Fernanda Ledda: “Hay que terminar con las diferencias de género en el mundo científico”

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María Fernanda Ledda es doctora en biología molecular e investigadora independiente de CONICET. Fue reconocida con una mención especial del Premio Nacional LÓreal-Unesco por la Mujer en la Ciencia 2019 por sus aportes en el estudio del sistema nervioso. En esta entrevista analiza el feminismo como un factor que impulsó una mayor participación de las mujeres en la ciencia. También se refiere a la situación aún desigual en CONICET: “Los puestos jerárquicos y las categorías más altas en la carrera de investigador son ocupados principalmente por varones”. Sobre las dificultades de los últimos cuatro años, asegura: “Pensé en irme del país”.

La científica argentina Fernanda Ledda recibió la mención en el Premio Nacional LÓreal-Unesco por la Mujer en la Ciencia 2019, un reconocimiento que visibiliza a las mujeres que se destacan en distintas áreas de la actividad científica y evidencia la relevancia de los trabajos científicos que son dirigidos por mujeres en el país. La iniciativa que tiene como objetivo reconocer la excelencia científica, así como también promover la participación de las mujeres en ciencia.

Ledda es Investigadora Independiente de CONICET. Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de Universidad de Buenos Aires (UBA), realizó un doctorado en la UBA y un postdoctorado en Suiza. En la actualidad dirige el laboratorio de Biología Molecular y Neurociencias en la Fundación Instituto Leloir. Su trabajo se centra en el estudio de las neuronas: “Un tipo de células del sistema nervioso, que se conectan entre si a través de prolongaciones especializadas llamadas dendritas y axones. El preciso desarrollo de estas conexiones neuronales es imprescindible para el correcto funcionamiento del Sistema Nervioso y se sabe que fallas en estos contactos están asociadas a diversas patologías desde la enfermedad de Alzheimer, hasta patologías que llevan a la degeneración de motoneuronas (como la esclerosis lateral amiotrófica, o lesiones que afectan a la médula espinal)”, explica a Nuestras Voces. El objetivo de su laboratorio es comprender cómo funcionan los distintos tipos neuronales para el diseño de nuevas terapias que permitan la regeneración de las mismas cuando estas son dañadas como consecuencia de alguna lesión o enfermedad. Pero la noticia de hoy tiene que ver con su trabajo y este reconocimiento por ser una mujer destacada de la ciencia.

De izquierda a derecha: El equipo de la científica Ledda. Lic. Danila Macaria, Lic. Antonella Ríos, Dra. Antonela Bonafina, Fernanda Ledda.

–¿Qué significa haber Ganado la mención en el premio Nacional LÓreal-Unesco “por la Mujer en la Ciencia 2019?

–Fernanda Ledda: Para mi en particular ha sido una gran alegría recibir esta mención entre tantas científicas talentosas del país que se presentaron al premio este año. En mi caso la mención fue recibida en reconocimiento al trabajo sobe el  “estudio de los mecanismos de señalización de los factores neurotrópicos en los procesos de crecimiento y regeneración de motoneuronas”. Es importante mencionar que si bien es un reconocimiento personal, los estudios que realizamos en el laboratorio son el producto del trabajo conjunto con un equipo a quienes estoy muy agradecida y que en el caso de mi grupo esta formado por mujeres. Considero que el reconocimiento a las mujeres que trabajamos en el ámbito científico es relevante no solo para visibilizar nuestros estudios sino también para inspirar y estimular la curiosidad científica en las nuevas generaciones de mujeres.

–¿Creés que a raíz del auge del feminismo se comenzó a visibilizar el trabajo de las científicas en el país y en el mundo?

Creo que indudablemente el feminismo ha tenido una importante influencia en distintos aspectos de la vida de las mujeres tanto a nivel social como cultural. Su incidencia se reflejó en la mayor participación de mujeres en las diversas actividades, entre ellas la científica. A lo largo de la historia de la ciencia existen muchos ejemplos de mujeres científicas cuyos descubrimientos no han sido reconocidos a ellas, sino a sus compañeros varones (Rosalind Franklin y Marie Curie, entre las más conocidas). Por suerte esto ha ido cambiando con los años y se  han revindicado muchos nombres femeninos olvidados en la ciencia. Este cambio se ve reflejado en el incremento de la participación y reconocimiento de las mujeres en ciencia a nivel mundial –hay mas mujeres reconocidas por el premio Nobel en áreas científicas– y nacional. El premio de Loreal-Unesco por las mujeres en ciencia está en línea con las distintas actividades que se están realizando en los últimos años en nuestro país para evitar la desigualdad de género que existe en el ámbito científico, fundamentalmente en las posiciones jerárquicas.

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–Desde hace algunos años el CONICET, gracias a su política de inclusión e igualdad, cuenta con paridad de género entre sus investigadores. No así en los mandos medios y altos. ¿Cómo es la situación?

Sí, esto es así tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Si bien en nuestro país existe paridad en el porcentaje de investigadores científicos mujeres y varones dedicados a las ciencias de la vida durante las etapas de formación en carreras de grado, doctorado e investigadores en categorías más bajas, los puestos jerárquicos así como las categorías más altas en la carrera de investigador son ocupados principalmente por varones. No hay ninguna razón para que existan estas diferencias de género en el mundo científico, y es algo que es necesario modificar.

