Desconectar Igualdad

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Tras despidos, vaciamiento y recortes presupuestarios, el gobierno dio de baja Conectar Igualdad. El Programa había logrado reducir la brecha digital, entregar más de 5 millones de netbooks y capacitar a más de 18 mil docentes de todo el país. El gobierno basa su decisión en los resultados de la cuestionada evaluación Aprender. Según esos datos el 87,7 por ciento de los estudiantes posee al menos una computadora en su casa.

Fotos: Joaquín Salguero

El pasado miércoles, el Decreto de Necesidad y Urgencia 386/2018 terminó de formalizar el cierre de Conectar Igualdad. Uno de los programas educativos más ambiciosos de la gestión anterior, valorado por todo el arco político, ya tiene fecha de defunción y el acta lleva la firma del presidente.

Cuando Mauricio Macri asumió la presidencia en 2015, cientos de trabajadores estatales sufrieron el arrebato de sus fuentes laborales. El discurso oficial era claro: “está lleno de militantes”, hay que terminar con los “ñoquis”, debemos “dejar de armar kioscos para los amigos”. Sólo durante su primer año de gestión, y con aquel discurso como justificación, se eliminaron más de 70 mil puestos en el Estado, según datos del propio INDEC.

Desde la oposición, el reclamo era contundente: los despidos significaban también el fin de lo que hasta el momento eran políticas públicas concretas. Trabajadores sociales, abogados y referentes de la Secretaría de Derechos Humanos, empleados de Fabricaciones Militares, trabajadores de la Agencia de Discapacidad, integrantes del Ministerio de Cultura, del Ministerio de Educación y del ANSES, entre otras decenas de espacios públicos que vieron a sus equipos desmembrarse.

Conectar Igualdad fue uno de los tantos programas afectado por estas nuevas líneas de gobierno. Desde el 10 de diciembre de 2015 sus trabajadores estuvieron en vilo y sin información hasta que, los primeros días de marzo, 60 de ellos fueron despedidos y otros mil fueron colocados a disposición de cada provincia. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunció el vaciamiento, mientras el presidente aseguraba públicamente que las políticas tendrían continuidad.

Desmantelar Igualdad

“Vamos a seguir con Conectar Igualdad, que es un programa que está bien”, había dicho por aquel entonces Mauricio en la Escuela Nº 63 de Merlo. “Conectar Igualdad continúa y los técnicos en la provincia se sostienen”, aseguró en otra oportunidad. Desde entonces los equipos técnicos fueron desmembrados, las notebooks dejaron de llegar a los estudiantes y maestros, y el equipamiento ya distribuído fue paulatinamente privado del mantenimiento.

El decreto

“Es la crónica de una muerte anunciada”, dice a Nuestras Voces Laura Penacca, quien fue la Coordinadora del Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa, pata pedagógica del Programa. “Ya sabíamos que Conectar Igualdad no estaba funcionando. Lo que hicieron a partir de este decreto fue reemplazarlo por otra cosa que no tiene ninguna característica de política pública universal ni garantizadora ni igualadora de derechos”.

El decreto asegura que Conectar Igualdad, desde el pasado jueves, no existe más. A su vez finaliza con la entrega de equipamiento a alumnos y docentes y desarrolla un nuevo Plan llamado “Aprender Conectados” sin ningún tipo de explicación o instrumentación al respecto. “Es toda una serie de lugares comunes”, denuncia Penacca y agrega: “No hay ninguna explicación, ninguna especificación, ningún fundamento pedagógico. No tenemos información, como suele pasar, sobre nada. Son una serie de palabras y principios con los que en general uno podría estar de acuerdo leídos así, aunque absolutamente vaciados de contenido”.

