El disciplinamiento de las futbolistas disidentes

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Estefanía Banini, capitana durante el Mundial de Francia, fue excluida del equipo de fútbol nacional y no participará de los Panamericanos. Quedaron afuera también Bonsegundo, Bravo y Potassa, entre otras. Luego del Mundial todas expresaron desacuerdo con las formas de entrenamiento y comunicación del cuerpo técnico. Coinciden en que el ciclo de Carlos Borrello –DT hace quince años– ya está cumplido. Aseguran que los motivos de la exclusión no son futbolísticos: denuncian disciplinamiento para las que reclaman y persecución de las voces disidentes. El rol de “Chiqui” Tapia y la AFA.

El lunes la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) dio a conocer la lista definitiva de 18 jugadoras que integrarán el equipo nacional de fútbol femenino en los Juegos Panamericanos, que comienzan el 26 de julio en Lima, Perú. Ese mismo día, la capitana de la selección durante el Mundial de Francia 2019, Estefanía Banini, en sus redes sociales realizó un comunicado donde habló por primera vez sobre la decisión del técnico Carlos Borrello de haberla dejado afuera de las convocadas. “Ganas sobran de estar en la selección! El cuerpo técnico decidió dejarme afuera. Ellos quienes son los únicos que cobran, ellos que por tener diferencias han decidido darle un punto final a mi sueño de defender a la más linda”. Minutos más tarde, sus compañeras de equipo y también referentes de la selección, la mediocampista Ruth Bravo –titular en todos los encuentros de la Copa del Mundo– y la delantera Belén Potassa –integrante del equipo nacional desde 2006– replicaron las palabras en sus cuentas. Asimismo lo hizo Florencia Bonsegundo, la goleadora de la selección en este Mundial, artífice de dos goles en la remontada frente a Escocia. La jugadora recientemente vendida al Valencia había sido convocada por el cuerpo técnico pero en solidaridad con sus compañeras no se presentó al entrenamiento.

De las veintitrés jugadoras que fueron convocadas para el Mundial, tampoco serán de la partida en los Juegos Panamericanos la arquera Gabriela Garton –que aún no se pronunció sobre su ausencia en el equipo–, Lorena Benítez que sí dio a conocer que ella misma decidió priorizar su tiempo con lxs mellizxs que tuvo antes del Mundial junto a su pareja Verónica Rivero y Soledad Jaimes que anunció su regreso al Santos de Brasil e informó que su ausencia tiene que ver con estar entrenando para el campeonato del país vecino.

Ni escándalo, ni el club de amigos de Messi, ni polémica, ni camarilla. Con esos conceptos los medios hegemónicos intentaron, durante estos días, describir y definir  la situación que hoy se vive en la selección de fútbol femenino. Ni Banini es Messi, ni hay una camarilla. Las jugadoras que fueron voceras de una necesidad de cambio en el cuerpo técnico, a su entender, lo plantearon, primero hacia dentro del equipo y luego lo dieron a conocer públicamente en sus redes sociales. Eso no es tampoco escándalo ni es polémica.

El 21 de junio, tras quedar fuera de la fase de octavos en el Mundial de Francia, todas las jugadoras del plantel se reunieron en el patio del hotel Crowne Plaza en París, donde se alojaban.  Allí, antes de emprender la vuelta al país, pusieron en común algo que ya venían dialogando por separado: un desacuerdo con las formas de entrenamiento y de comunicación del cuerpo técnico. Todas coincidieron en que el ciclo de Carlos Borrello, que lleva quince años –con intermitencias– en el seleccionado, estaba cumplido. Sin embargo, a pesar de que en aquella reunión, las jugadoras acordaron que se plantarían juntas ante las diferencias e incomodidades con el cuerpo técnico no lograron coincidir en la forma ni en el momento de hacerlo. Sí, en cambio, charlaron de dialogar con las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de esta situación y esperar a ver cuál era su postura. Frente a esto algunas llegaron a proponer no participar de los Juegos Panamericanos si no había respuesta. A pesar de que no hubo quórum en esta última medida durante esa reunión, aquel día se volvieron al país con la certeza de que todas creían que necesitaban otro cuerpo técnico para el equipo.

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“Tras haber vivido varios torneos con Borrello, veíamos que la calidad de los entrenamientos era mala y la preparación física, peor”, señaló Estefanía Banini a Clarín. “Necesitábamos otra contención, otra motivación. Era muy frío con nosotras, no tenía tacto con el grupo, tratamos de manejarlo hasta donde pudimos”, dijo Ruth Bravo a TyC Sports. Mientras que Luana Muñoz afirmó en sus redes: “Quedarme afuera del mundial fue una de las cosas más dolorosas que me tocó afrontar pero lo que más me dolió fue la indiferencia del CT que ni siquiera se comunicó conmigo para hacerme saber que no viajaba. Necesitamos un equipo que en serio quiera al FUT FEM”.

