera la política se mudó a Rosario. Por la mañana, el presidente Mauricio Macri habló 14 minutos ante unas 150 personas, en su mayoría alumnos de escuelas primarias. Su único mensaje político fue llamar «patotero» al sindicalista Hugo Moyano, quien lo apoyó para llegar a presidente y ahora se encuentra distanciado. Por la tarde, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó su libro Sinceramente y se movilizaron más de 20 mil personas para escucharla. Habló de recrear un modelo económico que permita salir del ajuste y la crisis. 

DESDE ROSARIO.- Caminó firme hacia el centro del escenario. Se quedó de pie, con una mano sobre el corazón a modo de agradecimiento. Resonaban los aplausos de las dos mil personas que colmaron al Metropolitano de Rosario, provincia de Santa Fe. Afuera, eran más de 20 mil los que la seguían por pantallas gigantes. En el Día de la Bandera, a 48 horas del cierre de listas, Cristina Fernández presidió el acto más convocante de la jornada en todo el país durante una hora y media.

Por la mañana, en la misma ciudad, el presidente Mauricio Macri dio un discurso de 14 minutos en el gimnasio del club Ciclón, frente a unos 150 asistentes -en su mayoría niños-, mientras afuera cruzaban golpes e insultos seguidores y críticos de la actual gestión de gobierno.

Cristina arribó a la Cuna de la Bandera para presentar su libro, Sinceramente (Editorial Sudamericana). En una entrevista abierta, el escritor y periodista Marcelo Figueras tejió la charla en un recorrido por los distintos capítulos de la obra, con un juego que permitió a la ex presidenta hablar también de la actualidad del país.

Con humor, en medio de varias confesiones de entrecasa, la precandidata a vicepresidenta por el Frente de Todos recordó que su última visita a la urbe del sur santafesino fue hace cuatro años, el 20 de junio de 2015. Tras destacar que Manuel Belgrano es su «prócer preferido», aseguró: «Los recuerdos que tengo de los 20 de junio en Rosario son maravillosos”.

“Aquellos que tenemos vocación política y a los que el voto popular y la sociedad nos ha puesto en lugares de privilegio, en las fechas patrias tenemos que reflexionar sobre la Patria y nuestra historia. No es solamente un feriado, hay que pensar en lo que se festeja», remarcó la exmandataria.

Allí hizo alusión a la realidad que atraviesan hoy cientos de familias argentinas: «Hay que recrear las condiciones para que la gente pueda pensar en otra cosa que no sea en qué va a comer». «No es vida vivir con la garganta y el estómago estrujados porque no sabemos qué va a pasar. Yo siempre pienso que la gente merece vivir mejor”, enfatizó la senadora nacional.

Sandleris, un tecnócrata a la medida del FMI

Sin grises en su discurso, Cristina Fernández trajo a la memoria la agenda del 20 de junio del año pasado, fecha en la cual el gobierno nacional cerró el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “El 20 de junio de 2015 vine a Rosario y era una Argentina sin FMI.¿A quién se le ocurrió firmar con el Fondo un 20 de junio? ¿Lo habrán hecho a propósito?», se preguntó y se respondió: “No sé si lo habrán hecho a propósito o, a lo mejor, entienden la Patria de otra manera”.

Tras mencionar la cantidad de veces que medios de comunicación divulgaron rumores falsos sobre su vida privada, la ex presidenta volvió a cargar con el hiperendeudamiento con el FMI: «Primero decían a que Néstor lo manejaba otra persona o yo, por mi carácter. Después, que él me manejaba a mí. Esto es algo que hacen siempre en gobiernos populares. No veo que digan que a este gobierno lo manejan los empresarios. Nadie dice que al presidente lo maneja Christine Lagarde».

Macri con la bandera de remate

Desde las primeras filas la acompañaban la vicegobernadora electa de Santa Fe, Alejandra Rodenas; el exsecretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, los diputados nacionales, Agustín Rossi, María de los Ángeles Sacnun y Marcos Cleri, legisladores provinciales y autoridades de diversas localidades, dirigentes gremiales -entre ellos, la secretaria general de la Ctera, Sonia Alesso-, y otros.