Decreto 386/2018 by nuestrasvocesok on Scribd

En el documento publicado el pasado miércoles en el Boletín Oficial, y con vigencia a partir del día jueves 3 de mayo, se omiten cuestiones fundamentales en relación a lo que fue el trabajo de Conectar igualdad: Cuál será el equipo técnico pedagógico, cómo se garantizarán las mismas posibilidades de acceso a las provincias y qué sucederá con el software libre y todos los desarrollos realizados desde el propio Estado como el sistema operativo Huayra.

Evaluación Aprender: justificación del desguace

El decreto, que lleva la firma de Mauricio Macri, su Jefe de Gabinete y su ministro de Educación, fundamenta la desintegración final de Conectar Igualdad citando los resultados de la Evaluación Aprender, fuertemente criticada por diversas personalidades del mundo académico y gremial.

Según la documentación oficial, las pruebas Aprender dieron como resultado que el 66 por ciento de los chicos que asisten a escuelas primarias y el 98 por ciento de sus docentes cuentan con al menos un aparato celular. Motivo suficiente, según el propio documento, para evitar brindarle las notebooks a la comunidad educativa y poner fin al Programa.

“Los estudiantes pueden tener un teléfono celular que, por ejemplo, no sea smart, que no tenga la posibilidad de acceder a internet. El alumno puede tener un teléfono celular que no quiere o no puede llevar a la escuela por cuestiones familiares, o puede tener una computadora que sea de la familia y no sea de un uso personal que le permita desarrollar instancias de producción y de trabajo individual. Puede ser una PC de escritorio que no puede llevarla a la escuela. Hay millones de variables que no se contemplan”, aseguró la ex coordinadora.

Penacca también denunció la gravedad de que el nuevo proyecto relegue la garantía de derecho del acceso, tanto material como simbólico, a la individualidad de cada familia o estudiante: “A pesar de que en los hogares exista una computadora, o los estudiantes tengan celulares, las escuelas deben tener un ambiente de alta disposición tecnológica con muchas cosas. Con notebooks, con celulares, con cámaras, con impresiones 3D. No tiene que depender de que el estudiante tenga dispositivos en sus casas. Las escuelas deben estar equipadas y deben estar equipadas con dispositivos diversos que puedan sostener y responder a propuestas que hagan converger diferentes dispositivos porque lo que estamos pensando es generar prácticas de enseñanza, proyectos pedagógicos que sean enriquecidos, que tengan significado y para esto no hace falta ni solo una computadora ni solo un celular”.

Según las pruebas Aprender, el 87,7 por ciento de los estudiantes posee al menos una computadora en su casa, y supone entonces, que todos ellos pueden hacer uso académico de aquel dispositivo, ¿Qué sucederá con aquel 12 por ciento de estudiantes que no cuenta con aquella posibilidad?

La lucha por aprender

“A ellos no les importa ese porcentaje. El 80 por ciento tiene, entonces el resto no importa. Hay un porcentaje de estudiantes que están en situación de alta vulnerabilidad, en situación de calle, en pueblos originarios, en escuelas de frontera, hay un montón, una población grande. A esas poblaciones también llegaba Conectar Igualdad porque era una política pública universal. Ellos no entienden ni de universalidad ni de políticas. Entonces miden simplemente una estadística. Si hay un alto porcentaje que tiene está bien, ya está. Eso es porque hay una parte de la población que para esta gente sobra. Que queda absolutamente invisibilizada, que queda por fuera además de las mediciones de la economía formal, entonces como se invisibiliza, a nadie le importan”, responde Penacca y cita a Saskia Sassen, socióloga y pensadora de los Países Bajos: “Es interesante, ella habla de expulsiones y dice que en esta nueva reconfiguración del capitalismo y de estos gobiernos que no son simplemente neoliberales como en los noventa, ya no hablamos de desigualdad o de pobreza, hablamos de expulsión. Hay algunas poblaciones mínimas que quedan absolutamente invisibilizadas y que caen por fuera hasta de lo que se mide, de la economía formal. Todas las políticas del macrismo dejan afuera por supuesto de movida a esta gente, que sobra absolutamente, y después a muchas más. Me parece que hay una concepción de políticas que no son universales, que no llegan a todos, que ponen la concreción y la garantía de derecho en el individuo o en las familias, que no toman  a la escuela como agente de transformación posible, como espacio donde los procesos de aprendizaje se activan”.