Lo que agrieta la decisión del cuerpo técnico conducido por Carlos Borrello es la unidad de un equipo que venía desarrollando un proceso de organización colectiva. Las jugadoras habían manifestado durante el Mundial que uno de los pilares fundantes del grupo era la unidad. “Si estamos acá es gracias a nosotras”, habían repetido. El plantel había conseguido consolidarse como un bloque, uno impasable con el que se pararon frente a Japón para conseguir un empate y así lograr el primer punto para la selección en al historia de los mundiales. Un bloque que se volvió muralla de contención para los centros aéreos de las inglesas y con el que obtuvieron una derrota ajustada y por la mínima contra Inglaterra. Y un bloque que se convirtió en ofensivo en el partido contra Escocia para alcanzar una remontada histórica y llegar al empate 3 a 3 en el último momento. Esa unidad que las jugadoras resaltaban había sido forjada en la Copa América 2018 en Chile donde, como lo hicieron en Francia el último día, se habían reunido en el hotel la noche anterior a jugar frente a Colombia y allí, después de un intercambio de miradas y de debatir alternativas, habían optado por sacarse una foto las veintitrés juntas con las manos detrás de las orejas imitando al Topo Gigio para pedir ser escuchadas por la AFA en sus reclamos de mejores condiciones en el desarrollo de la actividad. Pero la decisión del cuerpo técnico de dejar afuera de la convocatoria a referentes como Banini, Bravo y Potassa dinamitó el proceso de toma de decisión colectiva porque partió al equipo entre las que fueron citadas y las que no. Y vuelve difícil el “pelear desde adentro” y pone en jaque la unidad.

Tanto Banini como Bonsegundo, Bravo y Potassa explicitan en sus redes y en los pocos medios con los que dialogaron que queda en evidencia que las razones por las que se las deja afuera de la convocatoria no son futbolísticas. Después del partido amistoso y abierto a los medios que realizó la selección en Ezeiza el viernes por la tarde frente a las juveniles de Ituzaingó, por primera vez el director técnico se refirió a lo sucedido “Las jugadoras piensan con el corazón y yo con la cabeza fría”, señaló el entrenador en la ronda de prensa y afirmó: “Estoy para elegirlas, ponerlas en el campo, armar la estrategia, estudiar al rival y hacer los cambios cuando corresponda. Esa es mi función, es así y no la negocio. Ahora quiero rotar jugadoras”. Los argumentos que dio Borrello eran lo que ya habían trascendido, sin embargo entre las citadas hay varias que cuentan con amplia trayectoria en la selección y algunas que por edad no llegarán al próximo mundial. “Hay jugadoras que a mí me sirven adentro y afuera de la cancha”, afirmó. Aún cuando el director técnico descarta la decisión de dejar afuera a las referentes como un disciplinamiento por alzar sus voces y su intención era buscar un recambio cabe la pregunta si el momento para hacerlo era entre un Mundial y unos Juegos Panamericanos que tienen una distancia de un mes, después de una Copa del Mundo donde la selección alcanzó una visibilización como nunca antes y cuando creó nuevas referentes futbolísticas.

Disciplinamiento. Acallar las voces disidentes. Silenciar a las que llevan la voz del reclamo. Las que rompen, afuera. Esa parecería ser la ecuación. Una réplica de las lógicas del fútbol hegemónico. “Pido perdón por aquellas q quedaron en el camino.. siempre teniendo la esperanza de que la cosa cambie dejamos pasar tiempo, también entiendo las q por miedo siguen calladas, lo pase y entendí que las jugadoras son las que sufren, las que transpiran la camiseta! Sigamos creciendo!”, escribió Belén Potassa, ex jugadora de UAI Urquiza en sus redes sociales. El miedo es un factor clave cuando no hay una organización que respalde el reclamo.

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Durante estos días, River anunció la oficialización de sus primeros quince contratos profesionales, UAI Urquiza siguió sumando firmas y lleva once jugadoras contratadas profesionalmente –entre ellas las mundialistas Mariana Larroquette, Adriana Sachs, Solana Pereyra y Dalila Ippolito­–, Boca anticipó que darán la noticia y realizarán veintitrés contratos profesionales, Banfield dio a conocer a Indiana Fernández como directora técnica junto a  Romina Vargas y Carla Oliveto, por su parte Huracán presentó a Juliana Román Lozano y a Enriqueta Tato, ambas integrantes de La Nuestra Fútbol Feminista como la nueva dupla de directores técnicos del club de Parque Patricios. En este contexto de transformación del próximo torneo, que comenzará el 1° de septiembre, tal como anunció Jorge Barrios en Ezeiza, la selección continúa con los entrenamientos y los amistosos con el foco puesto en el podio de los Juegos Panamericanos como objetivo y aparece la pregunta: ¿La AFA dónde está? ¿Cuál es el papel que juega la dirigencia del fútbol argentino cuando hay una situación a resolver entre el cuerpo técnico y las jugadoras? Si la capitana le pidió una reunión a Claudio “Chiqui” Tapia, si él le dijo que la llamaría después de hablar con Borrello, si no lo hizo, si no se pronunció públicamente. Si lo que hizo, en cambio, fue ir al entrenamiento en el predio de Ezeiza y postear una foto donde señala: “Acompañando a nuestras Selecciones Sub 23 y Selección Femenina que, con el compromiso de siempre, nos representarán en  Lima”, y una de esas imágenes es junto al director técnico. Si dice sin decir, qué responsabilidad le cabe como el presidente de la igualdad de género que dijo ser aquel 17 de agosto de 2017 en la presentación del 40° torneo de fútbol femenino argentino.

 

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