El Arangurenazo

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Fábricas, clubes, pymes, centros culturales, de jubilados y comercios están ahogados económicamente. El efecto de la suba de las tarifas, conjugado con la baja de consumo, hizo que suban los costos operativos y peligren los puestos de trabajo. Una multisectorial, amparos colectivos, grupos culturales y hasta un torneo de fútbol llamado #CopaAranguren reclaman la renuncia del ministro de Energía, que tiene acciones en una de las empresas beneficiadas.           

En las últimas dos semanas, el Ministerio de Energía dejó de tener los hábitos de un edificio público. Ayer, cientos de personas nucleadas en el grupo Cultura Unida – de salas de teatro, centros culturales y clubes- tomaron por asalto el Ministerio de Aranguren y reclamaron respuestas concretas ante los tarifazos. Con intervenciones artísticas en pleno hall, lograron que los reciba el Subsecretario de Coordinación de Política Tarifaria del Ministerio de Energía, Andrés Chambouleyron, y avanzar con una reunión el próximo jueves 7 de julio en una mesa integrada por el Ministerio, referentes del Ministerio de Cultura, así como a su plantel legal y técnico. La exigencia: que estos espacios independientes tengan una “tarifa cultural” que les permita seguir existiendo.

La primera respuesta creativa frente al Ministerio había sido arte de una Multisectorial formada hace semanas en el Hotel BAUEN, donde una asamblea abierta de cooperativas, fábricas recuperadas, clubes de barrio, pymes, centros de jubilados, comercios, asociaciones de consumidores y centros culturales pensaron un torneo de fútbol como una creativa estrategia de reclamo ante el aumento indiscriminado de tarifas que ahoga la producción de de estas empresas, empujó al cierre de muchas otras y amenaza a miles de trabajadores.

Así se votó entonces la realización de la #CopaAranguren, un torneo de fútbol en las puertas de Ministerio y en referencia al ministro del área Juan José Aranguren, denunciado ante la justicia por autorizar los aumentos de combustibles y la compra de gas a Chile en su doble rol de funcionario público y actual accionista de Shell, empresa beneficiada por esas medidas, en donde posee acciones por 16 millones de pesos, según su propia declaración jurada.

Las líneas de cal son el cordón de la vereda y el cordón policial que separa la cancha improvisada del tráfico que mira absorto qué es lo que está pasando. Algunos tocan bocina en señal de apoyo. En el arco, mientras, está María Eva Lossada, presidenta del Hotel BAUEN, que tuvo que dejar la administración del hotel durante unas horas para venir a jugar frente al Ministerio de Energía. “Es lo que tenemos que hacer: no queda otra”, dice.

La luz les pasó de 40 mil a más de 300 mil pesos. “En cualquier momento cerramos nuestra fuente de trabajo porque no tenemos cómo sostenerla.

Las cooperativas se sostienen con los recursos que se van generando: o pagamos a los compañeros los retiros o cerramos porque no podemos pagar la luz”.

El impacto en las recuperadas

El Centro de Documentación de Empresas Recuperadas de la UBA, coordinado por el antropólogo social Andrés Ruggeri, presentó un informe que resume el estado del movimiento autogestivo en los últimos dos años y la situación crítica de muchas cooperativas por los aumentos de tarifas, que se suman al combo económico completo: devaluación, inflación, apertura de las importaciones, suba de transporte, aumento de insumos y caída del consumo. “El impacto del abrupto viraje político y la política económica neoliberal que empezó a implementar de inmediato el nuevo gobierno también afecta a las empresas recuperadas por los trabajadores (ERT) y al cooperativismo de trabajo en general, al igual que al conjunto de los trabajadores”, sostiene el estudio.

Por ejemplo, el sector metalúrgico está vinculado a cadenas productivas como la automotriz o la producción de electrodomésticos que han sido afectadas por la devaluación y la apertura importadora. “En el sector privado ya se han dado numerosos despidos y hay una fuerte disminución de la producción, lo que se refleja también en las empresas recuperadas del sector”, dice el informe. En diálogo con Nuestras Voces, Luis Becerra, obrero de la recuperada Acoplados del Oeste, le pone cuerpo a esa definición y plantea un nuevo interrogante: “Lo que más nos subió fue el gas refrigerante que usamos: un 30 por ciento. Pero lo que más nos preocupa es que este gobierno no entiende que las recuperadas son, en un panorama económico y político parecido al del 2000, una herramienta para mantener las fuentes de trabajo”, plantea. “Al tarifazo hay que enfrentarlo, pero de qué nos sirve si no podemos primero defender las fuentes de trabajo que se han generado”.

