El conteo dio a Evo ganador y Mesa llamó a la resistencia civil

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Bolivia está convulsionada por el resultado electoral. El conteo de votos, luego de ser suspendido varias horas, proclamó ganador a Evo Morales en primera vuelta. La diferencia de 10 puntos necesaria para evitar la segunda vuelta fue sobrepasada por apenas el 0,12% según el escrutinio rápido. El opositor Carlos Mesa denunció fraude y llamó a la resistencia civil. El presidente Mauricio Macri apoyó a Mesa y dijo que quiere «que se escuche hasta en Bolivia ‘sí se puede’ «. Aún falta el conteo definitivo de votos.

Los resultados difundidos anoche por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), a través del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), adjudicaron la victoria al oficialismo de Evo Morales. El triunfo del MAS sobrepasa por apenas 0,12% los diez puntos porcentuales de diferencia necesarios para triunfar sin necesidad de ir al ballotage; 46,85% vs. 36,73%.

En una América Latina convulsionada, con protestas sociales en Chile y Ecuador contra el ajuste neoliberal, en el país del altiplano la situación se da a la inversa: los partidos opositores de derecha denuncian fraude electoral y convocan a una resistencia cívica.

«La Misión de la OEA manifiesta su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas», aseguraron los veedores internacionales anoche. Por su parte, desde el partido de Evo Morales llamaron a esperar el resultado definitivo y explicaron el cambio de tendencia debido a los votos llegados desde el interior rural, donde cosechan un apoyo mayoritario. “No es poca la distancia, son 10,11 puntos, que son 600 mil votos, esa es la distancia entre un pueblo que ama a su Presidente y los ‘vendepatrias’ que están al frente”, aseguró Raúl García Linares.

Con este resultado, el primer presidente indígena conseguiría su cuarto mandato consecutivo al frente del Palacio Quemado. Su oponente derrotado, el periodista e historiador Carlos Mesa, desconoció como válido los resultados, llamó a ejercer una resistencia cívica y caracterizó el proceso eleccionario viciado de nulidad. Mesa recibió ayer la solidaridad del presidente Mauricio Macri. «Quiero que se escuche hasta Bolivia que sí se puede. Porque también en Bolivia se tienen que respetar las libertades», criticó el mandatario argentino el proceso electoral del vecino país en un acto proselitista desarrollado en la limítrofe provincia de Jujuy.

El podio de la elección se completa con la sorprendente elección del médico evangélico coreano Chi Hyun Chung, que con un discurso violento hacia la mujer y las minorías sexuales, contabilizó un inesperado 8% de los sufragios. El evangelista Chi Hyun Chung, el Jair Bolsonaro de Bolivia, hizo de la narrativa supremacista y meritocrática –considera que los homosexuales necesitan un “tratamiento psiquiátrico” y los que los rituales de la Pachamama son “una artimaña del diablo”- su principal patrimonio político.

En un juego de espejos Bolivia y Chile registraron el último lunes protestas callejeras movilizadas por actores sociales y objetivos políticos contrapuestos. Mientras en el país gobernado por el magnate Sebastián Piñera los ciudadanos intentaban ganar el espacio público a pesar del toque de queda dictado para rechazar el rumbo del modelo económico, en la nación del Altiplano las denominadas “plataformas ciudadanas” identificadas con los partidos opositores llegaron a incendiar la sede representativa del Tribunal Electoral en el departamento de Chuquisaca para expresar su repudio al proceso electoral.

Mesa denuncia fraude

«Lo que los cabildos adelantaron se ha producido y lo que los cabildos establecieron como un mandato de la ciudadanía es el desconocimiento de lo que es un fraude escandaloso que se ha producido por la acción de este tribunal que no merece el nombre de tribunal porque es una vergüenza para el país», justificó Mesa ayer las fuertes protestas ciudadanas contra el proceso electoral. Horas antes, cuando el Tribunal Electoral advertía sobre la posibilidad de la realización de un ballotage, el periodista e historiador Mesa se había mostrado respetuoso del “sistema de reglas democráticas” en Bolivia. Sin embargo, durante el desarrollo de las elecciones el día domingo, ya el principal retador a Evo Morales había advertido sobre la puesta en marcha de un fraude electoral. 

