Despedida internacional de Macri sin peso y sin dólares

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La Cancillería argentina intentó semanas atrás concertar encuentros bilaterales de Mauricio Macri con Donald Trump y Xi Jinping. Algunos medios dieron por confirmadas esas reuniones. Sin embargo, la respuesta de los equipos exteriores de ambas potencias estuvo en consonancia con la posición vienen sosteniendo en el Directorio del Fondo Monetario Internacional: Macri ya fue.

Foto: TELAM

El presidente Mauricio Macri apenas permaneció doce horas en Estados Unidos. No tuvo reuniones bilaterales ni encuentros con inversores privados. Su acotada estancia se limitó a ser parte de eventos protocolares. El discurso del presidente argentino en Naciones Unidas tampoco arrojó definiciones mayúsculas y volvió a ubicarse detrás de la posición de EE.UU. en temas candentes como la situación venezolana. Macri apenas se pudo «sumar» a una reunión pre pautada entre el ministro Hernán Lacunza y el titular del Banco Central Guido Sandleris con el FMI. Ni él ni su comitiva económica encontraron la respuesta esperada entre los directivos del Fondo Monetario Internacional. Lo que se dice, un presidente fuera del mundo.

Noviembre de 2018. Mauricio Macri rompía en lágrimas en el Teatro Colón en el epílogo de la cumbre del Grupo de los 20, donde su gobierno oficiaba de anfitrión. La tregua comercial pactada entre Estados Unidos y China en Buenos Aires, más lo prolijo en la organización del evento hizo sobreestimar a Cambiemos el peso alcanzado por Macri en la escena internacional. Washington y Beijing vienen atravesando picos de conflictos y valles de armonía en su vínculo bilateral durante toda la era Donald Trump. En ese péndulo las buenas vibras entre Xi Jingping y el hombre de pelo anaranjado en la capital argentina obedecieron a lógicas de esa mesa chica, llamada G2 en el argot global, y no a la pericia del Palacio San Martín. A lo sumo la cartera capitaneada por Jorge Faurie expuso en ese G20 cuál es la verdadera expertise del diplomático entronizado en su momento por Carlos Ruckauf: diseñar una agenda protocolar pulcra. No es suficiente.

El G20 de los pueblos

Han pasado solo ocho meses del momento referido. Hoy el llanto de Macri podría ser precipitado por su mínima e intrascendente participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Permaneció solo doce horas en Manhattan. Cancillería intentó semanas atrás concertar encuentros bilaterales con Donald Trump y Xi Jinping. Medios como La Nación o Infobae reflejaron ese propósito oficialista y dieron por confirmadas esas reuniones que tenían, a ojos de la Casa Rosada, asegurar un alto protagonismo de Macri en su presunta última participación en la ONU. Sin embargo, la respuesta de los equipos exteriores de ambas potencias a ese convite estuvo en consonancia con la posición que los dos países vienen sosteniendo por estas horas en el Directorio del Fondo Monetario Internacional: Macri ya fue.

Una vez confirmado por el Palacio San Martín que no existían mandatarios o grupos inversores con deseos de entrevistarse con el Jefe de Estado argentino, la Cancillería diseñó una hoja de ruta austera, un viaje relámpago de medio día. La agenda de Mauricio Macri en Nueva York quedó reducida entonces a un hilado de acontecimientos irrelevantes: check in y desayuno en el Hotel The Langham, ubicado en la Quinta Avenida; participación en el almuerzo ofrecido por el Secretario General del organismo, el portugués António Guterres; reunión con la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU Michelle Bachelet para interiorizarse sobre su informe acerca de la situación en Venezuela; y finalmente ser parte del cóctel de bienvenida organizado en el Hotel Lotte por el presidente Trump.

En el medio de esa ronda de brindis y sonrisas Macri ofreció un discurso que repitió los basamentos de su política exterior: alineamiento con los Estados Unidos, centralmente en temas urticantes como la cuestión Venezuela y el cerco internacional diplomático contra Irán promovido por los halcones del Pentágono, e hincapié en la defensa de las energías renovables, donde el Grupo Macri ha usado los resortes del Estado para acrecentar la posición del holding en dicho sector como demostró la colega Emilia Delfino, para revertir las consecuencias del cambio climático.

Sobre la delicada situación venezolana, donde días atrás el gobierno de Nicolás Maduro y algunos partidos opositores han comenzado una mesa de diálogo, el presidente argentino sobreactuó su oposición a Caracas con argumentos que fueron explicitados el último lunes de forma oficial por el Grupo Lima, donde Argentina y el Brasil de Bolsonaro llevan la voz cantante. Ese eje latinoamericano de países, donde paradójicamente el gobierno cuya capital le da nombre ha comenzado a despegarse de esa entente como demostró su presidente Martín Vizcarra cuando compartió una mirada común sobre Venezuela con Alberto Fernández, emitió el último lunes un comunicado llamativo por las acusaciones elevadas contra Maduro.