En el rubro textil, el informe ejemplifica con Textiles Pigüé, que sufrió varias cancelaciones de pedidos y observa que “los trabajadores ven que las empresas a las que proveen de tela, a su vez, empiezan a despedir trabajadores, y ellos mismos tienen una lista de espera para ingresar a trabajar a la cooperativa que supera en 1,5 veces la plantilla total actual, en una localidad de apenas 15000 habitantes”. Francisco Manteca Martínez, de esa cooperativa, cuenta que el gas pasó de 30 mil a 200 mil pesos: “Acá hay un ajuste, hay devaluación, hay inflación, hay apertura de las importaciones y ellos le dicen “sinceramiento”. La verdad es que es una locura”.

En el sector gráfico, y de acuerdo a las estimaciones de la Red Gráfica Cooperativa,

el aumento de costos de los insumos (papel, tintas, etc), “ha sido entre un 20 y un 30% desde diciembre y no se puede trasladar del todo a los precios porque hace inviable la comercialización”.

Allí la devaluación impactó fuerte, ya que muchos de esos insumos son importados y están dolarizados. En tanto, la apertura de la importación facilita que muchas de las “editoriales grandes” impriman fuera del país, que se suma a la falta de acceso al crédito y a ninguna “política de apoyo desde el Estado” para renovar la maquinaria. ¿Resultado? Una baja de la producción de las gráficas cooperativas de un 40%. “La situación lleva a varias de las cooperativas de la Red a un punto crítico que las pone al borde del cierre”, resume el informe. En Cooperativa Chilavert, el impacto en las boletas de luz y agua fueron del 500 por ciento. En el gas, un 800 por ciento. Plácido Peñarrieta, de Chilavert, durante la conformación de la Multisectorial en el Bauen, dejó en claro cuál es el punto de base: “No vamos a pagar. No podemos ni queremos. Es humillante decirlo después de 14 años de recuperar esta empresa”.

La arbitrariedad del Estado

En la Ciudad de Buenos Aires, teatros independientes y centros culturales realizaron en mayo un apagón cultural en protesta por la suba de tarifas. En cada lugar la luz estuvo apagada durante un minuto y medio, y se escucharon declaraciones sobre la situación que enfrente el sector cultural.

En el caso de los clubes de barrio, el impacto no ha sido menor: las tarifas han llegado a multiplicarse por 5.

En Rosario, unos 300 clubes nucleados en la Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs declararon “el luto del deporte” por los aumentos de los servicios.

Colgaron crespones negros en todas las instituciones. También están evaluando cerrar las piletas climatizadas porque resulta imposible afrontar los costos. El 20 de junio, en pleno acto por el Día de la Bandera, la Multisectorial rosarina fue reprimida por Gendarmería.

En el conurbano bonaerense, el Juzgado Federal Civil y Comercial N°2 de San Martín dio curso a una medida cautelar presentada por clubes de Tres de Febrero, Villa Ballester y San Martín. Ese amparo fue uno más de las decenas presentados por vecinos, asambleas y municipios en todo el país. Después de la #CopaAranguren, la Multisectorial también anunció la presentación de un amparo colectivo para la Ciudad de Buenos Aires.

Por su parte, respecto a los clubes de barrio, el presidente Mauricio Macri anunció semanas atrás una devolución del 40 por ciento de la factura del servicio de electricidad para los clubes de barrio “retroactiva al 1 de abril”. El acto fue en el emblemático Club Juventud Unida de Llavallol: allí se rodó la escena del remate en la película Luna de Avellaneda, de Juan José Campanella. Carlos Funes, presidente del Club Colegiales, dice a Nuestras voces: “La película se filmó en dos clubes: en Juventud Unida y en Colegiales. Por eso te hablo desde las tripas: es muy doloroso. Ver a los chicos ahí, y a los dirigentes, dice mucho sobre lo que el macrismo también hace con nosotros. Encima ahí se filmó la escena del remate. Esto fue la alegoría del remate del país”.

