El prontuario del narco Barakat Barakat, un protegido por la Justicia Federal

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Barakat Barakat es un ciudadano sirio acusado de narco, preso por tráfico de precursores químicos para fabricar cocaína, y sospechado de tener vínculos con Hezbollah en la Triple Frontera. Era un protegido del juez federal de Orán, Raúl Reynoso, que fue condenado a 13 años de cárcel por favorecer a narcos con sus decisiones judiciales. Los vínculos con “laboratorios” de Santa Cruz de la Sierra de la organización que funcionó al menos desde 2009. 

Sus abogados dicen que es un cliente modelo. Paga bien, es educado y no se vuelve loco por los reveses judiciales. Nació en Siria en diciembre del ‘75 y está en la Argentina hace más de 20 años. Cuando completaba formularios escribía que era comerciante y de hecho no mentía: junto a su hermano Fadel están encerrados en una cárcel federal salteña por tráfico de precursores químicos para hacer cocaína. Ahora lo volvieron a procesar por ser el líder de otra banda de traficantes, que movía químicos a gran escala, y que además pretendía llevar 150 kilos de marihuana a Chile en ruedas de autos.  Estos son apenas algunos de los datos que aparecen en el expediente de Barakat Barakat, alguien que gozaba de la protección de la Justicia Federal y que asegura tener contactos con los líderes del Hezbollah en la zona de la Triple Frontera.

Hasta que en noviembre de 2018 lo condenaron a 12 años, en Salvador Mazza, donde vivía, Barakat se movía como un empresario. Llevaba camiones de maíz a Bolivia desde Salta y sólo era sospechado de entregar coimas para transportar más carga de lo que le permitían: en cinco meses unos 800 camiones cruzaron la frontera sin que nadie reparara en ellos.

En la investigación por la que lo acaban de procesar se pueden ver los vínculos de Barakat con el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, que fue condenado a 13 años de cárcel por favorecer a narcos con sus decisiones judiciales. En esa causa, un empresario francés sostuvo que Barakat se presentó en su finca a cobrar un millón de pesos para que Reynoso no avanzara con una causa de explotación laboral en su contra.

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Barakat tenía una organización que funcionaba como una empresa. Según los fiscales, ahí coexistían dos “gerencias narco criminales”. Una era la “gerencia de estupefacientes”,  liderada por su socio Exeni Vallejos y financiada por Barakat, que se encargaba del tráfico de drogas y que al menos tenía siete cómplices. También estaba la “gerencia de sustancias químicas”, liderada y financiada por Barakat, y que se dedicaba a traficar ilícitamente las materias primas para la fabricación de cocaína y para su adulteración. Barakat aparecía como proveedor del dinero en esas y otras actividades. Por ejemplo, para concretar el plan de llevar marihuana a Chile Barakat desembolsó 12.000 dólares.

Los volúmenes que manejaba la organización impidieron que pudieran seguir más bajo los radares. Muchos de los miembros de la banda estaban anotados en los registros para comprar precursores químicos. Habían comprado miles de litros de ácido clorhídrico y cientos de kilos de amoniacos y fue entonces que despertaron sospechas.

En una de las escuchas de la causa está la conversación de Barakat con uno de sus subalternos en la que intentaban conseguir 60 toneladas de carbonato de sodio. Parte de lo que compraban lo llevaban a Bolivia, donde, según la acusación, lo entregaban para la producción de cocaína en distintos “laboratorios” de Santa Cruz de la Sierra. Esta organización funcionó al menos desde comienzos de 2009 hasta mayo de 2014. 

Durante el juicio en el que en 2018 los hermanos Barakat fueron condenados a 12 años de cárcel se produjo un incidente al menos curioso. En esos días los medios informaban la detención de Assad Ahmad Barakat, el financista del grupo libanés Hezbollah en la Triple Frontera y mencionado por Alberto Nisman en la investigación del atentado a la AMIA. Tenía captura desde hacía un año y lo habían encontrado en Brasil. Frente al fiscal del juicio, los hermanos Barakat aseguraron ser pariente del libanés.

La historia parece tentadora pero poco probable. Por un lado esta semana la familia de Barakat Barakat salió a aclarar que no tenían vínculos con nadie relacionado con Hezbollah, sin sonrojarse mucho por las acusaciones de narcotráfico, sobre las cuales los fiscales recogieron bastante prueba. Por otro lado, en el Juzgado Federal de Eldorado, en Misiones, donde se investigan los movimientos financieros de Hezbollah en la Triple Frontera, le dijeron a Nuestras Voces que en toda su investigación no aparecen lazos con los Barakat de Salta y que la declaración “sonaba a una bravuconada hacia adentro de la cárcel”. 

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