El derecho a cuidar y a ser cuidados

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Las mujeres y las identidades feminizadas son en su gran mayoría las encargadas de las tareas de cuidado doméstico y las que más sufren la crisis. Con este diagnóstico se debatió este jueves en el Congreso un proyecto de Ley presentado por la Diputada Gabriela Cerruti que tiene como objetivo impulsar la creación de un Régimen Nacional de Cuidado que garantice la provisión universal y equitativa del cuidado dentro y fuera del hogar. Del encuentro participaron integrantes de universidades, gremios, organizaciones sociales y políticas. 

Las mujeres y las identidades feminizadas, en tanto sostenes de las tareas domésticas y de cuidado, son las más afectadas en situaciones de crisis: la doble jornada laboral, la falta de retribución económica, el trabajo precarizado y la brecha salarial suponen un impacto diferencial.

Fue en este marco que la Diputada Nacional Gabriela Cerruti (FpV – PJ) realizó el primer Encuentro de intercambio para la elaboración de un Régimen Nacional de Cuidado, un espacio de debate en pos de diseñar políticas públicas tendientes a garantizar la provisión universal de cuidado y la distribución equitativa de las responsabilidades domésticas.

“Tenemos que aprender a pensar las políticas en red”, dijo la diputada convocante. “El Estado tiene que poder pensarse a sí mismo como una red de dispositivos entre lo estatal, lo privado y las organizaciones de la sociedad civil porque así es como transcurre la vida”. 

La diversidad a la que hizo mención Cerruti se vio plasmada en la convocatoria. Formaron parte del panel las diputadas Cristina Álvarez Rodríguez y Laura Russo Sujarchuk (FpV – PJ); la candidata a legisladora porteña Claudia Neira (Frente de Todos); integrantes de organizaciones civiles como Mamá Cultiva Argentina, Agrupación Pingüinos y Revista Emancipa; gremios como la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) e instituciones como la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) , el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), entre otras.

Felicito el proyecto que se propone transformar la realidad de millones de mujeres”, comenzó diciendo Carolina Brandariz, docente, socióloga y secretaria de géneros de la UTE. “Las mujeres tenemos los más altos niveles educativos, una tendencia a una menor fecundidad y a prolongar la gestación del primer hijo. El 80 por ciento de las familias homoparentales poseen jefatura femenina y la brecha salarial actualmente en América Latina es del 17 por ciento por hora. Un porcentaje que aumenta muchísimo más cuando hablamos del mundo laboral informal, sin garantías de derechos. Además, el 80 por ciento del trabajo de las tareas de cuidado recaen sobre las mujeres”.

Las cifras que arroja la autora del libro No es Amor se corresponden con el último informe de la Organización Mundial del Trabajo de América Latina y el Caribe (OIT) y despejan cualquier tipo de cuestionamiento: “Queda claro las tareas de cuidado son el nudo por el cual nosotras tenemos grandes obstáculos para desarrollarnos plenamente en términos laborales y hace que todos los índices de desocupación y subocupación sean mucho más altos cuando hablan de nosotras”. 

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La diputada Cristina Álvarez Rodríguez también celebró el encuentro. “Queremos hablar del derecho de los argentinos y las argentinas a ser cuidados, queremos hablar del derecho a condiciones laborales dignas de los trabajadores y las trabajadoras del cuidado, y también queremos hablar del derecho a elegir en libertad si querés ser cuidadora, un rol naturalizado hacia todas nosotras, o si podés elegir otras opciones”.

La investigadora del CONICET especialista en esta temática, Laura Pautassi, recordó además que las obligaciones de cuidado se desprenden de las convenciones internacionales de derechos humanos: “La Argentina asumió la obligación de garantizar el derecho humano al cuidado, y es por eso que debemos pensar estas políticas en un marco de derecho”.

Del encuentro participó también Natalia Gheraldi, directora ejecutiva del ELA, quien destacó que el proyecto coloca su horizonte en un sistema integrado y federal: “Pensar la infancia, la escolaridad, las personas mayores, las personas con discapacidades o en eventos de enfermedades crónicas o críticas. Este es el abordaje correcto y es, a su vez, el más complejo de llevar adelante”. 

Claudia Neira, por su parte, centró sus aportes en el desarrollo de los comedores comunitarios, un sector con el que le ha trabajado de cerca: “Si durante una semana hubieran parado todos los comedores, los merenderos y las organizaciones que trabajan con la gente que pasa hambre, yo no sé qué hubiera pasado. Las que contuvieron esta crisis fueron ellas, fueron las mujeres”.

La actual directora del Banco Ciudad por la oposición aseguró que si bien no existen censos oficiales que den cuenta de la cantidad de mujeres dedicadas a las tareas de cuidado, es posible plantear un análisis a partir de las estadísticas sobre el voluntariado, en donde se observa que el 66,2 por ciento corresponde a mujeres y apenas el 33,8 por ciento a varones. “El Estado tiene que hacerse cargo de que hay un trabajo de interés social, que es hacerle frente al hambre en nuestro país. La generaron con estas políticas de miseria, y tiene que tener una respuesta institucional que implique una remuneración para aquellas mujeres que prestan su trabajo”. 

La diputada Nacional Laura Russo Sujarchuk formó también parte de la mesa de debate. “La invitación me sacudió”, confesó. “Es maravilloso que estemos debatiendo la Ley de universalización del cuidado en este momento histórico en el que la palabra que hoy reina es la desprotección, en donde todos nos sentimos sumamente desprotegidos, no cuidados, pateados en el pecho. Tenemos la obligación de arribar a una ley que nos cuide a todos”.

Gabriela Cancellaro acercó al debate las problemáticas que perciben desde Mamá Cultiva, ONG formada por madres, cultivadores y profesionales que no encuentran alivio en la medicina tradicional. «Este proyecto es dar una batalla hacia el interior del sistema patriarcal. Es sano y deseable que las personas que cuidan también puedan salir a la luz, a lo público y que sus cuerpos no queden invisibilizados». Gabriela aseguró que se debe “empoderar a las cuidadoras y trabajar para que puedan salir de ese lugar de vulnerabilidad”.

“El Estado tiene que trabajar en red”, volvió a mencionar Cerruti. “Pero al mismo tiempo tiene que ser capaz de regular las responsabilidades de los privados que deban garantizar los derechos. Porque una ley que proclama derechos y no dice quiénes tienen el deber de hacerlos cumplir, es una ley absolutamente vacía”.

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El Ministerio de Cuidado 

Si bien el proyecto de Ley de la Diputada Gabriela Cerruti es de alcance nacional, durante el debate se hizo una mención especial a la situación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde existen otros proyectos de Ley sobre la misma temática. 

Aldana Martino, asesora del legislador porteño Carlos Tomada en materia de cuidado, destacó que “la ciudad tiene un presupuesto con el que podría tomar cartas en el asunto. Lo que hoy existe con el macrismo no son más que políticas que tienden a generar parches para la vulnerabilidad social y que no contemplan la universalidad de los derechos”.

“En la ciudad, debo decir, el proyecto es más audaz”, agregó Cerruti. “Matías Lammens (candidato a jefe de gobierno porteño por el Frente de Todos) quiere tener un Ministerio de Cuidado y generar políticas transversales que implican la coordinación de políticas en diferentes áreas del Estado y que abarcan cuestiones económicas, de desarrollo, de políticas sociales y productivas”. 

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