Miente, miente que algo quedará

El decreto, como en varias oportunidades afirmaron integrantes de la Alianza Cambiemos, asegura que Conectar Igualdad significaba “la mera entrega de equipamiento” y explicita que se debe dar fin al Programa porque “dejó de ser suficiente si no se abordan contenidos específicos con una orientación pedagógica clara e integral en los establecimientos educativos, como núcleos determinantes responsables de los procesos de enseñanza y de aprendizaje”.

Lo cierto es que el Programa lanzado en 2010 no sólo entregaba equipamiento –condición previa necesaria– sino que además generaba instancias de formación docente presenciales y coordinadas a lo largo y ancho del país. “Las primeras estuvieron más focalizadas en generar una sensibilización a los docentes, a las familias, a los directivos, porque era un cambio trascendental, se trataba de un cambio muy fuerte para la cultura escolar y para la organización institucional. A partir de mediados de 2014 se generó el Programa Nacional de Inclusión Digital Educativa (PNIDE), un dispositivo de formación docente que fue universal, que dividió a todas las escuelas del país en cohortes, que estaba articulado y formaba parte del programa nacional de formación Nuestra Escuela que acreditaba y ofrecía puntaje para los profesores”, explica Penacca.

El decreto asegura que el nuevo Plan no entregará equipamiento pero se encargará de la formación. La pregunta que resuena es cómo se implementará sin el equipamiento tecnológico necesario y por qué se desarticuló lo que ya existía. “Es que ahora dicen que van a hacer formación docente como si nunca hubiera existido. Esta formación era universal, para todos los docentes, todos los equipos de gestión, trabajabamos de manera situada, acompañando a las escuelas, reuniendo escuelas de una misma zona en encuentros de núcleo donde se generaba una comunidad de práctica y los docentes podían pensar, evaluar y retroalimentar sus propias prácticas entre colegas para poder ajustar y mejorar. Es así como se hace formación docente”.

Las nuevas medidas del gobierno proyectan cursos virtuales y autoasistidos existentes desde hace más de quince años que ya eran brindados por Educar: “Están desmantelando un tipo de dispositivo de formación docente que estaba enmarcado en Nuestra Escuela y que era absolutamente revolucionario desde el punto de vista del acompañamiento situado, desde el punto de vista del trabajo institucional y con los directivos. La verdad es que es una pena porque esto implica trabajo y formación para un equipo técnico pedagógico, un perfil inédito en el país que no existía hasta el surgimiento de Conectar Igualdad”, se lamenta la ex funcionaria.

La ley del más fuerte

Además de la Universalidad, el Programa Conectar Igualdad era una política nacional impulsada y financiada por el Gobierno Nacional para asegurar el pleno desarrollo y acceso de todas las provincias por igual, al margen de sus situaciones económicas individuales. El nuevo Plan Aprender Conectados, no especifica cómo será el financiamiento. El decreto sólo afirma que el Ministerio de Educación “acordará con las distintas jurisdicciones diversos planes estratégicos” sin mayores directivas.

“Ya sabemos lo que termina pasando, porque ya pasó. Se hacen acuerdos y de acuerdo a lo que los gobernadores sostienen en el Congreso y hacen firmar a sus diputados, la plata llega o no llega”, afirma Penacca y agrega: “Las políticas que son nacionales, como lo era Conectar Igualdad, construyen un piso básico de garantía de derecho y hacen y cumplen lo que dijo Néstor Kirchner allá por el 2003: que un chico de Ushuaia tenga la misma educación que un chico en capital o en La Quebrada de Humahuaca. Ese es el sentido de la política educativa nacional y este decreto es todo lo contrario”.

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