¿Habrá justicia?

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Alejandro Fabián Sidero, el informático aportante del Pro que atacó a balazos la inauguración de un local de Nuevo Encuentro hiriendo a dos personas, fue detenido hoy acusado de tentativa de homicidio cuando llegó al aeropuerto de Ezeiza. Su abogado, Jorge Luis Alvarez Berlanda, fue también el defensor de Gastón Conti, uno de los policías condenado por el asesinato de Mariano Ferreyra.  Sidero adelantó su vuelo para eludir la orden de detención prevista para el 8 de agosto, pero no logró distraer a la querella y se activaron los controles provocando su detención. Se encuentra desde esta mañana en Tribunales donde prestará declaración. 

Sidero regresó esta mañana al país procedente de Estados Unidos y fue detenido en el aeropuerto internacional de Ezeiza, para ser trasladado al juzgado de Instrucción N° 23 a cargo del Dr. Roberto Ponce. A pedido de los querellantes, la causa está caratulada como “Tentativa de Homicidio” por los hechos ocurridos el sábado 5 de marzo antes de la medianoche en Padilla al 900, donde dos militantes kirchneristas que participaban de la inauguración de un local partidario sufrieron heridas de bala de un arma calibre 32. Ese arma fue hallada en el departamento propiedad de Sidero, ubicado en el piso 12 de la Torre Los Tilos de Villa Crespo.

Su abogado no había informado al juzgado el cambio en la fecha de su regreso, para tratar de eludir la detención en Ezeiza. Sin embargo, la insistencia de la querella ya había logrado que se enviaran los oficios a todos los aeropuertos y la maniobra no tuvo efecto.

Alvarez Berlanda, el abogado de Sidero, es un ex fiscal que debió renunciar cuando se descubrió que había cobrado veinte mil dólares de un financista a quien debía investigar. Como fiscal, Alvarez Berlanda tuvo algunas actuaciones importantes vinculadas a temas de derechos humanos como solicitar la detención del dictador Augusto Pinochet por el caso Prats o pedir la condena de Cristino Nicolaides en la causa por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, desde que dejó la justicia acusado de corrupción, se dedicó a dar clases en las escuelas de la Policía Federal y fue el férreo defensor de Conti, el policía condenado por formar parte del grupo que asesinó a Mariano Ferreyra. Conti fue condenado a dos años de prisión por ser uno de los miembros del equipo que liberó la zona para la actuación de la patota que asesinó al militante social.

Todo tiene que ver con todo: Alvarez Berlanda conoció a la familia Macri en una situación compleja. Fue el fiscal que debió investigar el secuestro de Florencia, la hermana menor del Presidente. También fue quien procesó a Gustavo Béliz en aquella oportunidad en que, en los inicios del gobierno kirchnerista, el entonces ministro mostró públicamente una foto del espía Jaime Stiusso.

De acuerdo con su perfil en las redes sociales, Alvarez Berlanda parece ser, igual que Sidero, un activo adherente de Cambiemos.

Hace quince días, el juez de Instrucción Roberto Oscar Ponce ordenó su captura internacional y cambió la carátula a intento de homicidio. Resolvió  incluir al informático aportante de la campaña del PRO en el registro de “Wanted Persons” ya que, tras el ataque, huyó de Villa Crespo con destino a los Estados Unidos.

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Extracto de la resolución dirigida al Sr. Jefe a cargo del Departamento INTERPOL de la PFA.

Sidero viajó casi un mes después de los hechos, pero su salida se precipitó cuando el 22 de marzo la querella pidió que se reemplazara a Policía Metropolitana por la Gendarmería.

Días después, el 6 de abril salió por Ezeiza hacia Estados Unidos y ayer regresó. Su abogado había pedido la eximición de prisión pero le fue negada por el juez. La querella entiende que debe quedar detenido porque demostró que tiene recursos y voluntad para irse del país.

 

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Con fecha el día de ayer, el juez Ponce niega la exención de prisión a Sidero.

Cómo consiguió la visa para ingresar a ese país, cómo vivió allí tres meses, cómo pudo viajar de un día para el otro cuando la única actividad conocida es una modesta empresa de servicios informáticos, es algo que ahora deberá dilucidar la investigación. También deberá explicar por qué una semana antes de huir manejaba a toda velocidad por la Autopista 25 de mayo un BMW que no pareciera condecir con su nivel de vida. Uno de los varios vehículos registrados a su nombre, según su documento de identidad.

Balazos

En  la madrugada del 4 de marzo, mientras participaban de la inauguración de un  local partidario, un centenar de jóvenes y familias fue atacado a balazos desde un edificio. Dos mujeres fueron heridas, Daina Soto y Florencia Girotti: una en su brazo y la otra en su hombro, donde se recostaba además la cabeza de hermanita de cuatro años.

Difícil recordar un episodio similar en las últimas décadas. Una balacera  a una multitud, desde una ventana de un edificio, a un grupo donde convivían mujeres, familias, niños, militantes políticos, vecinos, en fin, celebrando la apertura de un local partidario. Esa misma noche, mientras las jóvenes eran atendidas en los hospitales de la zona, se radicó la denuncia y comenzó el peregrinar en busca de justicia.