Como dato político fuerte de la actividad, entre las figuras notorias y para echar por tierra las especulaciones de algunos medios nacionales, se encontraba Roberto Mirabella, actual diputado provincial, mano derecha del gobernador electo Omar Perotti (ausente con aviso, tomó unos días de descanso junto a su familia). A pocos metros, se encontraba también el presidente del Partido Justicialista, Ricardo Olivera.

En un público heterogéneo, con sus 99 años brillaba entre el público Otilia Acuña, Madre de Plaza de Mayo de la ciudad de Santa Fe, quien pidió que la lleven a ver la presentación de Sinceramente. Cerca del escenario, la querida referente repetía una y otra vez su frase preferida: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».

También en primera fila, recibía saludos y elogios la futbolista Macarena Sánchez, reconocida en los últimos meses por luchar y lograr la profesionalización del fútbol femenino en la Argentina.

Recorte en asignaciones familiares, otro requisito del FMI

Néstor

El primer plano a su rostro expuso en las pantallas las lágrimas en los ojos de Cristina cuando Marcelo Figueras recordó a Néstor Kirchner y la relación que los unía. Tras un cerrado aplauso del público, ella dijo que lo que más extraña son sus charlas. “Hablo con mucha gente muy inteligente, muy capaz, pero él tenía ese tipo de inteligencia emocional, o intuitiva”, añoró en un tono más calmo.

Allí contó la historia de cómo se conocieron, se enamoraron y se casaron, por el año 1975. Y relató un par de anécdotas que describían de pies a cabeza a ese hombre con el que compartió tantos años. Que no le gustaba ir a la Catedral, que se negaba a pisar el Teatro Colón, que siempre fue popular y que se aburría con facilidad una vez cumplida la meta.

Como una constante en sus vidas políticas, la expresidenta remarcó que siempre les tocó hacerse cargo de “casas destruídas”, tras malas gestiones. Y enumeró que así ocurrió cuando Kirchner asumió como intendente en Río Gallegos; como gobernador en Santa Cruz (con deudas, sueldos y aguinaldos impagos); y tras la crisis, como presidente de la Nación.

El «Sinceramente» de Alberto Fernández

Desde allí, tras esa licencia para emocionarse, con el libro sobre la mesa, Cristina retomó la atención sobre la gestión macrista y volvió a la carga: «De los problemas que teníamos no los resolvieron y aparecieron otros. Y no pasaron cuatro siglos o cuatro décadas, pasaron sólo cuatro años».

Hoy y mañana

El contraste con el acto de Macri fue abrumador. Frente a alumnos de distintas escuelas rosarinas, el presidente Mauricio Macri brindó un discurso en el que atacó con dureza al Sindicato de Camioneros y alzó la voz para enfatizar que “hay que hablar de la patota del transporte: la Argentina tiene el costo de transporte más alta de toda la región”. “Y no es porque somos un país grande. Es producto de privilegios acumulados de forma ilegal y en forma arbitraria por el señor Hugo Moyano y Pablo Moyano, que lleva a tener el costo del camión más alto de la región”, apuntó el mandatario durante el breve acto matutino.

Por la tarde, en el marco de la presentación de Sinceramente, la precandidata a vicepresidenta por el Frente de Todos se refirió a estas declaraciones y cuestionó: “¿Hoy en Día de la Bandera no había otro tema para tratar? ¿Era necesario en un colegio rodeado de chiquitos insultar a un gremialista? Además de tener mal gusto, es desmemoriado. Hace cuatro años estaban juntos inaugurando un busto de Perón”.

“Nada bueno puede surgir de una Argentina envuelta en odio y divisiones. Se necesita un gran proceso de unidad en el país. Acá, si defendés al pueblo te matan. Te pasan por encima. Y si cuando lo hacés te enfrentas a los grandes capitales internacionales definitivamente te convertís en enemigo de los grandes poderes», declaró Cristina.

Ya sobre los minutos finales, Cristina Fernández volvió a hablar en clave electoral: “Tenemos que decidir los argentinos y las argentinas, si somos capaces de discutir y debatir los problemas que tenemos. De construir una lógica diferente fuera del odio, sin mentiras ni agravios”, concluyó. Los aplausos del público le pusieron punto final a la presentación. Afuera la esperaban 20 mil almas. Salió a saludar, brazos triunfantes en alto, con la vicegobernadora santafesina electa, Alejandra Rodenas. La recepción de ese pueblo en la calle, celebrando su presencia, sin dudas, fue amor.

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