– ¿Qué creés que hace falta para ir hacia la igualdad?

Es necesaria la educación y un trato similar para las niñas y niños desde la primera infancia, independientemente de su género, para evitar lo que ocurre en muchos casos que es que las niñas asocian la ciencia con comportamientos masculinos. No existe ninguna razón para ello. Es importante incentivar en los chicos y chicas en edad escolar temprana la curiosidad, el interés temprano por la ciencia a través de la implementación de talleres de ciencias, juegos de ingenio, diseño de pequeños instrumentos. Familiarizar a los chicos con el laboratorio para que no sea algo tan lejano a ellos. También es importante que en los colegios secundarios se refuerce la formación científica en las distintas áreas, que se acerque el laboratorio a las escuelas. La posibilidad de incorporar las observaciones microscópicas y talleres de cristalografía en los colegios me parece algo fascinante. Visualizar lo que ocurre dentro de una célula, ver cómo se van formando los cristales entre otras actividades son experiencias difíciles de transmitir si no se tiene la experiencia de realizarlo. Creo que este tipo de actividades  despertaría muchas vocaciones entre nuestros jóvenes sin distinción de género. La capacitación docente también es muy importante para transmitir la pasión del conocimiento científico a los jóvenes.

– ¿Qué sucede una vez que las científicas superaron la etapa de formación y comienzan su carrera profesional?

Cuando una mujer inicia un doctorado o una posición postdoctoral, no es poco frecuente la consulta acerca de sus planes sobre la maternidad. Recientemente una colega me comentó que estando en Japón, al terminar de dar una conferencia, la felicitaron diciendo que su charla había sido tan buena como la de un varón. Y este comentario, completamente discriminatorio, se lo dijo considerando que era un halago, lo cual lo convertía en algo mucho peor. Es indudable que una vez en la carrera las diferencias entre varones y mujeres existen. Creo que esto se da fundamentalmente porque las mujeres somos las que llevamos los hijos en nuestro vientre y las que se dedican mayoritariamente al cuidado de los hijos. Esto, dependiendo de las dificultades que presente, puede generar un retraso en los tiempos de la carrera científica. Esto puede cambiarse implementando algunas acciones que se dan en otros países (como los países nórdicos: Suecia, Dinamarca, Finlandia) que le permiten a las mujeres  tener licencias adecuadas para dedicarse al cuidado de sus hijos en edades tempranas, incluir los períodos de embarazo y cuidado inicial de los niños (que se extienden por al menos 1 año) en las aplicaciones que se hacen para solicitar financiación para sus trabajos experimentales, en sus currículums, en sus informes de trabajo para reflejar que la menor productividad en ciertas etapas de la carrera científica se deben a su actividad como madres. También seria importante contar con guarderías en los lugares de trabajo para poder combinar el trabajo experimental con el trabajo.

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– ¿Cómo vivieron los últimos cuatro años y cuáles son las perspectivas con el nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología?

Fue muy difícil mantenernos en el sistema científico durante estos últimos años. La devaluación del nuestra moneda con respecto al dólar afectó drásticamente el trabajo de investigación en todos los sectores científicos. Si bien nuestros proyectos fueron financiados por el Ministerio de Ciencia, durante estos cuatro años los montos en pesos argentinos fueron muy bajos para poder llevar a cabo el trabajo en el laboratorio, que requiere la compra de insumos dolarizados, ya que la mayoría de los reactivos que son importados. Aún teniendo la máxima financiación de organismos argentinos resultó muy difícil mantener el trabajo en el laboratorio. Esta situación me generó una gran angustia y llegué a pensar en la posibilidad de irme del país, junto a mi marido que también es científico, porque las expectativas eran muy malas. Esta angustia se generaba a partir de la responsabilidad de continuar los trabajos de investigación proyectados, tener gente a cargo a la que estoy formando y no tener fondos para hacerlo. La recuperación de nuestro Ministerio de Ciencia y Tecnología, degradado a secretaría en el período anterior, ha representado una gran alegría para todos aquellos que nos dedicamos a esta actividad, ya que refleja que nuestro país vuelve a darle relevancia a la Ciencia. La investigación científica debe ser un área prioritaria ya que un país que hace buena ciencia, a futuro será independiente para diseñar sus propias vacunas, medicamentos, satélites, etc.

En la 13era. Edición del premio L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” el premio nacional 2019 fue otorgado a Vanesa Gottifredi por su proyecto “Identificación de nuevos fármacos utilizables en el diseño de tratamientos de precisión para el cáncer de mama y ovario: validación funcional y revelación del mecanismo de acción”. La categoría beca la recibió María Florencia Cayrol por su proyecto “Efecto de la inhibición del receptor de membrana para hormonas tirideas sobre la acción antitumoral de los rexinoides. Potencial impacto en la terapia oncológica”. Las menciones especiales fueron recibidas por Fernanda Ledda, Juliana Cassataro, Micaela Godoy Herz y Marina Alejandra González. Más información sobre sus proyectos aquí.

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