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La causa Nº: 14003/2016 quedó radicada en la fiscalía Nº 44 (del Fiscal Pablo Recchini) y el Juzgado de Instrucción Nº 23  (Juez Roberto Ponce). Esa  noche, fueron infructuosos los pedidos reclamando que se allanara el edificio de dónde era evidente que habían partido las balas. Durante una semana, a las declaraciones políticas de repudio de todo el arco, incluyendo al presidente Mauricio Macri y el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, no siguió ninguna actividad por parte del juez ni del fiscal.

Los abogados de Soto y Gili y el Nuevo Encuentro se presentaron como querellantes para impulsar la investigación. Pidieron medidas de prueba, nombraron peritos de parte y fueron reclamando medidas que lograron hacer avanzar la causa. Durante un mes, se siguió la posibilidad de que el atacante hubiera sido un vecino que se había comunicado al 911 con quejas violentas por la realización del acto, pero el arma hallada en su poder no coincidía con el calibre de las balas encontradas.

El 22 de marzo finalmente, ante la inactividad de la fiscalía y la policía metropolitana, la querella pidió que se la reemplazara por la Gendarmería. Las medidas comenzaron a agilizarse y hoy se comprueba que sólo seis días después de que el juez aceptó ese pedido, Alejandro Sidero, el francotirador, dejó el país. Recién después que lo hizo, se ordenó el allanamiento de su domicilio y se encontró la pistola que prueba que de allí salieron las balas que hirieron a las militantes.

Una investigación de Nuestras Voces permitió determinar ayer que Alejandro Sidero es, además, un aportante de la campaña del PRO. Por una exigua suma de 50 pesos, que lo muestra más en carácter de adherente activo. Alguien que quería mostrar su apoyo, su pertenencia y su consustanciación con las ideas del PRO.

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Sidero figura en la lista de aportantes presentada por el PRO – PARTIDO REPUBLICANO firmada junto al informe de fecha mayo 13 de 2016, página 24, dentro de la sección “RECURSOS PRIVADOS PARA DESENVOLVIMIENTO INSTITUCIONAL” en el ítem “Contribuciones y Donaciones Privadas de Personas Físicas Recibidas en Efectivo” Alejandro Fabián Sidero hizo un aporte para esa campaña.

Quiso el destino que el aporte de Sidero saltara a la luz ayer, justo al cumplirse un año de haberlo hecho.

Después de disparar a mansalva sobre los centenares de personas que se encontraban esa noche frente al local de Villa Crespo, Sidero se fue del país con destino a los Estados Unidos donde permanece desde entonces sin que se le conozca ninguna ocupación o actividad relacionada con ese país ya que hasta ese momento parecía dedicarse sólo a pequeños desarrollos informáticos. Sidero se fue del país casi un mes después de los hechos, y durante ese período la justicia no había ordenado ningún allanamiento al edificio que permitiera encontrar al portador del arma homicida.

En las primera actuaciones que hizo la Policía Metropolitana en el lugar del hecho se secuestraron dos balas: una se encontró en el asfalto enfrente del local, y otra fue aportada por los testigos en un vaso de plástico. También se secuestró la campera agujereada de Yanina, en la cual luego se encontró una tercera bala, a la altura del hombro derecho.

Las balas se mandaron a peritar y se determinó que las tres fueron disparadas por la misma arma: un revolver calibre 32.

Desde entonces, se tomaron testimonios de varios testigos, que en general coinciden en que el ruido los disparos provino desde la calle Gurruchaga. También se pidió al Consorcio del complejo de torres de enfrente que informe los nombres de todos los propietarios, y esa información se remitió al RENAR para que informe si alguno de ellos tiene registradas armas a su nombre y qué calibre.

También se pudo ubicar a la persona que recogió la bala del “vasito”, que declaró y ubicó en un croquis el lugar exacto de donde la levantó, que coincide con la ubicación de Florencia.

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Durante varios meses, la investigación parecía señalar a uno de los vecinos del local, que había hecho llamadas en tono violento al 911 quejándose por el ruido en el barrio y acusando y amenazando a los militantes por su pertenencia al kirchnerismo. Sin embargo, no se encontraba el arma que habría efectuado los disparos.

Posteriormente, llegó el resultado del cruzamiento de nombres de los propietarios de las torres con el RENAR y, entre los dos o tres propietarios de un revolver calibre 32, sólo uno coincide con un departamento que tiene salida hacia el local. Se trata del Piso 12 departamento 1 de la Torre Los Tilos, con entrada por la calle Gurruchaga y que tiene ventana hacia Padilla. Ahí vive Alejandro Fabián Sidero, un técnico informático ligado a pequeñas empresas de computación.

Con esa información, se ordenó el allanamiento del departamento de Sidero y se secuestró un revolver calibre 32.

Algunos vecinos señalaron entonces que Sidero estaba en el extranjero y no tiene previsto volver al país hasta agosto. Se pidió a Migraciones que constate los ingresos y egresos de Sidero y, efectivamente, salió por Ezeiza hacia Estados Unidos el pasado 6 de abril y aún no regresó. Resta saber si era un viaje planificado, o si se precipitó cuando se terminó la protección de la Policía Metropolitana.

Una bala que atravesó la democracia

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