El pueblo pide trabajo y Macri ofrece agrotóxicos

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El presidente Mauricio Macri huyó de la masiva protesta del frente unificado de trabajadores, organizaciones políticas y sociales que copó el centro porteño. En Diputados, la oposición logró quórum y Cambiemos se convirtió en una máquina de impedir cambios al modelo que condujo a una de las mayores crisis de los últimos 80 años en materia laboral, inflacionaria y productiva. Desde Entre Ríos, Macri pidió que se libere el uso de agrotóxicos alrededor de las escuelas rurales, criticando un fallo de la justicia local y asegurando que «pone en peligro el trabajo». Fue la única referencia Presidencial al tema que convocó a una multitud contra sus políticas de ajuste y destrucción del empleo.

Dos años exactos desde aquel marzo de 2017 cuando una multitud le gritó a la dirigencia de la CGT: “poné la fecha la puta que lo parió”. Canto que quedó instalado en el glosario popular y que sigue generando una incógnita, porque tanto Héctor Daer como Carlos Acuña volvieron a eludir la presión de todos los sectores para poner finalmente la fecha del quinto paro al gobierno de Mauricio Macri.

Sin embargo, la CGT no eludió el llamado a la movilización y protesta. Por eso ayer se volvió a vivir una multutidinaria marcha, a la que también convocaron los gremios industriales, el Frente Sindical para el Modelo Nacional —que nuclea la Corriente federal de los Trabajadores, Camioneros y Smata—, las dos CTA, organizaciones sociales, organizaciones de izquierda y las cámaras de pequeñas y medianas empresas (Apyme).

Bajo el lema “Unidad, Producción y Trabajo argentino” la jornada de protesta se sintió fuerte. Mientras tanto, en el Congreso, la oposición logró el quorum para una sesión especial en el que se trataron, entre otros, varios de los proyectos que pergeñaron sectores sindicales e industriales.

Lejos de eso, en Entre Ríos, Mauricio Macri volvió a ratificar el rumbo, como un nene caprichoso: «Estamos construyendo el país sobre bases sólidas». Y habló del recurso de amparo de grupos ambientalistas que consiguió un fallo que determinó que no se fumigue  con agrotóxicos en horario escolar y fijó en mil metros por tierra y en tres mil por aire la distancia para la fumigación cercana a escuelas rurales: «Es un fallo irresponsable»; «pone en riesgo el trabajo». En CABA los desocupados del modelo copaban las calles junto a los trabajadores de salarios devaluados. Esa fue la única referencia del presidente a la falta de trabajo: un fallo de la justicia local que afecta a un pequeño grupo de productores altamente concentrados, con bajo nivel de empleo y que aplican un modelo productivo impuesto por grandes corporaciones para trasnacionalizar las ganancias del campo concentrando las patentes de semillas y productos químicos.

La(s) Marcha(s)

A diferencia de otras movilizaciones que tienen como punto de partida el Congreso y culminan en Plaza de Mayo, en esta ocasión se trató de una marcha multidireccional.

Algunos sectores salieron desde Plaza Miserere, otros concentraban directamente por el Congreso, también hubo sectores que se concentraron en la zona cercana a Avenida de Mayo y 9 de julio. No hubo un acto principal, ni un orador oficial, ni un documento consensuado. Lo que se vivió ayer fue la expresión genuina del movimiento obrero organizado, que entiende que la única salida de la crisis es a través de la unidad y la organización. Sin embargo, la atomización de la marcha dificultó contabilizar, o al menos era difícil sacar una sola fotografía de lo que se vivió durante la jornada.

Desde temprano, toda la zona del centro porteño estaba convulsionada. Pecheras, bombos y banderas sindicales coparon cada diagonal y cada avenida. Y pese a que a las 12 y media del mediodía el cielo se puso negro y una tormenta intensa licuó el humo de las hamburguesas y los choripanes, el sonido de los bombos no dejó de sonar. Porque la desesperación, el hambre, la falta de trabajo, la suba de tarifas son más fuertes que cualquier inclemencia temporal.

Con una bandera cuya consigna fue “Unidad, producción y trabajo argentino” los dos dirigentes de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña encabezaron un sector de la marcha.

