De vuelta al zoo privado

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Poco más de dos años después de haber prometido que convertirían el zoológico en un Ecoparque público, el macrismo volvió a avanzar hacia su privatización (por ahora, parcial).

Publicado originalmente en Nueva Ciudad

La promesa de Horacio Rodríguez Larreta llegó a mediados de 2016, cuando recién iniciaba su gestión. Tras los intentos de Mauricio Macri de entregarle el Zoológico a un privado por otros 20 años, luego de la desastrosa concesión que venía del menemismo, Larreta dio un giro: prometió terminar con el Zoo, reemplazarlo por un Ecoparque que no tenga más la lógica de exhibir animales, sino de promover una mirada educativa. La iniciativa mutó rápidamente al llegar a la Legislatura y comenzó a ser criticada por las organizaciones animalistas. El proyecto siguió sin rumbo, hasta que finalmente la semana pasada la Legislatura aprobó nuevamente concesionar distintas partes del lugar a privados. Paradójicamente, fue en la misma sesión en la que renunció a su banca el animador del proyecto original, el empresario Andy Freire, quien fue la cabeza de la lista de legisladores del PRO en la última elección y ahora abandona el barco.

Hagamos un poco de historia: Macri siempre mantuvo la idea de que el Zoológico fuera privado y lo siguiera siendo para exhibir animales y divertir a la población (así lo manifestó por escrito en el último llamado a licitación). De hecho, antes de irse intentó concesionarlo por otros 20 años, pero no consiguió los votos en la Legislatura porque ya había informes durísimos de la Auditoría porteña y de la Defensoría del Pueblo en los que detallaban la situación de los animales tras décadas de concesión privada. Larreta hizo un giro hacia una concepción en la que no se seguía buscando el exotismo y la exhibición. Reestatizó el sitio y lo renombró: “Ecoparque”. “Ecofraude”, lo rebautizarían luego las organizaciones animalistas cuando el proyecto legislativo dejó abierta la posibilidad de que siguiera habiendo animales. Lejos de la propuesta original, hablaba de conservar las especies en peligro. En un informe especial de Nueva Ciudad, dimos detalles de las críticas que se le hacían a la iniciativa de Larreta y de las posiciones de cada grupo que intervino en el debate público.

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No obstante, esta semana se terminó de caer la promesa del Ecoparque, por más que sigan manteniendo el nombre. En verdad, la partida de defunción la firmó Larreta cuando envió el año pasado un proyecto para concesionar distintos espacios del ex Zoo a privados. Se trata de una ley que requiere mayorías especiales de dos tercios de los legisladores, dos votaciones y una audiencia pública. La de la semana pasada fue la primera votación: el PRO, que tiene un bloque importante, igual necesitaba votos opositores para aprobarlo. Los consiguió a fuerza de negociar concesionar menos lugares que los que había propuesto originalmente. Ese fue el logro que pudieron exhibir quienes votaron con el macrismo: se va a privatizar, pero un poquito menos.

Fueron 42 votos a favor del oficialismo, el bloque de Martín Lousteau, el socialismo y el GEN y 15 en contra en una sesión que no tuvo desperdicio. Primer detalle: Freire, quien impulsó el proyecto original y que prometió asumir la banca cuando fue candidato el año pasado, anunció su partida de la Legislatura porque su compromiso “es con el emprendedurismo y no con una banca”. Hubiera sido interesante que lo aclarara en la campaña.

En los hechos, se concesionarán los edificios históricos conocidos como “Pabellón de las Fieras”, “Acuario/Caballerizas” y “Reptilario”, entre otros. Suman en total más de 33 mil metros cuadrados. La concesión, como buscaba Macri originalmente, será por 20 años (“hasta 20 años”, dice la ley). “Va a convivir el espacio verde con una mixtura de usos”, definió el macrista Maximiliano Sahonero, sin dar más detalles. De hecho, el bloque del FIT reclamó que se conocieran las empresas interesadas en esa concesión, sin éxito. El argumento que más utilizaron desde la oposición es que no se sabía qué se estaba votando. “Este proyecto es un cheque en blanco que le da un gran poder al Gobierno de la Ciudad, no sabemos qué tipo de explotación se realizará en esos espacios y sabemos que serán tercerizadas, por lo que serán aranceladas y por tal es una privatización encubierta”, sostuvo la legisladora kirchnerista Lorena Pokoik.

El legislador del PO-FIT Gabriel Solano advirtió tras la sesión que “se trata de un vasta privatización del espacio público que alcanza el 20 por ciento de la totalidad del predio del Ecoparque con concesiones de hasta 20 años”. “Los usos permitidos son prácticamente todos ya que la letra de la ley permite una interpretación arbitraria, pero va de suyo que Larreta quiere poner ‘Starbucks’ en los 18 recintos de los animales, que fueron declarados Patrimonio Histórico Nacional y catalogados con la máxima protección patrimonial”, sostuvo. Todos estos argumentos fueron desechados por el oficialismo que avanza sin demora a volver a coronar un negocio con un privado: se concesionará el equivalente a cuatro manzanas.

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Eso sí, hubo algunas sorpresas en la sesión, como el cambio de voto del Bloque Peronista, conducido por María Rosa Muiñoz. Los integrantes de esa bancada se iban a abstener, pero tuvieron un cruce con un legislador PRO que los convenció de votar en contra. Se trató de una intervención de Guillermo González Heredia, quien dijo que “la entrada al predio será libre y gratuita”. Muiñoz repasó el proyecto y vio que no se había agregado ningún artículo que especificara esto (solo se menciona la gratuidad para menores de seis años). “El diputado mintió”, concluyó mientras su bancada pasaba a oponerse. En el PRO sostuvieron que en la segunda votación se aclarará que la entrada será gratuita. Otra promesa que, si es como la del Ecoparque, no estaría muy seguro de que se cumpla.

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