El tridente del poder Boliviano: Evo, Arce y Choquehuanca

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El MAS llega al Gobierno de Bolivia con un nuevo equilibrio interno del poder, que ya se refleja en el nuevo gabinete: está marcado por los jóvenes con militancia y experiencia. Los cargos se dividieron entre Evo Morales, Luis Arce y David Choquehuanca, que representan distintas partes de la coalición. La oposición golpista quedó consolidada por Camacho en Santa Cruz y Mesa en el Congreso. Cómo hará Arce para gestionar una de las mayores reservas de crudo, gas y litio del mundo. La alianza con Alberto Fernández.

Foto casarosada.gob.ar

Luis Arce, el nuevo presidente boliviano, debe liderar un gobierno de coalición y para ello hizo un reparto entre los ministros que juraron ayer en donde su voz, como la del vicepresidente David Choquehuanca y la del ex presidente Evo Morales están representadas en cuotas de poder semejantes. El presidente Alberto Fernández fue el Jefe de Estado latinoamericano de mayor protagonismo en la ceremonia de asunción, un gesto político donde Argentina avanza con su política de cimentar una sociedad estratégica en el Cono Sur con un gobierno amigo. Un aliado que volverá a controlar una de las mayores reservas de crudo, gas y litio en la región. Arce deberá afrontar dos amenazas opositoras: el rechazo legislativo de la bancada de Carlos Mesa, que se muestra renuente a sellar acuerdos, y la sombra de la amenaza golpista que aún se proyecta en el rico departamento de Santa Cruz, donde el líder supremacista Luis Camacho desplazó definitivamente a los referentes cívicos más dialoguistas

Luis Arce asumió con lágrimas en los ojos al momento de entonar el himno nacional durante la ceremonia en la Asamblea Legislativa. Con esa imagen hizo añicos los señalamientos periodísticos y políticos que con cierta asiduidad lo caracterizan como un frío cuadro técnico. Arce es un economista de largo recorrido académico y gubernamental. Tiene estudios de posgrado en el exterior, y fue ministro de forma ininterrumpida durante los catorce años de Evo Morales al frente de la presidencia. Solo estuvo ausente cuando se pidió licencia para tratarse médicamente en Brasil porque padece un cáncer de riñón.

Pero, además, Arce tiene pedigrí político: militó desde joven en el Partido Socialista, una de las formaciones que luego confluirían en el MAS, que fue y sigue siendo una heterogénea plataforma de expresiones partidarias, gremiales y sociales. Ese diseño de construcción amplio marcará una gestión donde buscará seguramente consensuar la marcha del gobierno con los otros referentes políticos del nuevo puzzle oficialista, el Vicepresidente David Choquehuanca, líder de la comunidad aymara asentada en la zona de El Alto, y el ex presidente Evo Morales, que seguirá siendo el nexo con los movimientos campesinos quechuas localizados en el valle de Cochabamba.

El gabinete de Arce refleja su perfil. Los 16 ministros juraron ayer mismo, mayoritariamente son  jóvenes de perfil técnico y militante e incluye a tres mujeres. El presidente dijo sobre su equipo: «Hay muchos jóvenes profesionales que han emergido y que son producto de nuestra revolución, jóvenes indígenas que ahora tienen un título, todos estos jóvenes profesionales comprometidos con su país están en este gabinete»

Sin dudas la figura fuerte de su gobierno sera  la nueva ministra de la Presidencia, Maria Nela Prada, de Santa Cruz. Es la hija de una política de fuste, Betty Tejada, ex presidenta de la Cámara de Diputados. Nela tuvo a su cargo el discurso de agradecimiento durante los nombramientos, es la primera mujer en ocupar ese cargo, y fue jefa de gabinete de Arce en el ministerio de Economía durante el gobierno de Evo.

El gobierno de Luis Arce es de coalición, también fueron de esa tónica los gobiernos de Evo Morales, que siempre buscó equilibrar posiciones con las distintas piezas del MAS, donde las identidades ya sean gremiales o territoriales buscan conservar autonomía programática. Pero también es notorio que el liderazgo de Arce no irradia la misma fuerza política de Morales; por lo tanto, necesitará mantener abierto los mencionados canales de diálogo con los distintos sectores del MAS. La puja palaciega por ser parte del gabinete presidencial fue señalada con una dosis de humor por el propio presidente en una entrevista con la señal Gigavisión: “Yo me he reunido con varias organizaciones sociales y he calculado 149 ministerios que tendría que tener (porque) todos piden ministerios. Pero lo cierto es que nosotros vamos a ser muy austeros en eso. No creo que tengamos el físico para tener 149 y satisfacer a todas las organizaciones que nos han pedido ministerios”.

