El golpe después del golpe

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La proscripción a Evo Morales confirma el objetivo primigenio del golpe: consumar una democracia tutelada. El MAS apelará la medida con un amparo constitucional, pero un fallo favorable es más que difícil dado el encuadramiento de la Justicia con el régimen golpista. Más allá del cepo electoral el evismo sigue siendo la primera fuerza, ese hecho fuerza a los partidos de derechas a generar un marco de unidad para evitar el regreso del partido depuesto en noviembre.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia Salvador Romero tiene una buena relación con el ex presidente Carlos Mesa, quien resulto segundó en las elecciones de octubre que fueron declaradas fraudulentas por la oposición golpista y la OEA. Romero y Mesa aparecen sonrientes y abrazados en un artículo recordatorio al respecto publicado por el portal La Resistencia Info, uno de los pocos medios críticos del golpe que han podido seguir publicando con esa línea periodística en el vecino país. El vínculo y la sociedad política entre ambos fue sellado cuando la fugaz presidencia de Mesa, que ascendió al primer puesto del Ejecutivo tras la renuncia forzada del mandatario Gonzalo Sánchez de Losada tras la rebelión popular contra los aumentos tarifarios en el precio del gas, ungió a Romero como titular del TSE, un cargó que volvió a recuperar gracias al golpe cívico y militar perpetrado en noviembre.

Romero comunicó sus fundamentos contra la postulación de Morales, del ex Canciller por el MAS Diego Pary, y de otros candidatos de la derecha, con tono solemne y aferrado al derecho. Sin embargo, su fundamentación técnica raya lo absurdo: el Tribunal acusó a Evo Morales de no residir en un país, o en un distrito, del que fue forzado a huir para preservar su vida. En términos simbólicos la decisión del Tribunal Electoral pareció ajustado a un guion político premeditado: el esperado fallo fue comunicado en la víspera de una fecha emotiva para la coalición golpista, el 21 de febrero o 21 F, la jornada de 2016 cuando toda la oposición unida al MAS logró vencer por estrecho margen en un referéndum donde se preguntaba a la ciudadanía sobre una nueva postulación de Morales. Esa victoria, la del NO contra la reelección de Morales, que luego el MAS pudo sortear gracias a un pronunciamiento de la Suprema Corte, fue la bandera de la coalición golpista en los comicios de octubre para deslegitimar el triunfo del evismo en las urnas.

El pronunciamiento del TSE boliviano causó declaraciones de repudio, incluso de dirigentes de prédica regional que no pueden ser catalogados de pro chavistas, caso el ex presidente José Miguel Insulza, que además estuvo al frente de la OEA. Insulza expresó que: “Lamento mucho la decisión porque no creo que haya sido justa. Él está en el exilio, por tano pedirle residencia para que se presente como candidato es un poco absurdo”. El abogado personal de Evo Morales, el penalista argentino Raúl Zaffaroni, fue más explicitó cuando hizo su consideración sobre la decisión del TSE: “Vamos camino a una proscripción de la fuerza popular que representa Evo Morales. Vamos camino a una proscripción por goteo”. 

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Sin embargo, más allá del cepo electoral impuesto por el gobierno autoproclamado de Jeanine Áñez contra el principal líder del MAS, el evismo ayer mismo siguió con su habitual ritmo de campaña. Por ejemplo, el ex presidente, en los hechos el jefe de campaña de la principal fuerza política de Bolivia, encabezó un acto político en la localidad de Moreno. Rodeado de manifestantes, con una guirnalda de flores sobre su pecho, y con el puño izquierdo en alto, Evo Morales arengó a la comunidad de bolivianos en el exterior más numerosa a seguir militando para acrecentar el número de adhesiones manifestada una semana atrás en la primera encuesta nacional oficial. 