El Grupo Lima advierte en unos de sus puntos que: “Los Cancilleres reunidos rechazan los reiterados y sucesivos bloqueos del régimen ilegítimo y dictatorial de Nicolás Maduro a los procesos de negociación con las fuerzas democráticas y la Asamblea Nacional de Venezuela para alcanzar una salida política a la grave crisis que padece dicho país; Renuevan su apoyo al Presidente Encargado Juan Guaidó y la Asamblea Nacional, como autoridades legítimas y democráticamente electas; Rechazan los crecientes vínculos del régimen de Nicolás Maduro con grupos armados al margen de la ley y al amparo que otorga a la presencia de organizaciones terroristas y grupos armados ilegales en territorio venezolano”. Es decir, desconocen el incipiente diálogo abierto en el país, califican de dictadura al gobierno de Maduro, y acusan al Palacio Miraflores de albergar organizaciones terroristas. 

Por otro lado, durante sus horas en Nueva York, Macri no utilizó sus canales de comunicación para sentar posición sobre los temas que marcaron el pulso de la Asamblea de la ONU como los efectos de la guerra comercial o la urgencia en revertir el cambio climático. Aislado de las reuniones reservadas donde los primeros mandatarios buscaban dejar plasmado su mirada del mundo en la nueva ronda de Naciones Unidos el Jefe de Estado argentino solo procuró expresarse en la red social Twitter sobre cuestiones domésticos, una estrategia que no estilan hacer los presidentes cuando protagonizan un evento multilateral de envergadura. “Quiero agradecerles a los empresarios y sindicalistas por el acuerdo para pagar un bono de 5 mil pesos a los trabajadores del sector privado”, sinceró Macri, un estado de conciencia más abocado a planificar las treinta movilizaciones de su convocatoria #SíSePuede que en establecer un criterio propio ante los temas sensibles tramitado por la 74ª sesión de la Asamblea General. Aún esa pequeña jugada le salió mal: los empresarios salieron a desmentirlo y dijeron que no se trata de un bono sino de un pago a cuenta de paritarias.

Eso sí, de forma imprevista a lo pautado, Macri aprovechó su acotada permanencia en Estados Unidos para acompañar al equipo económico –liderados por el ministro Lacunza y el presidente del Guido Sandleris- en la reunión pautada con el director gerente interino del Fondo Monetario Internacional, David Lipton, y el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner. Ese hecho evidenció el supremo interés de Macri por rogar un último favor a la comunidad financiera internacional: la concreción del giro prometido por el Fondo de 5700 millones de dólares para asegurar la estabilidad cambiaria de aquí al 10 de diciembre. Ningún anuncio indica que lo haya conseguido.

El profesor de Economía Jorge Carrera, ex representante del Banco Central ante foros internacionales como el G20, conoce el detrás de escena en esas negociaciones. En diálogo con Nuestras Voces, Carrera comienza explicando por qué, a su juicio, el Fondo demora dar una respuesta rotunda a los pedidos de Macri y Lacunza. “Estados Unidos obligó al Fondo a ser un instrumento de su política internacional para asistir a Cambiemos. Y eso sucedió porque a Washington le era más útil que la ventana de crédito sea el Fondo y no el propio Tesoro de los Estados Unidos, para no quedar expuesto en lo político. Lagarde se mostró diligente para movilizar ese propósito de los Estados Unidos e incluso enfrentó las críticas internas de los gobiernos que se mostraban más renuentes a dar el giro a Buenos Aires. Creo que en el Fondo ahora prima la cautela sobre qué hacer con el siguiente giro estipulado en la línea de créditos. Eso sucede en principio porque se está renovando la dirección del organismo, los técnicos del Fondo no quieren quedar comprometidos con otra crisis como la que ocurrió aquí a principios de siglo, y por último la indefinición acontece porque están a la espera, entiendo, de que se termine de concretar el proceso electoral argentino”, opina Carrera.

Nuestras Voces además preguntó a Carrera cuál es su pronóstico acerca de cómo quedarán conformadas las reservas del Banco Central a fin de año de continuar el goteo permanente de divisas en pos de sostener la elevada demanda de dólares. “Las reservas del Central tienen un número en bruto que las colocan por arriba de los 50 mil millones de dólares, pero si se hace el descuento del balance de los encajes de los depósitos en dólares, o el swap firmado con China, o el préstamo otorgado por el Club de Basilea, todos segmentos que están imposibilitados de utilizar, entonces las reservas netas apenas superan la línea de los 9 mil millones de dólares. Pero, a su vez, Argentina tiene que afrontar vencimientos en dólares, entonces es probable que el gobierno termine su mandato con un nivel de reservas muy justas, quedando en apenas mil o dos mil millones de dólares de cobertura”, precisa el profesor de la UNLP.

«Voy a escuchar a ver cuál es la visión del Fondo sobre lo que está sucediendo», justificó su presencia Macri ante los corresponsales acreditados antes de ingresar al salón donde  Lipton y Werner aguardaban empezar la reunión pautada con Lacunza y Sandleris. Luego, tras una reunión de unos cuarenta minutos, el frío comunicado del Fondo y las subidas declaraciones de los representantes argentinos coincidieron en señalar que la decisión final del organismo quedará supeditada a la opinión de sus equipos técnicos. De acuerdo a lo advertido por Lipton recién “a mediados de octubre” continuarán las negociaciones abiertas sobre el giro de divisas prometido a la Argentina.

Ese lacónico e ingrato comunicado tuvo una versión mucho más sincera, aunque igual de negativa para los intereses de Macri. En ese mismo momento la ex número uno del Fondo Christine Lagarde declaraba lo siguiente a la agencia Bloomberg: “Hicimos lo mejor que pudimos por Argentina”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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