Frazadazo: la calle no es lugar para vivir

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En el CENSO oficial de 2017 se contaron 1.066 personas en situación de calle, un 23% más que el año anterior. Pero los números de las organizaciones son mucho mayores: “basándonos en el trabajo en territorio, ese número hoy asciende a 7 mil personas, y otras 20 mil en riesgo”, denuncian. Por eso ayer se realizó un «frazadazo». La respuesta: Maximiliano Corach, el funcionario del área del ministerio de Desarrollo Social, no los atendió.  En la ciudad solo existe un parador estatal para mujeres solas o con hijos.

Fotos: Joaquín Salguero

La columna llega al Ministerio de Desarrollo Social, Martín, que vive en la calle, comenta: “Si la conoceré a esta esquina”, mientras mira la fila de personas que esperan, algo ansiosas, seguramente preocupadas, y definitivamente cansadas, ingresar al edificio para tramitar el subsidio habitacional.

Frente al ministerio se inicia una olla popular. Es parte de las actividades que realizaron en el día de ayer las organizaciones que trabajan con gente en situación de calle y en riesgo de estarlo. Fue un frazadazo para denunciar el aumento de la población sin techo y reclamar por la correcta implementación de la ley de 3.706 de Protección y Derechos de las Personas en Situación de Calle, de CABA, y el tratamiento de un proyecto similar a nivel nacional. Desde Caseros y Entre Ríos, encabezados por Proyecto 7, partieron No Tan Distintas, MP La Dignidad, Movimiento Barrios de Pie, Colectivo YoNoFui y  CTEP Capital, entre otros, hacia Pavón y Entre Ríos.

En el Ministerio, el subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario porteño, Maximiliano Corach, se negó a recibir una delegación de los manifestantes con los reclamos. La movilización continuó hasta el Congreso de la nación, donde se entregó a la comisión de Derechos Humanos un documento de reclamo, y se presentó el proyecto de ley nacional en Diputados.

En el CENSO oficial de 2017 se contaron 1066 personas en situación de calle, un 23% más que el año anterior. En contraposición a los números oficiales, el año pasado las organizaciones llevaron adelante el primer censo popular, en donde testificaron que 4.394 personas vivían en las calles porteñas, número que ascendía a 5.872 si se sumaban a quienes utilizaban la red de alojamiento transitorio nocturno. Hoy, alcanza a 1.091 personas, según datos oficiales. Nuevamente, los números de las organizaciones  son mucho mayores: “basándonos en el trabajo en territorio, ese número hoy asciende a 7 mil personas, y otras 20 mil en riesgo.”

Pasar el invierno en la calle

Este año, se reconocieron más de 20 personas muertas en situación de calle. Sin embargo, de la Asamblea de Morón remarca que “hay muchas personas sin techo que, al no tener DNI, son enterradas como NN, lo que hace que no se cuenten entre esos números”. Cuentan que ese fue el caso de Juanita, una de las mujeres  a las que desde la organización “Unidos” de vecinos y vecinas de Morón le acercaban viandas de comida. Juana antes estaba en el circuito de paradores de Morón, hasta que en 2015, Ramiro Tagliaferro cerró todos los paradores públicos, y le quitó el financiamiento a otros, como el Espacio Transformador de Haedo, que tuvo que cerrar en 2016 al desaparecer la subvención del Estado. 

Hace unas semanas, Tagliaferro realizó un video en vivo en facebook, donde pronunció una frase que se suma a la lista de cinismos impunes del macrismo: frente la pregunta por la reapertura de paradores declaró «se las tiro como primicia… con algunos amigos, nos estuvimos juntando a ver algún lugar grande donde podamos armar algo”. No ha habido ninguna noticia al respecto desde entonces.

Envueltas en una bandera con la frase “las mujeres en situación de calle nos paramos”, M. y S.  alzan la voz al grito de “Las pibas andan diciendo que esto no da para más, cuando te quieras dar cuenta en la calle podés quedar”. Ellas marchan porque hoy en la ciudad solo existe un parador estatal para mujeres solas o con hijos, el Azucena Villaflor. Junto a otras 150 mujeres, están en lista de espera para ocupar alguno de los 45 lugares que brinda el hogar Frida, de Proyecto 7, que ellas consideran el único parador para mujeres seguro y de verdadera contención.

En conjunto con Frida, marchó el colectivo YoNoFui, que  trabaja con mujeres en situación de encierro o que estuvieron en situación de encierro. “Las mujeres al salir de la cárcel no están en una situación de riesgo habitacional, directamente son dejadas en la calle”, declara una de las participantes de los talleres de YoNoFui. Las trabas burocráticas y la falta de acompañamiento para cobrar el subsidio habitacional, junto con la escasez de oferta laboral, muchas veces causada por la discriminación, son los principales motivos de que las mujeres que salen de la cárcel terminen en la calle. Desde el colectivo acentúan la importancia de crear una red entre las organizaciones, como respuesta a la falta de proyectos estatales para el trabajo con mujeres de estos grupos.

El clima de crisis es ya innegable. La gente comienza a inquietarse al ver no solo a los “linyeras de siempre” sino a familias enteras durmiendo en las esquinas. Reaparece el cartoneo desestructurado porque ya no se consiguen changas. “Podrías ser vos”, dicen los carteles en las espaldas de los manifestantes. Quedar en la calle hoy, está para muchos a un telegrama de despido de distancia.

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