Una fuente del MAS consultada por Nuestras Voces anticipa cuál fue la lógica del reparto de poder en los diecisiete ministerios del gabinete presidencial: “Hubo pugnas internas para la conformación del gabinete, eso es evidente. Por eso Arce designó a la mitad de los ministros, y Choquehuanca el resto. Los dirigentes más cercanos a Evo Morales reclaman contar con más cuotas de poder dentro del gobierno, pero Arce pretende ceder  todavía Viceministerios y Secretarías al evismo”.

En diálogo con Nuestras Voces desde México el analista regional Katu Arkonada, que fue asesor de Evo Morales durante su presidencia en la agenda de políticas de defensa, advierte que la influencia de Evo Morales y David Choquehuanca en el gobierno de Arce no es azarosa, ya que sus zonas de influencia fueron decisivas para ganar con holgura la reciente elección presidencial: “Si analizamos los sufragios de los últimos comicios departamento por departamento, la mayoría del aumento del voto viene de tres regiones, La Paz, Cochabamba y Oruro, la región andina y valles, donde se concentra la identidad aymara y quechua, el núcleo duro del proceso de cambio, el movimiento indígena-originario-campesino”.

Katu Arkonada entiende que Luis Arce deberá ejecutar grandes equilibrios para mantener unida a la familia del MAS: “Tendrá que recuperar la economía haciendo equilibrios para gobernar entre dos fuerzas enfrentadas que representan el proceso de cambio boliviano. Por un lado, el ex canciller y actual vicepresidente David Choquehuanca, quien probablemente comience a mirar desde ahora a 2025, con control, ya sin invitados de la clase media, de una buena parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que también va a presidir. Por otro, Evo Morales que vuelve a Bolivia como jefe político del MAS, y que ha mantenido la comunicación y el control sobre buena parte de los cuadros intermedios del proceso, además de tener estrecha relación con el nuevo presidente del Senado, el politólogo y dirigente campesino Andrónico Rodríguez, quechua del Trópico de Cochabamba, la base cocalera de Evo”.

Por otro lado, Luis Arce tiene el desafío de gobernar en un país donde las élites no parecen haber registrado la derrota electoral que sufrieron semanas atrás. “La situación en Bolivia está muy tensa. Grupos como Resistencia Juvenil Cochala, o el movimiento cívico de Santa Cruz, están aumentando la intensidad de sus protestas. Cuando comenzaron sus manifestaciones después de las elecciones, quizás, los subestimamos. El viernes por la noche en La Paz se reunió una columna de cien personas, todos portando dinamitas y petardos, marcharon por las calles céntricas hasta Plaza Murillo, luego continuaron su marcha hacia sedes partidarias del MAS y por último hasta el Tribunal Supremo Electoral. Así comenzó a gestarse el clima político de incordia social previo al golpe del año pasado. Los focos de desobediencia civil están asentados en La Paz y Cochabamba, hay mucha tensión porque ha habido amenazas de muerte contra Arce, Choquehuanca, y también contra Andrónico Rodríguez, el nuevo presidente del Senado”, describe la fuente del MAS consultada por Nuestras Voces.

No solo las elites supremacistas se muestran reacias al gobierno de Arce, los medios más influyentes, como Página Siete, insisten los últimos días con mostrar al nuevo mandatario una suerte de pliego de condiciones a respetar. El mencionado diario editorializó ayer lo siguiente: “Luis Arce asume la presidencia con cinco desafíos clave: reactivar la economía, lograr la paz social, la reforma a la justicia, conseguir la independencia de poderes y gobernar sin ser títere de nadie”.

En lo que parece ser un guion calcado los diarios conservadores de Bolivia replican la narrativa desplegada en los medios concentrados argentinos en el sentido de intentar generar discordia entre el presente y el pasado de un mismo proyecto político. Evo Morales seguirá siendo demonizado en la prensa de Bolivia, así como lo es la Vicepresidente Cristina Fernández en Argentina. El Jefe de Estado argentino Alberto Fernández es probable que le haya comentado a Luis Arce cómo gestiona ese ruido mediático que busca meter cizaña a diario entre él y CFK; lo que es seguro, y así lo dejó trascender voceros del Palacio San Martín, es que repasaron la agenda política común que se les avecina a ambos en el tablero regional: reconstituir con una voz autónoma espacios integracionistas como el Mercosur, la Unasur y la CELAC. 

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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