Como explicó la investigadora y especialista en movimientos sociales y sindicales Ana Natalucci “la CGT está conducida por el sector de los llamados ´Gordos´, los ´independientes´ y el sector de Barrionuevo como en los 90, por lo tanto no hay mucha novedad allí, ya que son sectores que priorizan los canales de negociación. Y esto quedó claro cuando Juan Carlos Schmid renunció en octubre pasado al Triunvirato, donde quedó claro que había poco margen para que la CGT encabezara institucionalmente un plan de lucha”. Sin embargo, la presión de las bases y sobre todo los datos que la semana pasada que publicó el INDEC, en donde la pobreza alcanzó un 32%, no les dejaron otra opción que plegarse.

 “El gobierno tiene que revertir la situación. Se funden las Pymes, se cierran los negocios producto de la política de este gobierno. Necesitamos un cambio del modelo económico y la unidad de los sectores políticos”, dijo Héctor Daer ante las cámaras.

Sin embargo, volvió a eludir la respuesta acerca del paro. Quizás por aquel fantasma del atril del 2017, en donde la dirigencia se fue por un costado, los dirigentes de la CGT posaron para la foto, pero eludieron el escenario. Esta vez decidieron lanzar un comunicado a través de los medios  titulado “la realidad de la industria, de las pequeñas y medianas empresas, de la producción y del empleo en todo el país”.

Por su parte, el Frente Sindical para el Modelo Nacional junto a las dos CTA fueron más duros. Pablo Moyano fue enfático: “el rumbo nuestro es este, estar en la calle”. Este frente sindical que se asemeja al MTA de los 90, el sector gremial más combativo durante los 90, viene llevando a cabo un plan de lucha que incluyó paros y numerosas movilizaciones. Sin embargo, el objetivo de esta movilización fue, entre otros, presionar para que la CGT convoque al quinto paro nacional. “No se descarta un paro antes de que termine el mes de abril”, dijo tanto Moyano como Hugo Yasky, dirigente de una de las dos CTA.

Uno de los sectores que fue fundamental para darle curso a esta movilización fue el industrial, sobre todo, las PYMES.

Según explicó la economista Débora Ascencio, “en 2018 se perdió un empleo formal cada 3 minutos. El sector industrial produjo el 54% de los despidos y suspensione. Esto se tradujo en una caída del 5% de la producción manofacturera nacional”. Por eso, dirigentes industriales que marcharon detrás de una bandera con la consigna “Ni Una Pyme menos” entregaron a la oposición proyecto de “emergencia” que prevé el freno a los embargos, baja de tarifas y la baja de contribuciones patronales, entre otras cuestiones.

La industria se convirtió en una máquina de despedir

Que comience la sesión

Desde que Mauricio Macri inauguró las sesiones ordinarias el 1 de marzo, la actividad parlamentaria estuvo inactiva. Un mes después y gracias al quórum que logró la oposición—hasta último momento no sabían si lo lograrían—se dio por inaugurada la primera sesión extraordinaria del año con un temario caliente con 80 proyectos de ley entre los que se incluía la emergencia alimentaria, tarifaria y en materia de violencia de genero. Sin embargo, la puja entre oficialismo—que quería tratar el extenso temario— y la oposición—que hizo lo imposible para que no se tratara— se sintió durante toda la jornada, especialmente cuando la diputada Graciela Camaño increpó al cambiemista Emilio Monzó: «Todos los gobiernos desde el retorno de la democracia hasta acá han abierto las puertas de este recinto para que se discute, se vote, se gane o se pierda. Usted no puede seguir mostrándonos a nosotros cobrando ingente sumas de dinero mientras no hacemos un carajo».

Cambiemos bolqueó una y otra vez los temas que propuso la oposición, incluida la exención del impuesto a las ganancias para jubilados, recientemente validada por la Corte Suprema de Justicia.

Niño caprichoso

Mientras en el centro porteño los bombos sonaban cada vez más fuertes, Mauricio Macri, desde Entre Ríos, sugirió que vetaría las leyes que eventualmente se aprobaran. “Todas estas propuestas populistas, mentirosas, demagógicas, nos llevarían a volver a la situación que es ser lo mismo que Venezuela. No queremos repetir la historia. No podemos volver a probar las mismas cosas de hace ochenta años y que no funcionaron». Luego hizo su gala de su demagogia en clave PRO replicada por la agencia Télam: «Estoy con cada Argentino, sé lo que está pasando, lo que cuesta llegar a fin de mes, pero estamos construyendo el país».

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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