Esa actitud pendular de Carlos Mesa no es extraña. El conjunto de los partidos opositores criticaron desde el inicio de la campaña la facultad conseguida por Evo Morales en la Justicia de poder volver a presentarse en las elecciones. Es más, el candidato Óscar Ortiz, portavoz de los departamentos ricos y agroindustriales del oriente, eligió como sello electoral de su plataforma el expresivo nombre Bolivia Dice No, en alusión a lo expresado en las urnas en el plebiscito ciudadano que había rechazado en su momento la postulación de Morales.

En paralelo al proceso electoral las autodenominadas “plataformas ciudadanas” venían protagonizando asambleas y actos políticos para mostrar su rechazo al proceso electoral en curso porque advertían que la candidatura de Evo Morales estaba viciada de nulidad. Esos actos de resistencia tuvieron el acompañamiento tácito del gobierno de Estados Unidos. A inicios de este año una comisión multipartidaria de Senadores estadounidenses mostró su disgusto con una hoja de ruta electoral que consideraron en línea con “la dictadura venezolana”. 

En concreto, los legisladores Ted Cruz, Bob Menéndez y Dick Durbin manifestaron en su momento que “Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluido el de Maduro en Venezuela”. La encargada de responder esa provocación fue la presidenta de la Cámara Alta, la joven legisladora Adriana Salvatierra -tercera en la línea de sucesión presidencial después del Vicepresidente Álvaro García Linera-, quien recordó que: “Ya no vivimos en esos tiempos, vivimos en tiempos de soberanía, vivimos en tiempos de dignidad y exigimos el respeto a nuestras decisiones que nosotros podamos definir en el proceso electoral y el respeto a las normativas que rigen el comportamiento interno de nuestro Estado”.

Cuando el conteo de votos se detuvo, los Estados Unidos advirtió por medio de su  subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael G. Kozak, que trabajaría con la comunidad internacional «contra cualquiera que menoscabe la democracia».

En tiempos de grieta Bolivia  votó, precisamente, con el contorno geográfico de la rebelión autonomista del año 2008 que se gestó en los inicios del gobierno de Morales. El presidente Evo Morales ganó con más del cincuenta por ciento de los votos en departamentos del occidente como La Paz y Cochabamba, donde predomina el color campesino, obrero e indígena. En cambio, Mesa se impuso en las provincias de Santa Cruz, Tarija, Beni y Chuquisaca, enclaves donde la pujanza energética y agroindustrial de esos distritos apuntaló el rencor corporativo hacia La Paz de sus oligarquías locales.

Más allá de las virulentas críticas opositoras al proceso electoral el gobierno boliviano ayer ganó ayer la cuarta elección presidencial de forma consecutiva. Sin embargo, el proceso de cambio plurinacional no pudo conseguir los dos tercios de representación legislativa para evitar negociar con la oposición en el Parlamento. 

En una reciente entrevista cedida a medios internacionales Evo Morales salió al cruce de las insistentes críticas sobre su nueva postulación presidencial. Su candidatura, avalada por la Justicia Electoral que interpretó inconstitucional el referéndum ciudadano donde el proyecto reeleccionista de Evo cayó por pocos votos, fue de hecho la gran baza programática de la oposición. Tanto Óscar Ortiz, en representación de los departamentos del Oriente por la coalición Bolivia Dice No, como Carlos Mesa insistieron durante toda la campaña en el supuesto interés de Morales por perpetuarse en el poder. 

Sin embargo, el ex dirigente cocalero de Chapare advirtió en el reportaje mencionado a los corresponsales internacionales que “Por mí ya me hubiese retirado el año pasado” en alusión a que su candidatura nace de la imposibilidad del MAS de haber logrado una renovación que garantizase el triunfo en las urnas. En ese diálogo Morales anticipa que ya tiene decidido poner un criadero de peces y dedicarse a los deportes que lo apasionan en su pueblo natal una vez que se retire de la política. Al parecer, tras vencer en los comicios del último domingo, Evo postergará un tiempo más su deseo de dedicar sus días a hacer lo que más le plazca.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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