En esos sondeos el MAS aparece cerca de ganar en primera vuelta. Esos sorprendentes números favorables al evismo, teniendo en cuenta la coyuntura de represión y cerco mediático, obligó al diario El Deber, house organ de la coalición golpista, a publicar días atrás una editorial titulada “El MAS cerca de ganar en primera vuelta”, donde invita al heterogéneo campo opositor a cerrar filas contra Evo Morales: “La denominada ‘clase’ política opuesta al MAS tiene una responsabilidad que asumir con desprendimiento, pensando en el país y no en sus intereses partidarios o personalistas. El país se merece un cambio, así sea solo por el derecho a la alternancia. Pero líderes como Mesa, Áñez, Camacho y Quiroga no parecen estar pensando en el país en este tiempo”.

El periodista venezolano Bruno Sgarzini, columnista de la cadena Telesur y del portal Misión Verdad, así observa el desarrollo del proceso electoral boliviano en diálogo con Nuestras Voces desde Caracas: “Esta bastante claro que las inhabilitaciones contra Evo Morales y Diego Pary apuntan también a horadar dos liderazgos regionales importantes para la aritmética electoral del MAS, tanto Evo en Cochabamba como Pary por Potosí son dirigentes con mucha prédica en esos distritos. Al tratarse de una elección reñida, en el sentido de que el evismo está cerca de ganar en primera vuelta, el hecho de que el gobierno golpista haya logrado limitar la oferta opositora, al sacar de competencia a Morales y Pary, refuerza su capacidad competitiva para los comicios de mayo. La proscripción de Evo anticipa cómo va a jugar el gobierno en los días próximos: es probable que crezcan las operaciones de prensa agresivas contra el candidato presidencial Luis Arce, que sean habituales la apertura de causas judiciales por corrupción en contra de los referentes del MAS”.

Evo unifica fuerzas y la ambición de Jeanine divide a la derecha

En simultáneo Sgarzini opina que los comicios del vecino país se encaminan a replicar el molde prosciptivo desarrollado en las últimas elecciones de Brasil, donde el triunfo de Jair Bolsonaro se dio gracias a la inhabilitación del ex presidente Lula Da Silva: “Los irregulares comicios brasileños, donde Lula tenía hasta la palabra prohibida, creo que son el manual de estilo electoral que aplicará la coalición golpista boliviana para asegurar su triunfo. Es decir, así como la élite brasileña ordenó la elección bajo el clivaje lulismo- antilulismo, los factores de poder en Bolivia pretenden invitar a la ciudadanía a votar con esa lógica: evismo o anti evismo. En segundo lugar, ya es evidente que la derecha boliviana utilizará el primer turno electoral para dirimir su interna. En principio, la presidente autoproclamada Jeanine Áñez y el ex presidente Carlos Mesa son los dirigentes que disputarán ese lugar; más atrás se ubica en las preferencias el líder cívico Luis Camacho, lo más probable es que el empresario de Santa Cruz renuncia a su postulación y preste sus votos a Jeanine Áñez. A su vez, hay un acuerdo tácito en el bloque partidario golpista en apoyar en segunda vuelta sin retacear recursos al candidato que más se aproxime al MAS en mayo”.

Por último Nuestras Voces preguntó a Sgarzini sobre el margen de acción diplomática que tiene el golpismo boliviano: “La comunidad internacional le está exigiendo al gobierno boliviano que legitime su mandato con un proceso electoral. La marca de origen institucional puede ser fallida, como se dio en Brasil tras el derrocamiento de Dilma Rousseff y la posterior victoria ilegítima de Bolsonaro. Eso no importa, la premisa es dar cierta apariencia democrática al golpe. Y en lo posible evitar fraudes escandalosos como se realizó la derecha en Honduras para asegurar la elección. Más allá de eso, tanto en Brasil antes, como en Bolivia ahora, la derecha regional cuenta de fuertes recursos para proscribir a sus opositores: la Justicia, los medios, y ahora los militares en Bolivia están para poner el coto de representación anhelado. En ese sentido la derecha cambia de nombres artísticos para deslegitimar en los medios a sus oponentes, en algunos casos pueden ser nombrados como corruptos, o perpetradores de un fraude, incluso como narcotraficantes, pero el objetivo final es el mismo: instrumentar una democracia tutelada donde no puedan ganar en las urnas los proyectos políticos populares».

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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