Funes dice que en el Club llegó una factura con un 500 por ciento de aumento. “Pasamos de 4 mil a 16 mil pesos de luz.¿Qué me van a explicar? Hoy cerca del 50 por ciento del costo operativo de los clubes va a parar a las tarifas. Salvo particularidades de cada club, ninguno recibió ningún reintegro ni subsidio ni tarifa social. Recién estos días pudimos ver algo del anuncio que hizo en Llavallol, y estamos preocupados por cómo se va a instrumentar: todos los clubes están flojos de cuestiones administrativas, porque estamos administrados ad honorem por padres, socios, vecinos. Necesitamos ayuda del Estado y no que este esquema sea, además, un impedimento para algo que es un paliativo”.

Funes sostiene que los subsidios no sirven como esquema ni protocolo. “Es el arbitrio de un ejecutivo que lo otorga. Obvio que lo que recibamos va a servir, pero la realidad es que el Gobierno de la Ciudad ya nos debe dos subsidios que se había comprometido a otorgarnos por obras que ya finalizamos con mucho esfuerzo. No sólo eso: también recibimos dos inspecciones. Eso demuestra que los clubes recibimos intimidaciones. Por lo que me hace pensar que, los que no, reciben prebendas. Esa también es una forma que tiene de dividirnos”.

El deterioro

Claudio Boada, director de la Unión de Usuarios y Consumidores, enmarca al tarifazo como una pieza más de toda una política económica de ajuste. “No es una acción descolgada. Antes de las elecciones presidenciales ya se venía hablando de la devaluación, y allí comenzaron a aumentar los precios. Luego siguieron los despidos, el intento a ponerle techo a las paritarias, todo para quitarle presión impositiva a sectores concentrados. Aquí estamos viviendo una pérdida de capacidad adquisitiva de la población en general: trabajadores, jubilados, cuentapropistas, cooperativas, clubes de barrio, pymes. Son los actores en la Multisectorial. El abanico de perjudicados es muy grande y está provocando retracción del consumo.

A veces no se entiende la profundidad de estas palabras: quiere decir que cuando los sectores medios acomodan sus consumos para gastar menos, hay otros sectores que no tienen para comer”.

Boada subraya que el impacto también es en la educación y en la cultura. “Ya no te comprás un libro ni vas al teatro o al cine. Ese tipo de consumos o de necesidades básicas y elementales para vivir dignamente, según este modelo, tienen que ser cerceados”. Funes, del Club Colegiales, aporta la misma dimensión: “No sólo sufrimos nosotros el tarifazo sino también en cada una de las casas de los socios, y en algún lado van a recortar gastos. A algunos ya se les dificulta pagar la cuota”.

Leonardo Bilanski, del sector PYME, forma parte del portal “Alerta Pymes contra el tarifazo”, y advierte que la caída de la actividad en pequeñas y medianas empresas y comercios es del 40 por ciento. “Esta política económica está extrayendo recursos de los sectores populares a las pocas manos de las corporaciones. En lugar de distribuirse a lo largo y ancho del país en nuestros comercios, son capitales que se concentran para jugar a la timba financiera.

Las medianas empresas ya trasladaron los costos de las tarifas, pero cuando los pequeños comerciantes iban a trasladar este brutal aumento, se dieron cuenta que no había demanda. Entonces, si lo trasladaban, fundían.

Es un golpe de ariete. Están jugando con las fuentes de trabajo. Y los que cierran, se los devoran otros. Es un modelo de concentración. Todo esto es un gran deterioro del tejido productivo. Y nosotros responsabilizamos a un ministro: Juan José Aranguren”.

@lucaspedulla

El hombre de Shell

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Lucas Pedulla

Periodista. Además de escribir para Nuestras Voces, forma parte de La Vaca y de sus publicaciones como revista Mu y Mu Trinchera Boutique, entre otros. Es docente en la Escuela de Comunicación ETER.

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